Jesús pudo haber sido un intelectual, un doctor de la ley, pero prefirió ser un predicador callejero, alguien que estaba con la gente en las calles, y de eso, señala el Papa Francisco, pueden aprender los evangelizadores de hoy: hay que estar disponibles para la gente y hay que habalr con las personas.

Durante la homilía de la Misa Crismal que el Papa Francisco celebró en la Basílica de San Pedro del Vaticano este jueves 29 de marzo, Jueves Santo, el Santo Padre pidió sacerdotes cercanos, que sean, como Jesús, "predicadores callejeros", en el sentido de ser accesibles y de hablar con la gente.

Durante la Celebración Eucarística de esta Misa Crismal, los sacerdotes renovaron las promesas realizadas en el momento de su ordenación y, a continuación, se bendijo el oleo de los enfermos, el oleo de los catecúmenos y el crisma.


El Pontífice explicó en la homilía que Jesús “habría podido perfectamente ser un escriba o un doctor de la ley, pero quiso ser un ‘evangelizador’, un predicador callejero, el ‘portador de alegres noticias’ para su pueblo”.

“Esta es la gran opción de Dios: el Señor eligió ser alguien cercano a su pueblo. ¡Treinta años de vida oculta! Después comenzará a predicar”.

Señaló que “la cercanía es más que el nombre de una virtud particular, es una actitud que involucra a la persona entera, a su modo de vincularse, de estar a la vez en sí mismo y atento al otro”.

Aseguró que “cuando la gente dice de un sacerdote que ‘es cercano’ suele resaltar dos cosas: la primera es que ‘siempre está’”.

Y la segunda “es que sabe encontrar una palabra para cada uno. ‘Habla con todos’, dice la gente: con los grandes, los chicos, los pobres, con los que no creen... Curas cercanos, que están, que hablan con todos... Curas callejeros”.


“La cercanía es la clave del evangelizador porque es una actitud clave en el Evangelio (el Señor la usa para describir el Reino)”, subrayó el Papa Francisco.

“Nosotros tenemos incorporado que la proximidad es la clave de la misericordia, porque la misericordia no sería tal si no se las ingeniara siempre, como ‘buena samaritana’, para acortar distancias. Pero creo que nos falta incorporar más el hecho de que la cercanía es también la clave de la verdad”.


En este sentido, el Papa sugirió meditar tres ámbitos de cercanía sacerdotal:

En primer lugar, “la cercanía en la conversación espiritual, la podemos meditar contemplando el encuentro del Señor con la Samaritana”.

En segundo lugar, “la cercanía en la confesión la podemos meditar contemplando el pasaje de la mujer adúltera”.

Por último, “el ámbito de la predicación. Meditamos en él pensando en los que están lejos, y lo hacemos escuchando la primera prédica de Pedro, que debe incluirse dentro del acontecimiento de Pentecostés”.


El Papa Francisco finalizó la homilía afirmando que “al sacerdote cercano, ese que camina en medio de su pueblo con cercanía y ternura de buen pastor, no es que la gente solamente lo aprecie mucho; va más allá: siente por él una cosa especial, algo que solo siente en presencia de Jesús”.