Con la invasión rusa de Ucrania, país de mayoría ortodoxa, las distintas iglesias ortodoxas han anunciado su esfuerzo de oración, y también de caridad y ayuda humanitaria, aunque con lenguaje muy distinto según la cercanía que tengan al Patriarcado de Moscú... o a los tanques rusos.

Antes de la guerra, la Ortodoxia ya se encontraba gravemente dividida: el Patriarcado de Moscú había ordenado dejar de orar por el Patriarca ecuménico de Constantinopla y lanzaba campañas de creación de jerarquías propias en el territorio de otros patriarcados, como África, con quejas indignadas del Patriarcado de Alejandría.

El detonante de la ruptura fue la creación de una Iglesia autocéfala en Ucrania en enero de 2018 que se acogía a Constantinopla y no a Moscú. Un precedente se había dado con la Iglesia Ortodoxa de Estonia en 1996, también acogida bajo Constantinopla. Cualquier iglesia ortodoxa que reconocía a la nueva iglesia ucraniana autocéfala -como la Iglesia Griega y el Patriarcado de Alejandría- sufría castigos y amenazas desde Moscú, la más rica y poderosa de las iglesias ortodoxas. Quizá ahora, con la invasión, será la más desprestigiada.

Bartolomé de Constantinopla: "violación de derechos humanos, violencia brutal"

El Patriarca Ecuménico de Constantinopla, Bartolomé, que tiene una primacía en honor entre los ortodoxos, en un mensaje difundido el jueves 24 de febrero expresó su “profundo pesar” y denunció la clara violación de cualquier noción de derecho internacional legitimidad.

En un firme comunicado, Bartolomé condenó "este acto injustificado de ataque de Rusia contra Ucrania, Estado independiente y soberano de Europa, así como la violación de los derechos humanos y la violencia brutal contra el género humano y sobre todo contra la población civil".

Desde su sede en Estambul, Bartolomé pidió orar "para que nuestro Dios, el Dios del amor y la paz, ilumine a los gobernantes de la Federación Rusa para que comprendan las trágicas consecuencias de sus decisiones y acciones que pueden incluso desencadenar una guerra mundial". También pidió a los gobernantes del mundo "que trabajen por una solución pacífica de esta crítica situación a través del diálogo honesto".

El sábado 26 de febrero el Patriarca Bartolomé de Constantinopla ofreció la liturgia por el descanso de los caídos en Ucrania.

En el cuarto día de guerra, el domingo 27 de febrero, Bartolomé difundió otro mensaje firme, señalando que "la comunidad mundial sigue con horror el ataque militar y la invasión no provocada de Rusia, más allá de todo sentido de la ley y la moralidad, contra Ucrania, un estado independiente y soberano". Considera que "se desarrolla en Europa el conflicto más feroz desde la época de la Segunda Guerra Mundial"-

Denunció también que "durante los últimos días se está desarrollando una trágica catástrofe humanitaria en Ucrania. Una guerra que, como toda guerra, es una situación abominable y reprobable. Es el dominio de la irracionalidad sobre la razón, el odio sobre el amor, la oscuridad sobre la luz, la muerte sobre la vida".

Bartolomé anunció su cercanía al Metropolita Epifanio de Kiev "y nuestro apoyo inquebrantable a todo el pueblo ucraniano que sufre gravemente, que tiene una fe profunda en Dios y eligió vivir libremente y determinar su propia vida, como toda nación merece. Aunque, lamentablemente, algunos han llegado, en estos días, al punto de cuestionar incluso su existencia histórica y nacional. Nuestro pensamiento está constantemente con los heridos y con las familias de las víctimas inocentes, independientemente de su identidad étnica, y oramos por el descanso de sus almas al Señor de la Vida y de la Muerte. Estamos seguros de que el Señor escuchará nuestras oraciones y no abandonará a sus amados hijos en Ucrania".

El arzobispo greco-ortodoxo de EEUU: "es una invasión"

Uno de los que han hablado con más fuerza es el arzobispo grecoortodoxo de América, Elpifodoro, que pastorea 550 parroquias con 800 sacerdotes en Estados Unidos. Nació en una familia griega en Estambul, hizo el servicio militar en el ejército turco y se formó eclesialmente en Grecia y Líbano.

