Religión en Libertad

FIDES ET RATIO

Alfonso V. Carrasocosa

Alfonso V. Carrascosa

Científico católico

Ateísmo e Historia: la Edad de Plata

La historia de la ciencia española que se nos ha contado no es científica. El gubernamental 120 aniversario de la JAE será una buena muestra de ello.

Luisa Mª Frías, catedrática de universidad en la Edad de Plata, fue asesinada por ateos

Luisa Mª Frías, catedrática de universidad en la Edad de Plata, fue asesinada por ateos

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Muchos de los historiadores de la ciencia contemporánea española son ateos, y se consideran herederos ideológicos del bolchevique Frente Popular, lo cual no debería ser obstáculo para decir la verdad y toda la verdad de lo ocurrido, dada la superioridad moral de la que suelen hacer gala estos colectivos. Pero lo cierto es que no, que tienen los de religión atea por costumbre no decir toda la verdad, y sí transmitir una visión muy sesgada ideológicamente de lo ocurrido: crean discursos que se suelen repetir unos a otros como mantras para acabar creyéndoselos, y en los cuales eliminan todo atisbo de presencia de la Iglesia Católica o de la faceta católica de los científicos a los que dicen estudiar, algo que no dejo de intentar aclarar aquí en ReL. Suelen ser discursos construidos en base a estudios muy bien financiados, con intenso aparato mediático propagandístico, pero igualmente falsos. El resultado es un conjunto de afirmaciones pseudocientíficas básicamente incompletas que denotan una instrumentalización ideológica de la historia comparable a la Leyenda Negra Antiespañola, y que además es de utilidad como aparato de blanqueo de las barbaridades que las ideologías ateas han perpetrado, comenzando por ETA y terminando por el Frente Popular .

Para entender un poco el modo en el que se ha construido la historia de la ciencia en la España Contemporánea, merece la pena traer a colación un comentario llevado a cabo por el historiador Jose Andrés Gallego, que ha sido durante muchos años profesor de investigación del CSIC y que sigue en activo , referido a los estudios recientemente publicados sobre la supuesta legitimidad y tolerancia del Gobierno del Frente Popular en la II República.

Me estoy refiriendo a una nota bibliográfica publicada en inglés en la revista científica Arbor en 2017 , revista fundada por católicos fervientes de los que ya hemos hablado aquí en ReL.

Comienza el profesor Andrés comentando literalmente:

“En la investigación científica, hay una experiencia sumamente común y paradójica: la dificultad con que los propios científicos aceptan los descubrimientos que les obligan a cambiar sus propias ideas. Este es un hecho universal; se da en todos los saberes y no hay que darle demasiadas vueltas. Se basa en la manera de razonar de los seres humanos. Recuerden que fue ese precisamente el objeto de la tesis famosa de Thomas Kuhn sobre las revoluciones científicas. Se dio cuenta de que los científicos forman comunidades que se caracterizan porque sus miembros comparten un “paradigma”, y entendía por tal una constelación de convicciones que, ciertas o no, se han convertido en “pre-científicas”; no necesitan ya justificación empírica; son creídas y en paz. E influyen de tal modo en los científicos que condicionan todo el proceso de sus investigaciones: la elección del asunto a investigar, el punto de vista desde el cual se estudia ese objeto, las preguntas que uno se hace sobre él, el método que se emplea, las técnicas que se aplican y hasta la selección de aquellos resultados que nos parecen relevantes (y la exclusión de los que consideramos irrelevantes)”.

Esto es exactamente lo que ha ocurrido con la historiografía española de la ciencia hecha por ateos, y el discurso historiográfico ateo sobre la Edad de Plata adolece por ello de una ideologización extrema. Pero veamos lo que el Dr. Andrés dice refiriéndose más adelante a lo políticamente correcto abundando en el mismo sentido:

En España ocurre exactamente igual hoy día con lo ocurrido desde 1931. Lo políticamente correcto es que, ese año, se proclamó una república democrática y que, en 1936, acabaron con ella unos cuantos militares fascistas. Manuel Álvarez Tardío y Roberto Villa han demostrado que eso no ocurrió así de torpemente en 1936: Fraude y violencia en las elecciones del Frente Popular, y este libro ha tenido un éxito tan grande como silencioso”.

A continuación el Dr. Andrés se refiere a varios libros recientemente publicados, donde se explican con claridad los sesgos ideológicos de la historiografía atea:

“En realidad, el libro a que me refiero forma parte de una línea de investigación que ha ido avanzando en sentido contrario: de lo anterior a lo posterior, y no viceversa. Lo primero que leí de estos autores fue un libro de Álvarez Tardío (Anticlericalismo y libertad de conciencia: Política y religión en la segunda república española, 1931-1936, Centro de Estudios Constitucionales, 2002) donde se explicaba cómo se hizo el proceso constituyente de la II República española en 1931, y se descubría de qué modo una parte de los vencedores de las elecciones de junio de ese año impuso a la otra parte -vencedora también- una constitución maximalista que venía a excluir a los perdedores, cuando podía haber venido a articular un ámbito legal de convivencia entre vencedores, perdedores y los que no se consideraban ni lo uno ni lo otro (que bien podía ser la mayoría)”.

