En pleno Miércoles Santo, mientras muchos están pensando en las vacaciones y otros en los oficios y procesiones de Semana Santa, se emite en Disney+ Amén. Francisco responde, una producción televisiva con el Papa Francisco. Probablemente es su intervención ante las cámaras más arriesgada y transgresora hasta el momento. 
 
Dirigida por Jordi Évole y Màrius Sánchez, y con un estilo cinematográfico marca de la casa, la charla comienza por las calles de Roma con el encuentro previo de los diez jóvenes de habla hispana que van a reunirse con el Papa. "Vamos a ver al capo de los capos", "¿habrá protocolos?, porque él es muy liberal", se dicen, mientras aparece un flashback de dos chicas besándose.
 

Un programa para adultos 

En ese mismo momento, en el Vaticano, las imágenes muestran un día cualquiera del Papa en su residencia de Santa Marta. Vemos a Francisco sentado en su despacho rodeado de libros, dando indicaciones a sus ayudantes, montado en el ascensor... o tomando "unas galletitas que son muy ricas" con el café.
 
En cuanto a los chavales: piercings, pelo de color morado, escotes... unos looks nada convencionales para encontrarse con un Pontífice de 86 años. La mayoría de los jóvenes que participan reconocen no creer en nada, salvo un musulmán, una evangélica y una joven del Camino Neocatecumenal. También hay una chica que dice ser católica y que "acompaña a mujeres a abortar". Una auténtica inmersión en las periferias, o en el extrarradio, de la Iglesia Católica. 
 
Cada joven tiene perfiles diferentes, pero se reitera todo lo referente al sexo en los 120 minutos de documental. Una actriz porno, una ex monja que se reconoce como lesbiana y una joven "no binaria", son algunas de las que más protagonismo tienen a lo largo de la charla. Un programa que se podría clasificar para mayores de 18 años. No es un recurso útil para adolescentes católicos.
 
Llega el momento del encuentro. En un edificio desvencijado, ejemplo de la más moderna arquitectura industrial, en el muy alternativo y romano barrio del Pigneto, tiene lugar la charla con Francisco. "¿Habrá selfies?", se pregunta un joven, mientras, el Papa, sube en un montacargas de fábrica y dice con ironía: "¡Ascensor de lujo!".

Los jóvenes saludan al Papa, como quien saluda a un colega más. "¿Le puedo dar dos besos?", dice una chica. "Les veo demasiado disciplinados, ¿no les aburre hablar con un cura?", comenta el Santo Padre. "¿Tiene nómina?", le preguntan para arrancar. "Me dan de comer gratis", responde con gracia Francisco.

Refugiados y "colonialismo"

"¿Tiene móvil?", les intriga a los jóvenes. "Me regalaron uno cuando era obispo, llamé a mi hermana y lo devolví", responde el Papa. Tras hablar de que a veces extraña a su familia cuando está en el Vaticano, la charla toca el tema de los refugiados. 

"Usted es inmigrante como yo, ¿ha recibido racismo alguna vez?", le pregunta una joven. "En Argentina somos casi todos inmigrantes. Hay países, que no nombraré para no meterme en un lío, que tienen pueblos de 20 ancianos y tampoco reciben al inmigrante", afirma el Papa. 

"Detrás de aceptar o no flujos de inmigración hay una conciencia 'explotatoria', el inmigrante es un esclavo, detrás está el colonialismo", comenta Francisco. "Hay inmigrantes de primera y de segunda. Los que vienen de Ucrania son mejor recibidos que los africanos", añade.
 
"Hay países, que no nombraré para no meterme en un lío, que tienen pueblos de 20 ancianos y tampoco reciben al inmigrante", afirma el Papa (foto: David Herranz).

En este punto, el Papa recuerda que "hoy en día, hay tanta esclavitud como antes. Cuando a las mujeres embarazadas las echan del trabajo... esa es otra esclavitud", explica.
 
A continuación, una ecuatoriana, víctima de racismo, habla de sus problemas con la bulimia. Es evangélica y va a terapia. Le pregunta al Papa que "si es feliz y si se sintió solo".

Francisco dice que "la soledad es el invierno de una vida, un tiempo nublado", y que "no hay que cambiar de vida en esos momentos". Justo, empiezan los truenos en el exterior de la sala en la que están y la charla cambia de tema. Y habla entonces una maquilladora de 22 años.

"Te voy a llamar para que me hagas más lindo", le dice el Papa a la joven, que se declara católica feminista y "por el derecho a decidir". "¿Por qué la Iglesia quiere obstaculizar el derecho de las mujeres a abortar?", le pregunta al Papa, mientras le entrega un pañuelo verde, de las feministas abortistas argentinas, que lleva bordado una bandera arcoíris. 

En este punto, el Papa se muestra claro y rotundo sobre el aborto. "La Iglesia siempre acompaña, pero, ¿es lícito eliminar una vida humana para solucionar un problema? ¿o alquilar un sicario para que lo haga?", contesta Francisco, con una expresión que ha usado muchas veces.
 
Se inicia un pequeño debate y aparece María, una joven española y católica de 20 años. Según Évole, "el Papa pidió, medio en broma, que al menos hubiese una católica".
 

El Papa y Gaztelueta

María también acude a acompañar a las mujeres embarazadas a las clínicas, pero para que puedan cambiar de decisión y salvar así la vida de sus hijos. "¿Si no creen en la vida eterna, cómo le quitan la única vida que tienen?", le dice María al resto de jóvenes, con la voz entrecortada por los nervios, pero con la seguridad de que lo que dice es la verdad.
 
Se inicia un pequeño debate entre los jóvenes, mientras el Papa observa.

