"El día que Dios me llame, que me dé cinco minutos para arrepentirme de mis pecados. Sí me los dará, porque estoy seguro que Él me recibirá en su seno": así se expresaba hace años en una entrevista Vicente Fernández, el hombre que con su Volver, volver de 1976 logró la fama mundial que venía labrándose en su país desde diez años atrás. Un hombre de fe sencilla que en más de una ocasión rechazó cantarle a la Guadalupana en su Basílica con un argumento honesto: "¿Ustedes creen que quienes van a cantarle a la Virgen lo harían si no fueran también las cámaras de televisión y todos ustedes, representantes de los medios de comunicación escritos y electrónicos?".

A sus 72 años, tras medio siglo de carrera a la que decidió poner fin a finales del año pasado, a punto de celebrar el próximo diciembre las bodas de oro con su mujer (con quien ha tenido cuatro hijos), con varios Grammys y una estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood en su palmarés, decenas de álbumes producidos y varias películas interpretadas, y habiendo dejado atrás dos cánceres (próstata e hígado), Vicente Fernández está de moda estos días -como lo está siempre- porque lo están los cristeros.

Y él, rey de los corridos y las rancheras, grabó una de las más célebres dedicadas a aquellos guerreros católicos que saltaron en defensa de su fe en los años veinte en México y ahora recuerda la película Cristiada [For greater glory].

Hablamos, claro está, de El martes me fusilan, plena de fuerza en su interpretación. En los años setenta, cuando hablar de los cristeros aún era oficialmente tabú en México, Vicente Fernández revitalizó el tema que canta su gloria de testigos de Cristo. He aquí la letra, y tras ella al Rey inmortalizándola en la película de 1985 Sinvergüenza pero honrado, a partir del minuto 3:30 del corte que ofrecemos.

El martes me fusilan

El martes me fusilan
a las 6 de la mañana,
por creer en Dios eterno
y en la gran Guadalupana.

Me encontraron una estampa
de Jesús en el sombrero.
Por eso me sentenciaron:
porque yo soy un cristero.

Es por eso me fusilan
el martes por la mañana.
Matarán mi cuerpo inútil
pero ¡nunca, nunca! mi alma.

Yo les digo a mis verdugos
que quiero me crucifiquen.
Y una vez crucificado,
entonces, usen sus rifles.

Adiós sierras de Jalisco,
Michoacán y Guanajuato.
Donde combatí al Gobierno
que siempre salió corriendo.

Me agarraron de rodillas,
adorando a Jesucristo.
Sabían que no había defensa
en ese santo recinto.

Soy labriego por herencia,
jalisciense de nasciencia.
No tengo más Dios que Cristo,
porque me dio la existencia.

Con matarme no se acaba
la creencia en Dios eterno.
Muchos quedan en la lucha,
y otros, que vienen naciendo.

Es por eso me fusilan
el martes por la mañana.
¡Pelotón! ¡Preparen! ¡Apunten!
¡Viva Cristo Rey! y ¡Fuego!

Vicente Fernández interpreta El martes me fusilan en la película de 1985 Sinvergüenza pero honrado (minuto 58:49)