"Me molesta oír cuando lo llaman guerra. No es guerra. Guerra es cuando dos bandos se declaran la guerra y luchan. No tenemos una guerra en Europa: es una invasión", proclamó en la prensa griega tras un encuentro con autoridades civiles de Macedonia. "Esta es la invasión sin provocación por parte un país militar, política y económicamente más fuerte, contra un estado soberano e independiente que por desgracia no tiene el ejército necesario para resistir", declaró.

Epifanio de Kiev: "defendemos al mundo civilizado de un delirio sanguinario"

El metropolita Epifanio, primado de la Iglesia de Ucrania (autocéfala desde 2018, apoyada por Constantinopla) ha publicado un comunicado en cada día desde que empezó la invasión. Su estilo es directo y patriótico.

"Por tercer día, Ucrania, resiste con éxito y defiende su libertad y su futuro de la tiranía que el presidente Putin querría infligirnos. Podemos estar orgullosos de que como nación hemos respondido honorablemente a esta prueba a nuestra madurez nacional y espiritual. No sólo nos defendemos nosotros, sino que defendemos a todo el mundo civilizado del delirio sanguinario del líder de Rusia", proclamó en su mensaje del sábado.

"En esta batalla, los mejores hijos e hijas de Ucrania sacrifican sus vidas. Las fuerzas ocupantes matan a ciudadanos inocentes. Hoy rezamos por los muertos, recordamos a los que han muerto a manos del agresor. ¡Sea para ellos el Reino Celestial de Dios, la gloria y la memoria eterna!", añade.

"Ucrania y el mundo no olvidarán los crímenes que el enemigo ha perpetrado y seguirá perpetrando. Tras nuestra victoria habrá un segundo "Núremberg" contra los líderes del Kremlin que han cometido crímenes de guerra y han llevado a la humanidad al borde de la Tercera Guerra Mundial", continúa el pastor de los ortodoxos ucranianos que no siguen al Patriarcado moscovita.

El Patriarca ucraniano asegura oración "por Ucrania, sus defensores, ejército, victoria y paz" y pide a Dios que aporte guía, sabiduría y firmeza al presidente Zelensky y los líderes locales. También da las gracias a "nuestros diplomáticos ucranianos o amigos del mundo que trabajan día y noche para detener al agresor y devolver la paz a Ucrania" y pide que continúen "hasta que el agresor se vea forzado a detener su actividad criminal".

Elías II de Georgia: mencionar sin mencionar

El patriarca Elías II de Georgia se encuentra en una situación incómoda. En 2008 las fuerzas armadas rusas intervinieron en la región para mantener las regiones de Osetia y Abjasia con autonomía respecto a Georgia (y dócil dependencia respecto a Moscú). La Iglesia de Georgia no se atreve a enfadar a la de Moscú, pero tampoco ha querido mantenerse callada.

Así, Elías II fue ya el 24 de febrero el primer primado de una iglesia ortodoxa en expresarse, midiendo bien sus palabras.

"Basados en la agria experiencia de Georgia, sabemos lo importante que es la integridad territorial del país. Por eso, con dolor de corazón seguimos la tensa situación en Ucrania. Notamos que los eventos que tuvieron lugar ayer y hoy ya suponen una seria amenaza de derramamiento de sangre. Sin embargo, aún hay posibilidad de regularla situación. Imploramos a la Santa Trinidad que otorgue la paz al pueblo de Ucrania y al mundo entero", publicaba el día de la invasión.

No menciona la palabra "guerra" ni "invasión" (Putin castiga a quien las use, él y la prensa rusa hablan de "operación especial"), pero sí habla de "integridad territorial" (que cada bando puede entender como quiera).

Después, el patriarca georgiano ordenó al movimiento de jóvenes Davitianni coordinar una recogida de alimentos no perecederos y medicinas en todas las parroquias de Tiblisi como ayuda "para nuestros hermanos ucranianos" (mencionar "ucranianos" ya es significativo, porque la prensa rusa y ortodoxa rusa solo habla de ayudas a "refugiados del Donbass").