Luego, el Papa interviene. "Me llama mucho la atención la sensibilidad que tienen, no la 'sensiblería', sino la sensibilidad. Pero conviene llamar a las cosas por su nombre, una cosa es acompañar y otra es justificar", afirma Francisco.
 
Luego toma la palabra Juan Cuatrecases, un joven español que denunció abusos por parte de un profesor, sufridos cuando tenía 11 y 12 años, en el colegio Gaztelueta, perteneciente al Opus Dei. 

"Todos son provida, pero en el tema de los abusos... la vida pasa a un segundo plano, hay bastante hipocresía", comenta. "Llora tranquilo si quieres", comenta el Papa, mientras, el joven le entrega una carta que escribió el mismo Francisco, en respuesta a una anterior enviada por su padre (en ella, el Papa indica que se dará orden a la Congregación para la Doctrina de la Fe a que investigue el caso, posteriormente este Dicasterio lo archivó).

"¿Van a rectificar lo que dijo la Congregación?", pregunta Cuatrecases. El Papa aprovecha para decir que los casos de abusos en la Iglesia no prescriben y, si lo hicieran, levantaría la prescripción al momento. Francisco lamenta que en el lugar donde se debe cuidar a un joven se le destruye. Y elogia el valor de este para denunciarlo: "Hace falta tener pantalones, porque que puedes ser acusado de difamar".

"¿Si no creen en la vida eterna, cómo le quitan la única vida que tienen?", dice María al resto de jóvenes, refiriéndose al drama del aborto (foto: David Herranz).

"¿Y las víctimas que no pueden ir a hablar con el Papa directamente?", interrumpe otro joven. "Al crear conciencia de que la jerarquía está en contra de los abusos, esas personas ya no están tan solas", comenta el Papa.

Chicas acariciándose en la cama

A continuación aparecen imágenes de dos chicas acariciándose en una cama. Una de ellas es la que le pregunta al Papa si sabe lo que es ser "binario" y si los trans y gays tienen hueco en la Iglesia.

"Yo no tengo derecho a echar a nadie, sino a recibir a gente", afirma Francisco. "Los que les leen el Evangelio para decir lo que dice Jesús... son infiltrados, que viven para condenar a los demás, porque no perdonan sus propias faltas", dice más adelante el Papa. 

"¿Qué opina de una mujer Papa?", le preguntan. Francisco contesta que se trata de un problema teológico, que "no se le puede quitar la originalidad a la mujer" y que "no es mejor ser sacerdote que no serlo", explica. "¿Sabe lo que es Tinder?", le interrogan a Francisco, que responde sorprendido. 
 

Una catequesis "en pañales"

Interviene una joven madre que se dedica a vender contenido sexual en Internet, con ella como protagonista.
 
Francisco le comenta que "sobre la comunicación es bueno que sea de persona a persona, y que la moralidad de los medios depende de para qué se usan".
 
La joven del Camino vuelve a participar y dice que "la pornografía es cosificar a la persona, y que ese tipo de material daña también a quien lo ve. El cuerpo es templo del Espíritu Santo"

"¿La masturbación es mala?", se pregunta otro joven, mientras se abre un debate en el que la chica católica intenta argumentar frente al resto. "Para no caer en laberintos, decir que el expresarse sexualmente es una riqueza, todo lo que sea disminuir la expresión sexual real no es bueno, el sexo es la expresión del amor. La catequesis sobre el sexo en la Iglesia todavía está en pañales, y el sexo es una de las cosas bellas que hizo Dios", comenta el Papa.

La única joven católica

La familia de la joven católica aparece rezando laudes en familia. María es la mayor de seis hermanos. Con cierta impotencia dice que lo que se trasluce allí es que parece que Dios no existe. "Todos los temas son importantes, pero en el fondo veo que hay una pérdida de fe brutal. Entiendo a los refugiados, entiendo todos los problemas... pero si nos sentimos amados por el Señor, todo cambia. Tener el amor de Dios es lo importante, y es en el sufrimiento en donde te encuentras con Él", comenta. 

El Papa, que se le nota sorprendido de cómo los jóvenes católicos de hoy están preparados para sentirse en minoría en las sociedades occidentales, le reconoce a María que "el testimonio que das me toca y hay que ser valiente" para decirlo ahí delante. 

"Tener la fe es una gracia. Me dio ganas de decirte, con cariño, que tu camino sigue y que, cuando la fe es auténtica, es probada... no te quiero asustar... pero, cuando llegue la prueba no te asustes", le advierte el Papa a la joven católica. 
 
Tráiler de la charla del Papa con los jóvenes en Disney +.
 
La charla está llegando a su fin y se echan de menos términos como "Cristo", "Virgen María", "la buena nueva", o "la alegría de la salvación". Puede que estos jóvenes nunca lleguen a escuchar el efecto transformador que tiene Dios en las personas.
 
Lucía es peruana, tiene 25 años, es ex monja y dice ser lesbiana. Ahora ya no cree en Dios y asegura que la formación religiosa en general "está basada en el abuso psicológico". El Papa comenta que "la verdadera Iglesia está en las periferias, en el centro hay gente buena pero mucha corrupción". 

Termina así "Amén. Francisco Responde", una charla grabada en junio de 2022, medio año antes de la oleada de entrevistas de febrero y marzo, por los 10 años de pontificado. Es un formato original que, como comentan las representantes de Disney+, "ha gustado al Papa" y que, según Évole, Francisco "no censuró nada cuando le mostraron el montaje final".
 
"Yo aprendí mucho de ustedes en este encuentro pastoral. Les agradezco el bien que me han hecho", les dijo a los diez jóvenes de habla hispana presentes.