El neocardenal Pierbattista Pizzaballa, patriarca latino de Jerusalén, ha condenado los ataques terroristas de Hamas en la Franja de Gaza que se vienen sucediendo contra el Ejército y la población israelí durante toda la jornada de este sábado siete de septiembre.

Según cifras de las 17:30 horas de la tarde, ya hay más de 100 israelíes muertos y 200 palestinos. Los ataques se han producido mediante cohetes, infliltrándose en localidades israelíes, incluso secuestrando población civil. 

El cardenal, que está en estos momentos en Bérgamo (Italia), su diócesis de origen, mientras participa en el Sínodo, ha reconocido en una entrevista para Avvenire tener "gran preocupación" por lo que está sucediendo y la "sensación de que puede empeorar la situación".

"Temo que empeore la situación" 

A la pregunta de qué le hace pensar que podría haber una escalada, Pizzaballa contesta: "En primer lugar, las dimensiones de los ataques. Y el hecho de que hay muchos israelíes secuestrados. Se trata de elementos nuevos, teniendo en cuenta también el contexto de gran desconfianza que existe. Espero equivocarme, pero temo que la situación empeorará aún más. Habrá represalia por represalia. De hecho, las autoridades israelíes, con Netanyahu a la cabeza, han hablado de un acto de guerra y no de un 'simple ataque terrorista'. Es una confirmación más de lo que presiento", ha dicho.

Sobre qué se puede hacer ahora, Pizzaballa aboga por reconducir lo antes posible el entendimiento. "En primer lugar, debemos detener la violencia y luego aplicar una presión diplomática para evitar que el juego de las represalias se convierta en un círculo vicioso del que sea difícil escapar. Así que intentemos recuperar un mínimo de razonabilidad entre las partes. Aunque ahora parezca difícil", comenta. 

El cardenal asegura que el Papa está informado de la difícil situación en Tierra Santa y espera que tenga unas palabras durante el Ángelus, ya que "su voz es importante".

Pizzaballa comenta que los cristianos viven la misma angustia que el resto de la población. "La guerra no respeta a nadie. Los cristianos somos una comunidad que está muy probada y esta situación no ayuda. La mayoría de la población, tanto israelí como palestina, desea la paz, pero estamos rehenes de los grupos que avivan las llamas de la guerra. La población está cansada de todo esto (...). No basta con no querer la guerra. Necesitamos adoptar diferentes perspectivas, aunque sólo sea para fomentar relaciones de buena vecindad. Aunque lo veo difícil por ambas partes", asegura.

 

Aquí puedes ver la situación actual en Israel.

Para terminar, el cardenal pide destensar la situación antes de que sea mucho pero. "Que todos los líderes religiosos trabajen para calmar la situación y calmar los ánimos. En definitiva, que nadie eche leña al fuego. Espero oraciones por la paz. Hoy llevaremos a cabo una iniciativa en este sentido en todas nuestras iglesias", concluye.