Serge Abad-Gallardo conoce todos los entresijos de la masonería pues durante un cuarto de siglo fue miembro de una de las obediencias más importantes de Francia, Derecho Humano. Llegó a ser maestro grado 14 por lo que le hace ser un testigo privilegiado. Sin embargo, tras una fuerte conversión dejó la masonería al ver que era totalmente incompatible con la fe católica. Ahora muestra por qué no se puede ser católico y masón.

En una entrevista realizada por Álex Rosal para La Contra TV, Abad-Gallardo ofrece detalles importantes sobre la masonería a raíz de su experiencia directa como uno de ellos.

Por qué no se dio cuenta antes
Una de las preguntas que más se hizo este francés nacido en Marruecos y de origen español es por qué pasó tanto tiempo en la masonería sin darse cuenta de lo que realmente era. “El Señor me ha dejado perderme por este camino”, asegura, para poder rebatir y contestar a los masones en la actualidad. Esta experiencia vivida “me permite hablar de masonería, no como un catedrático pero sí como un testigo que dice la verdad” y “quiero decir la verdad sobre qué es”.

La falta de fe
Serge afirma en esta entrevista que su falta de fe le impedía ver, pero “la masonería correspondía a mi búsqueda. Buscaba algo para comprender la vida. Y trataba de encontrarlo aquí. La masonería habla de sabiduría pero de la del árbol del paraíso, luciferino, de ser como Dios”.



Tres tipos de masones
Según su propia experiencia, existen tres tipos de masones. Y los desglosa según su número. A su juicio, un 15 o 20% de los masones está interesado únicamente por el poder profesional y político pues esto “funciona bien”.

Entre el 30 y el 40% son según ella “revolucionarios”, que echan de menos la revolución francesa y que quieren ser herederos de Robespierre. El resto, entre los que se engloba el propio Abad-Gallardo, “son personas que buscan pero que son engañadas por la masonería”.

Sirviendo a los intereses del demonio
Estos tres grupos coinciden, según este exmasón, en que “sirven a Lucifer sin saberlo”. “Los primeros buscan el poder, los segundos la revolución permanente y eliminar el derecho divino, y los terceros sirven a Lucifer porque practican rituales y estos son casi todos luciferinos”.

Incompatibilidad con el catolicismo
El autor de Por qué dejé de ser masón (Libros Libres) asegura de manera rotunda que “no se puede ser cristiano y masón”. Afirma que muchas veces los masones acusan a la Iglesia Católica de “intolerante” pero recuerda que ortodoxos, anglicanos o musulmanes impiden ser masones a sus miembros. “La masonería es una religión, y tiene derecho a serlo, pero no se puede ser de dos religiones diferentes y sobre todo antagónicas”.

Hablar de Cristo en las logias
Una de las primeras cosas que hizo tras su conversión al catolicismo fue hablar de Cristo a sus compañeros masones. “Me miraban muy raro, y no de manera benevolente. Me decían que parara de hablar de Dios”, asegura. Pero hubo otras reacciones frente a su actitud. Estaban los que ya le daban por perdido y otros que directamente “me trataban como si fuera un tonto”.


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Perseguido por la masonería
Descubrir los secretos de la masonería no le ha salido gratis. Tras dejar las logias después de su conversión, Serge Abad reconoce que “no les gusta que un masón revele secretos”. Era arquitecto bien considerado y ahora está en el paro.

“Perdí todos mis apoyos y ahora tengo muchos enemigos en la masonería. Pero no me importa porque encontré un amigo en Cristo y una amiga en la Virgen. Lo he perdido todo en el plano material y profesional pero he encontrado una espiritualidad que no se puede encontrar en la masonería”, agrega.

Los masones en la política
En la entrevista en La Contra TV explica cómo en Francia los masones llevan tres siglos en el poder siendo una minoría de personas que impone sus ideas al resto. Y pone el ejemplo de la Fraternidad Parlamentaria, formada por masones de todas las obediencias.

Las cifras son muy llamativas pues intentan influir en las leyes y para ello entre el 20 y 25% de los parlamentarios franceses son marones, ya sean de derechas o izquierdas. En total en Francia hay entre 150.000 y 170.000 masones, el 0,3% de los franceses adultos. “Una ínfima minoría de personas quiere imponer a la mayoría sus ideas masónicas”, denuncia Serge Abad Gallardo.

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