Serbia y Jerusalén no hablan de "guerra"

Entre los que no se atreven a hablar de "invasión" ni "guerra" está el Patriarcado de Serbia, siempre muy cercano a Moscú. Al tercer día de guerra, el Patriarca Porfirio se reunió con el presidente serbio, Aleksandar Vučić, y hablaron de la "situación" en Ucrania, esperando que el "conflicto" acabe pronto, según un comunicado del patriarcado serbio.

Después, el comunicado añade: "Cada guerra es una tragedia, y para nosotros es un hecho doloroso que dos estados fraternales y dos pueblos completamemte cercanos y hermanos, de la misma fe, cuya historia y cultura están entrelazadas, choquen". La Iglesia serbia "urge a Dios, creador de la paz, que detenga el uso de las armas tan pronto como sea posible y se inicie un diálogo".

En el cuarto día de guerra se manifestó el Patriarca ortodoxo de Jerusalén, Teófilo III, nacido en Grecia pero que desde la adolescencia se formó en Jerusalén. La Iglesia ortodoxa en Tierra Santa es pequeña, cuenta con unos cien mil fieles, y es muy dependiente de las ayudas extranjeras... especialmente de las moscovitas. El breve y tardío comunicado en su web habla de una “crisis dolorosa” en Ucrania, no menciona la palabra "Rusia", "guerra" ni "invasión" y se centra en llamar a todos los cristianos a unirse en oración “por nuestro mundo y por el pueblo de Ucrania”.

Curas ortodoxos rumanos ayudan en el reparto de comida en la frontera con Ucrania - foto de Irina Ursachi.

Los ortodoxos rumanos empiezan la acogida de refugiados

ACNUR, la agencia de refugiados de la ONU, aseguraba el domingo que ya al menos 368.000 ucranianos habían dejado el país y vaticinaba que la guerra podía provocar hasta 4 millones de desplazados. Aún no se ha difundido un desglose por países de acogida.

Muchos de ellos ya están en Rumania, que cuenta con una de las iglesias ortodoxas más vivas y dinámicas. La Iglesia Ortodoxa Rumana tiene entre 17 y 20 millones de seguidores, con unas 15.000 parroquias y otros tantos sacerdotes, y 8 de cada 10 rumanos declaran cumplir con el precepto dominical y las fiestas religiosas.

El Patriarca Daniel, primado de la Iglesia ortodoxa rumana, difundió un comunicado expresando la preocupación de su iglesia por "el inicio de la guerra en Ucrania, una guerra iniciada por Rusia contra un Estado soberano e independiente. Esperamos que las fuerzas políticas euroatlánticas puedan encontrar un camino hacia un diálogo pacífico por el bien de Ucrania y de toda Europa. Al mismo tiempo, expresamos nuestra plena solidaridad con los cristianos ortodoxos rumanos que viven en Ucrania, así como nuestra disposición a ayudarlos por nuestra cuenta".

En Rumanía, el equivalente a lo que sería Cáritas en países católicos es la Federación Filantropía, que agrupa a 25 asociaciones solidarias ortodoxas rumanas. Sus voluntarios, acompañados de clérigos que hablan ucraniano -4 sacerdotes que lo hablan se turnan en la frontera en Siret-, se han desplegado ya en la frontera y se ofrecen a colaborar con el Estado en la acogida a refugiados. "Mostremos amabilidad y empatía para poder alojar, alimentar y arropar a las personas que necesitan nuestra ayuda", proclama un comunicado.

La arquidiócesis ortodoxa de Suceava y Radauti ofrece alojamientos en parroquias y monasterios, además de víveres y productos de higiene. Buena parte de los voluntarios pertenecen a la asociación diocesana de jóvenes.

Onofre, el metropolita de Moscú en Kiev, con la independencia, contra el odio

Pese al nacimiento de una Iglesia Ortodoxa ucraniana desligada de Moscú en 2018, la mayoría de las parroquias ucranianas se mantuvieron bajo el Patriarcado moscovita, con el metropolita Onofre al frente.

