Monseñor Zhu Baouy, obispo chino emérito de Nanyang que pasó años encarcelado, tiene 98 años, sufre arritmia y derrames pleurales, pero además ha contraído el coronavirus, que le fue detectado el pasado 3 de febrero.

Sin embargo, este anciano prelado no sólo no ha muerto sino que se ha curado estando ya fuera de peligro y convirtiéndose así en la persona de más edad que una vez contagiada ha logrado sobrevivir.

Anciano, enfermo... y candidato firme a morir

Tal y como recoge Asia News,  el pastor de 98 años enfermó el 3 de febrero, el día 12 dio ya negativo y el 14 de febrero sus pulmones no estaban infectados. Se curó gracias a un catéter de drenaje torácico.

Su recuperación ha sido noticia por lo excepcional del caso: hasta ahora todos los médicos y epidemiólogos habían dicho que el coronavirus era mortal para los ancianos y para los pacientes que sufren otras enfermedades.

El padre Sergio Ticozzi, misionero del PIME y que durante más de 50 años ha estado en China, conoce personalmente al obispo Zhu y afirma que "la noticia de la recuperación del coronavirus de monseñor Zhu Baoyu fue una fuente de alegría para mí.  Cuando vi al obispo hace dos años, estaba en silla de ruedas y vivía en el convento de las monjas diocesanas. A primera vista no me reconoció, pero cuando una monja le dijo mi nombre, sonrió y me saludó: ‘Mi viejo amigo’.  Fue un encuentro conmovedor".

Años de encarcelamiento y "reeducación"

Este misionero recuerda que conoció a Zhu cuando era un simple sacerdote a principio de los años 90. “Admiré su destreza física cuando le vi montando en bicicleta para visitar a los fieles, a pesar del sufrimiento que había soportado durante sus años de encarcelamiento y trabajo reeducativo. Lo he visto otras veces. Su predecesor, monseñor Jin Dechen me dio la carta de solicitud para tenerlo como su auxiliar para llevarla a Roma. Fue ordenado obispo el 19 de marzo de 1995, la fiesta de su patrono”.

Ticozzi relata también que ya como obispo continuó su ministerio diario con sencillez y humildad hasta que su salud lo obligó a retirarse. "Prestó mucha atención a las necesidades de los demás. Recuerdo que en una de mis visitas a Nanyang, en una conversación, había expresado mi intención de ir de Nanyang a Zhumadian. Se interesó por los medios que yo tenía para ir allí e inmediatamente llamó a un amigo suyo para que me esperara en la estación de autobuses. Aprecié mucho su preocupación. Me alegro de su recuperación y le pido al Señor que lo bendiga y lo mantenga sano por mucho tiempo”.