El movimiento provida chileno de las Mujeres de Blanco coordinó este pasado sábado un acto simultáneo en 33 ciudades del país, en defensa de la vida, la maternidad y contra el proyecto de ley abortista del gobierno socialista de Michelle Bachelet.

En Santiago de Chile, el acto se realizó en el Templo Votivo de Maipú, con la participación de unas 10.000 personas.

"Éste es un grito silencioso y desgarrador de miles de chilenos, desde Arica a Punta Arenas, por los niños que el gobierno quiere matar antes de que nazcan", declaró María Paz Vial, directora de la organización.

"Pedimos a cada persona que vota que renuncie a sí misma, a sus anhelos, a su interés particular, a su miedo al rechazo, que renuncie a sus heridas, incluso a sus ideas, y que nos mire a las mujeres a los ojos y deje de vernos como un aparato reproductivo que lleva una terrible enfermedad que se llama fertilidad y vida, de la que hay que deshacerse. Las mujeres somos personas y nuestros hijos merecen vivir en dignidad", dijo Vial.



La portavoz de Mujeres de Blanco se dirigió también a los parlamentarios, calificando la ley del aborto de «discriminadora y brutal» y pidió «abrir los ojos ante un engaño que, en cincuenta años más, será visto como el peor holocausto de la humanidad».



Los provida acusan al gobierno socialista y a sus apoyos de disfrazar el horror del aborto con palabras bonitas «cuando, en la realidad, lo que están promoviendo es un negocio lucrativo, a costa de la mujer y de su hijo».



Hubo actos similares en otras 32 ciudades chilenas, en un lugar simbólico e importante de cada una, en defensa de la vida.


El pasado 23 de marzo ya se celebró una masiva manifestación de asociaciones provida frente al Palacio de la Moneda con el título Siempre por la Vida.

Las Mujeres de Blanco también se hicieron presentes con un acto de concienciación provida en la Plaza de San Pedro de Roma durante la visita de la presidenta Bachelet al Papa Francisco.




Chile es un país peculiar porque durante décadas ha demostrado que un país puede tener ilegalizado todo aborto y mantener unos óptimos niveles de salud maternal, desmantelando con sus datos la propaganda abortista que dice que sin legalizar el aborto "mueren" mujeres.

El caso chileno ha demostrado que no es así: sus mujeres no mueren en causas ligadas a la maternidad o el embarazo (por lo que sus cifras no ocultan abortos clandestinos) y tampoco abortan en los países vecinos porque también estos tienen muy limitados el aborto.

De hecho, el Chile sin aborto tiene los mejores índices de salud maternal de todo el continente americano, sólo por detrás de Canadá. Por eso, Chile es un objetivo prioritario de los lobbies abortistas internacionales: no pueden permitir que su caso siga demostrando que el aborto no es nunca necesario.


Muchos medios de comunicación en español, citando a la agencia EFE, han difundido las cifras del gran impulsor del aborto en el gobierno Bachelet, Juan Luis Castro, que repite que cada año se producen 30.000 abortos provocados clandestinos en Chile.

Sin embargo, el doctor Eduard Koch del Instituto Melissa, especialista en la contabilización del aborto, muestra que las cifras del gobierno son fantasiosas y no tienen base científica.

Las cifras científicas mostrarían más bien que la realidad es que en Chile hay entre 13.000 y 18.000 abortos provocados clandestinos cada año, frente a 240.000 nacidos vivos anuales.

Para calcularlo se conjugan dos variables:

1) Puesto que muchos abortos clandestinos se camuflan como abortos naturales, se calculan estadísticamente los abortos naturales que cabe esperar y se contrasta con los registrados; la diferencia (se llama "exceso de abortos") es que siempre se registran más que los esperados... esos serían los provocados que llegan al hospital. Esos son unos 4.000 a 6.000 al año.

2) A partir de distintos estudios (sobre todo con el abortivo químico misoprostol, el más usado en países de aborto ilegal) se calcula que un 30 por ciento de los casos de aborto clandestino tienen complicaciones que causan acudir al hospital, por lo que el otro 70% son los casos que no llegan al hospital.

Eso da la cifra total que ofrece el doctor Koch: entre 13.000 y 18.000 abortos clandestinos, que además no causan la muerte de mujeres pues son casos que el sistema de salud acaba atendiendo adecuadamente. Muy lejos de las cifras hinchadas del Gobierno, algo que se vio también en otros países, como las cifras falsas que usó el gobierno abortista en Uruguay y los lobbies abortistas en Argentina.