San Jacinto de Cesarea, mártir. 3 de julio.

Era oriundo de Capadocia, ciudad donde servía como camarlengo al emperador Trajano. Al convertirse al cristianismo, Jacinto dejó de comer los alimentos ofrecidos a los ídolos, lo cual llamó la atención al emperador. Al ser inquirido, Jacinto proclamó su fe cristiana, por lo que el emperador intentó por todos los medios que comiese de los manjares ofrecidos en sacrificio. Fue azotado, pero nada lograron sus captores. Entonces el emperador mandó le llevaran a prisión y que no le dieran nada de comer, salvo que fuera carne que antes hubiese sido sacrificada a los dioses del imperio. Jacinto se negó a comer día tras día, aunque cada plato era más delicioso que el anterior. Al cabo de unos días, murió de hambre, ganando el cielo.


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Volumen VII. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.

A 3 de julio además se celebra a
San Agapio de Córdoba, obispo.
Santo Tomás, Apóstol.