Que la edición digital de El País publique en lugar preferente una clarificadora entrevista con Richard Cohen (Filadelfia, Estados Unidos, 1952), autor de Comprender y sanar la homosexualidad (LibrosLibres), es probablemente el último de los efectos que habrían deseado para su campaña denigratoria contra el libro los colectivos LGTB (lesbianas, gays, transexuales y bisexuales) que la iniciaron.

Pero así sucedió este viernes, coronando lo que finalmente ha sido un excepcional empuje a la promoción de este título, que Cohen escribió para prestar una ayuda a los homosexuales, y que como explicó la editorial en una de sus notas de prensa, está en las antípodas de toda homofobia.

En la entrevista, realizada por David Alandete en el domicilio del autor en las afueras de Washington, Cohen comienza explicando que en 2008 la Asociación Norteamericana de Psicología reconoció que "no ha habido descubrimientos que les permitan a los científicos llegar a la conclusión de que la orientación sexual esté determinada por uno o varios factores particulares": "La ciencia dice que la gente no nace gay", y por tanto no hay ningún obstáculo a ofrecer un método que permite dejar se serlo.

Según la experiencia personal (él mismo fue gay y tuvo una pareja gay durante tres años) y profesional de Cohen (lleva más de veinte años en esa tarea como psicoterapeuta), "aquellos que experimentan sentimientos homosexuales son hombres y mujeres extremadamente sensibles.Viven una relación con sus padres, con sus compañeros y con su entorno, distinta a la de sus hermanos y a las de otra gente a su alrededor. Esa sensibilidad puede sentar las bases para los sentimientos homosexuales".


Richard Cohen explica que ni su cambio ni el de las personas a las que ayuda tiene nada que ver con cuestiones morales, sino con la homosexualidad como tendencia. En su caso, desde pequeño él tenía el sueño de casarse con una mujer y tener hijos, un sueño que chocaba con sus pulsiones homosexuales.

"Se me dijeron muchas mentiras. Que encontrara a la mujer adecuada que me volviera heterosexual. Me casé. Pero reprimía los deseos homosexuales. No los había resuelto. Hice mi terapia después de casarme. Fue un proceso complejo, duro. Muchos terapeutas me decían que yo había nacido gay, que no había nada que hacer. Que debía aceptarlo y vivir una vida gay", explica.

Al final, durante la terapia, Cohen recordó que su tío (una persona heterosexual) había abusado sexualmente de él en la infancia, un recuerdo que reprimió durante veinticinco años: "Cuando experimenté el luto por ese abuso mis tendencias homosexuales desaparecieron".

Según el autor de Comprender y sanar la homosexualidad, hay hasta diez razones (y "nunca es una sola cosa") que pueden hacer "desarrollar sentimientos homosexuales". En su libro las detalla y explica. Pero el abuso es una de las más frecuentes: hasta un 50% de sus clientes lo sufrió por parte de alguien de su mismo sexo, la mayor parte de las veces un heterosexual porque "en la sociedad no hay más de un 2 o 3% de homosexuales".
 
En conclusión, afirmar que "se nace gay" es "un mito, una afirmación que científicamente no es válida. Pero tampoco se puede decir que ser gay sea una opción. Uno no se despierta un día y decide ser gay. Hay una serie de factores combinados que hacen que alguien se comporte como gay. Tratando a cientos de homosexuales he descubierto que hay una serie de contextos comunes en todos ellos".