Las Lanes, en Brighton, Inglaterra, son unas callejuelas turísticas estrechas, llenas de boutiques y restaurantes. En ellas abundan los tenderetes al aire libre de echadores de cartas, tarotistas y adivinos que cobran entre 8 y 20 libras la sesión. Pero desde 2008 hay allí un servicio gratuito, anunciado con un cartel "sanwich" que se mantiene de pie y se lee con claridad, junto a tres sillas:

"SILLA DE ORACIÓN.
Es gratis, el coste ya se ha pagado.
Palabras de amor y destino
Sanación
Bendición, paz, felicidad, libertad, vida abundante
Pida una bendición"

Todo lo empezó John Ghazal, católico inglés de padre iraquí, enfermero de formación, casado, con cuatro hijos pequeños, que decidió llevar a Cristo a las mismas calles tomadas por el esoterismo y la adivinación... es decir, allí donde acuden las personas que se hacen preguntas.

"Esta es mi idea de evangelización: me siento con mi cocacola o café con leche, espero que venga la gente y hablamos", explicaba a la revista católica GoodNews. Hay personas que se sientan, y hablan. Después de escuchar a la persona, le propone orar por ella, le pide permiso para poner su mano sobre su hombre y reza en ese momento. Si era alguien enfermo, reza pidiendo su curación. Si era alguien pidiendo orientación, reza pidiendo consejo a Dios.

Mientras tanto, gente de su grupo carismático de oración recorre esas calles, bendiciéndolas en voz baja, rezando por los transeúntes, por los tarotistas. Alguna vez que no podía venir gente de su grupo, en sus primeros dos años, su anciana madre y su hijo de 8 años le apoyaban, rezando el Rosario mientras paseaban bendiciendo el lugar.

En el primer año, ya pudo ver cosas asombrosas.

"Un día se sentó un tipo de Londres. Vi por su cara que era una buena persona, con buen corazón. Me dijo que era ateo. Y le dije: mira, no te voy a intentar convencer, te voy a mostrar que Jesús está vivo. El Señor me dio una palabra para él: Soy tu Padre, eres mi hijo, te amo y te voy a curar. Ordené que se fueran los dolores. La mirada de sorpresa en su cara era asombrosa. Me dijo: ya no me duele. Empezó a ir calle arriba y calle abajo diciendo a todos que había rezado por él y en nombre de Jesús se habían ido los dolores de su cuerpo. ¡He ahí un ateo predicando la buena nueva! Cuando volvió le dije: Si Jesús puede hacer eso en tu exterior, imagínate en tu interior. ¿Quieres recibirlo en tu interior como Señor y Salvador? Dijo que sí y recé por él".

Incluso el día que vino la directora de GoodNews a conocer la "Silla de Oración", se dio un caso interesante: se sentó el marido de una terapista de Reiki, un hombre con dolor de espalda que no remitía; rezó por él y se curó. El hombre fue a buscar a su mujer para que rezara también por ella.

"Hay curaciones y conversiones, pero no son mi objetivo: son consecuencias secundarias de sumergirnos en el amor del Padre", explica Ghazal, que quería "recuperar las calles para Dios". Por esas mismas fechas, Ghazal puso en marcha unas sesiones de cenas evangelizadoras en el piso de arriba del restaurante de Omar, un amigo de su infancia. Allí invitaba gente alejada de la fe a explorar la propuesta cristiana en un ambiente de café-restaurante. Omar al principio estaba preocupado, pero luego vio que Dios parecía bendecir su negocio con bastantes más clientes de lo habitual.

En 2011 y 2012, la "Silla de Oración" se extendió y grupos católicos empezaron a emplear este sistema en Gales, Truro, Croydon, Worthing, Stoke on Trent, Newcastle y Harrow, casi siempre en zonas con abundancia de paseantes y turistas tranquilos. 

Pero lo más inusual es que grupos evangélicos de distintos países se interesaron por esta metodología y han empezado a aplicarla. Un pastor californiano de la Vineyard Church se encontró con Ghazal en las calles de Brighton, vio cómo lo hacía, habló con él, y lo implantó en Ramona, California.

Según recoge Goodnews en su número de septiembre 2012, un pastor evangélico alemán, Rolf Larsson, que tiene un centro de retiros, soñó que estaba rezando en la calle con dos sillas y un cartel con la palabra en inglés "Prayerchair"... la tecleó en Google, y apareció la web de http://Prayerchair.org, la web donde Ghazal explica su metodología. Va a implantar el método en Alemania. Y en diversas iglesias protestantes del Misisipi han pedido que alguien les entrene con detenimiento para practicarlo.

En 2009, Ghazal visitó el Pontificio Consejo de Laicos en Roma junto con otros responsables ingleses de la Renovación Carismática, como parte de un curso de liderazgo. Un oficial del Pontificio Consejo entabló conversación con él, se interesó por el método de la "silla de oración" y le dijo "vuelva usted cuando sea una realidad internacional". Pero ¿quién le iba a decir que la internacionalidad le está llegando por la vía ecuménica, de la mano de grupos evangélicos?

De hecho, la Silla de Oración es hoy un ministerio ecuménico, una iniciativa conjunta de católicos y evangélicos para formar en la evangelización callejera. Actualmente, la formación incluye 12 sesiones semanales, por la tarde, en la Vineyard Church de Brighton (en España sería la "Iglesia La Viña", evangélica) e incluye un libro con todo lo que hay que saber. John Ghazal también realizó una versión de entrenamiento abreviado para jóvenes en la Universidad de Sussex con un éxito insospechado entre los jóvenes entusiasmados.

Aquellos que completan esas 12 semanas (que incluyen salir a las calles con las sillas y el cartel), son los que luego entrenan a sus grupos locales para evangelizar con este método.

Si un método así funciona en la fría Inglaterra, donde ni el clima ni el talante invita a charlar con desconocidos... ¿qué pasaría si se aplicase en países cálidos y alegres como España o en Hispanoamérica?

Para contactar con John Ghazal para conocer mejor el método se puede escribir al email oasishome@ntlworld.com y hay más información (en inglés) en http://prayerchair.org