Finalmente, más en relación con las obras indicadas comenta en primer lugar:

“Lo segundo que leí fue otro libro en el que ambos autores estudiaban el proceso constituyente y el desarrollo de la legislación electoral en las Cortes de 1931-1933 (El precio de la exclusión: La política durante la Segunda República, Ediciones Encuentro, 2010) y se veía claramente lo que se acaba de decir, aplicado al futuro: se impusieron los que querían que, en las futuras elecciones, las propias leyes impidieran la victoria de los contrarios...y, además de hacer eso, algunos de ellos promovieron la llamada Revolución de Octubre en 1934... Lo que, de su obra, leí en tercer lugar, por tanto, fue el libro sobre las elecciones del Frente Popular, las de febrero de 1936, el ya citado de Fraude y violencia en las elecciones del Frente Popular. Y lo que en él concluyen -porque los hechos lo demuestran- es que se celebraron en un ambiente de coacción que hizo -entre otras muchas cosas- que varios gobernadores civiles huyeran o fueran inmovilizados durante la jornada electoral. Por eso y otras formas parecidas de coacción, fue muy fácil falsear las actas electorales de bastantes distritos españoles. Y se falsearon. Nada más”.

Y en relación al otro libro comentado, da el Dr. Andrés para terminar las siguientes interesantes claves:

“Álvarez Tardío y Roberto Villa no han querido replicar a quienes les han acusado de todo lo acusable, salvo una excepción -que yo sepa-, la de Santos Juliá. No la réplica, sino la explicación de todo lo ocurrido se puede hallar en un libro publicado meses después bajo la dirección de Guillermo Cortázar, Bajo el dios Augusto. No se habla en él del de Álvarez Tardío y Roberto Villa, sino de lo que dice el subtítulo: El oficio de historiador ante los guardianes parciales de la historia. La historia, en efecto, tiene “guardianes”. Casi siempre los tiene. Rara es la autoridad que no recurre a la historia para despejar cualquier duda sobre su propia legitimidad. Ni de derechas ni de izquierdas ni de centro ni mixta. Menos rara es aún, sin embargo, la aparición de historiadores que se arrogan el papel de “guardianes de la historia”, aunque no se lo pida nadie. Cortázar lo explica muy bien en el capítulo introductorio. Sus cuatro coautores lo ilustran con aspectos y hechos concretos que son bien elocuentes. Hablan de Augusto porque son guardianes del tipo de los que tenía Augusto cuando Séneca recordó que, bajo su mandato, “lo que se podía escribir no era aún fuente de peligro, pero sí de problemas”

Es por todo esto que conviene hablar muchas cosas sucedidas durante la Edad de Plata de las que la historiografía atea sigue sin querer decir nada, como lo demuestra una vez más el documental ‘Semillas de exilio’, sufragado con fondos públicos, extremadamente sesgado y cuyo estreno fue por suerte un fracaso de afluencia de público similar al que está siendo su visionado. En el mismo, un grupo de personas del CSIC, mayoritariamente no historiadores de formación, hacen afirmaciones políticamente muy correctas – calificables de delirantes algunas de ellas no obstante- pero transmitiendo una información sesgada e incompleta en relación a la historia de la ciencia española contemporánea, y en el que se valora injustamente al CSIC , entre otras cosas por sus orígenes católicos. Todo hace indicar que ocurrirá del mismo modo si sólo hablan ellos con la celebración del 120 aniversario de la fundación de la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones científicas (JAE) , ya que hasta la llegada de dicho aniversario en 2027, se nos ha comunicado en el CSIC que: 'A lo largo de 2027 se celebrará el 120 aniversario de la JAE en el CSIC, relacionándolo con la Generación del 27 y la Memoria Democrática. Se están programando una serie de acciones que se empezarán a desarrollar este 2026 y de las que iremos informando cuando se lleven a cabo'.

Por suerte la historiografía pseudocientífica atea es claramente detectable, y cualquiera puede entender que es producto de la yuxtaposición de sólo una parte de lo sucedido, por lo que no puede ser calificada ni de histórica ni de científica. Luisa Mª Frías y Rufino Blanco, catedráticos de universidad en la Edad de Plata, fueron asesinados por ateos. Durante el gobierno del ateo Francisco Largo Caballero fueron asesinados muchos científicos en España.

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