Religión en Libertad

El Papa León XIV no viene a votar: Una visita para alentar el alma católica de España

Serrano Oceja lee el viaje de León XIV como un hito en plena “segunda Transición” y pide a los católicos recuperar conciencia pública de la fe.

José Francisco Serrano Oceja, periodista y catedrático en la Universidad CEU San Pablo de Madrid (Foto: captura El Debate)

José Francisco Serrano Oceja, periodista y catedrático en la Universidad CEU San Pablo de Madrid (Foto: captura El Debate)

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El Papa León XIV llegará a España del 6 al 12 de junio, con etapas en Madrid, Barcelona y Canarias, en un contexto político y social marcado por la polarización y por la crisis de los consensos de la Transición. 

En este escenario, José Francisco Serrano Oceja acaba de firmar en ABC la columna “El Papa no viene a votar”, donde advierte contra la lectura partidista del viaje y reclama un papel responsable de los católicos en la vida pública. En esta conversación, el periodista y profesor analiza el momento que vive España, las claves espirituales del viaje y la responsabilidad de los medios ante una visita que, asegura, no dejará indiferente a la Iglesia.

-Tal como ha escrito en su columna de ABC, usted insiste en que “el Papa no viene a votar”. ¿Qué diagnóstico de fondo hace sobre el momento espiritual y político de España para subrayar ese “no viene a votar” y a quién se dirige sobre todo ese mensaje: a los católicos, a la clase política o a la propia Iglesia?

-La perspectiva del artículo, dirigido a los católicos y a quienes no lo son pero consideran que el catolicismo contribuye a la conversación nacional, es la de que el Papa llega a España en un momento crítico, en el que nos encontramos en una segunda Transición, en el que se están dinamitando las bases sobre las que se construyó el consenso que dio pie al período de la Transición a través de una estrategia de polarización social y política. Por lo tanto, es un momento delicado en el que lo que diga el Papa va a ser mirado con lupa e inmediatamente interpretado por los partidos políticos y actores sociales a favor suyo.

-Usted ha estudiado durante años el llamado “voto católico” y la desorientación de muchos fieles en las urnas. ¿Cómo llega hoy el católico español a esta visita y qué gesto concreto del Papa podría ayudarle a unir fe, conciencia y participación en la vida pública?

-La palabra del Papa va a ser clave en este viaje. Por lo tanto, habrá que estar muy atentos a sus discursos. No dudo de que el Papa hará una invitación a recuperar la conciencia pública de la fe. El viaje en sí mismo lo es, y a reivindicar la necesidad de encuentro, del diálogo y a asumir una conciencia clara de lo que significa el bien común como proyecto nacional. Un proyecto que no se puede hacer sin los católicos, en la medida en que somos ciudadanos de pleno derecho, y tenemos que aportar mucho al bien común de la sociedad. No debemos olvidar que la polarización existe, pero no solo es causa, también es consecuencia. Hay que analizar a fondo las causas de por qué se ha instalado esa polarización y quiénes son los partidos políticos y los actores sociales que han trabajado a fondo para instalar esta polarización.

-El itinerario Madrid‑Barcelona‑Canarias dibuja un mapa muy claro: capital política, capital cultural y frontera migratoria. Desde su mirada, ¿qué está diciendo León XIV sobre el alma de España al elegir estos lugares y qué interpelación supone para los católicos que quieren vivir su fe también en la vida pública?

-Madrid es la capital de España y la sede de las instituciones del Gobierno, Barcelona es la segunda ciudad más importante, que vive con su idiosincrasia de ser la sociedad más secularizada de las que hay en España, y Canarias representa la frontera con el Tercer Mundo. No olvidemos que el motivo inicial del viaje fue La Sagrada Familia de Gaudí, es decir, Gaudí, que nos conecta con el viaje anterior de Benedicto XVI. Madrid ha sido un obligado añadido. Propondría tres llamadas a la conciencia de los católicos: la llamada a la conciencia del compromiso público de la fe, la llamada al compromiso de la conciencia en la construcción de comunidades de sentido -Iglesia, familia, vida-, y la llamada a recuperar la conciencia social de los católicos.

-Después de este viaje, ¿qué sería para usted una auténtica “ocasión perdida” para la Iglesia en España y qué podría ser, en cambio, el inicio de una verdadera conversión pastoral y de un nuevo impulso misionero?

-Esperemos al viaje, pero sinceramente no creo que el viaje pase de largo, es decir, que el Papa pase por España, pero la Iglesia en España no pase por el Papa. Sin lugar a dudas, supondrá un antes y un después en la confirmación de la fe y el aliento de la esperanza. No desconfío de la capacidad del Espíritu Santo de suscitar un nuevo impulso misionero en la Iglesia en España, de que estemos ante un tiempo nuevo.

-En un clima en el que algunos intentarán usar al Papa “a favor” o “en contra” de sus posiciones, ¿qué responsabilidad específica tienen los medios católicos al custodiar el mensaje de León XIV y ofrecerlo con fidelidad a los fieles y a la opinión pública?

-Los medios, en general, y los medios católicos tenemos una grave responsabilidad a la hora de la cobertura del viaje del Papa, máxime en un contexto en el que este viaje se produce en la eclosión de los nuevos medios, las redes sociales, los creadores de contenidos, en un ecosistema mediático complicado. Espero que quienes están organizando el viaje comunicativamente tengan este panorama en cuenta y no se preocupen solo de buscar la mejor sala de prensa. La responsabilidad está en transmitir la verdad de la propuesta del Papa en el viaje y hacer la adecuada interpretación y reflejar la vitalidad del sujeto católico en forma de pueblo de Dios, es decir, en proponer la narrativa de la palabra y los gestos del Papa, no la nuestra.

-En varios de sus trabajos ha advertido que la Iglesia corre el riesgo de asumir formas de periodismo que no encajan con su naturaleza. En esta visita, ¿qué criterios propondría para distinguir cuándo la información religiosa se convierte en espectáculo o arma cultural y cuándo es servicio al Evangelio y a la verdad?

-Pediría que hiciéramos el esfuerzo de sacar la información religiosa de los marcos mentales de la información en clave de poder, en clave personalista, en clave de intereses de obispos, diócesis, grupos… y que hagamos el esfuerzo de contar la realidad para toda la sociedad, no solo para los públicos internos nuestros, a los que estamos ya acostumbrados. Y que contribuyamos a evitar o mitigar el uso político de lo que pueda pasar.

-Muchos fieles viven con cansancio la polarización dentro de la propia Iglesia. ¿Cómo puede influir esta visita del Papa en la unidad de los católicos en España y qué pasos concretos propondría para que el viaje no profundice fracturas, sino que ayude a sanarlas?

-El Papa es símbolo de la unidad de la Iglesia y su ministerio está ligado a confirmar la fe de los hermanos, además de preservar el depósito íntegro de la fe. Su sola presencia será un aliciente para sacarnos de nuestros fantasmas familiares y ayudarnos a entender juntos los retos que tiene la Iglesia en España hoy. Quien piense que podrá utilizar el viaje del Papa para su beneficio, para sus estrategias, para los procesos de empoderamiento, probablemente se equivoca. El Papa es de todos los católicos. En España teníamos hambre del Papa entre nosotros y creo que nos está invitando a un banquete.

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