El primer día de la invasión, el 24 de febrero, Onofre publicó en la web de su metrópolis un mensaje condenando la campaña militar e invasión rusa y animando a los ucranianos a defenderse, con las armas y la oración. Se retiró de la web del Patriarcado moscovita pero se mantiene (aquí) en la de la Iglesia ucraniana ligada a Moscú. Es un comunicado que ha citado, por ejemplo, el párroco ortodoxo ruso de Madrid.

"Desafortunadamente, Rusia ha lanzado operaciones militares contra Ucrania, y en este fatídico momento os insto a no entrar en pánico, a ser valientes y a mostrar amor por vuestra patria y por los demás. Os insto, en primer lugar, a intensificar la oración penitencial por Ucrania, por nuestro ejército y nuestro pueblo, os pido que olvidéis las disputas y malentendidos mutuos y que os unáis con amor a Dios y a nuestra Patria. En este trágico momento, expresamos nuestro especial amor y apoyo a nuestros soldados que montan guardia y protegen y defienden nuestra tierra y nuestra gente. ¡Que Dios los bendiga y los cuide! En defensa de la soberanía y la integridad de Ucrania, también apelamos al presidente de Rusia para que detenga la guerra fratricida de inmediato. Los pueblos ucraniano y ruso salieron de la pila bautismal del Dniéper, y la guerra entre estos pueblos es una repetición del pecado de Caín, que por envidia mató a su propio hermano. Esta guerra no tiene justificación ni para Dios ni para el hombre", añade el comunicado.

Onofre se ha significado así en defensa de la independencia ucraniana ante la invasión. Quizá el Patriarca Cirilo no le castigue, pero si las tropas de Putin tomaran el país y emprendieran una persecución contra líderes críticos con Putin, Onofre tiene muchas posibilidades de estar entre los primeros represaliados por la represión que ordene el presidente ruso.

El 26 de febrero, Onofre envió una carta dirigida especialmente a los clérigos ortodoxos pidiendo que no se usen argumentos religiosos para fomentar más violencia.

"Hago un llamado a todos los hermanos en la fe para que siempre recuerden su responsabilidad por el futuro de nuestra santa iglesia y nuestra patria, Ucrania. Debemos hacer todo lo posible para poner fin a la guerra y establecer la tan ansiada paz en nuestro país", proclama.

Y añade: "Para el clero, cualquier llamado a la agresión militar y la enemistad son inadmisibles. De ninguna manera tenemos derecho a justificar la guerra con consignas religiosas. Hago un llamado a los ortodoxos, que ahora están en ambos lados del conflicto armado, para que se vean como hermanos y colaboren en el camino de una tregua. Temblamos de terror y dolor cuando vemos el sufrimiento del pueblo de Dios. La muerte borra de golpe todas las diferencias entre los vivos. Ya no hay derechas ni izquierdas en las tumbas. En las tumbas yacen hoy los hijos de nuestra iglesia en el este, en el centro y en el oeste de Ucrania", lamentó.

El Patriarcado de Moscú no osa hablar de guerra ni invasión

En Rusia las leyes de Putin castigan a quien use las palabras "guerra" o "invasión"; Putin llama a esta guerra "operación especial". Así que el Patriarca Cirilo el 24 de febrero se limitó a expresar su "profundo y sentido dolor” ante el sufrimiento causado por los “acontecimientos que están teniendo lugar”.

El líder de la Iglesia ortodoxa más numerosa, rica y poderosa no comentó motivos ni responsabilidades. Se declara cercano a “todos los que se han visto afectados por esta tragedia” e invita a todas las partes a hacer “todo lo posible para evitar bajas civiles”.

Recuerda la historia común de rusos y ucranianos desde que San Vladimir cristianizó la Rus de Kiev. “Creo que esta afinidad dada por Dios ayudará a superar las divisiones y desacuerdos que han surgido y que han llevado al conflicto actual”, indicó el Primado de la Iglesia Ortodoxa Rusa, invitando a todos a prestar toda la ayuda a las poblaciones que sufrirán el conflicto.

Un repaso a la web de Diaconia, que sería el equivalente a Cáritas en la Iglesia Ortodoxa Rusa, muestra que habla de acoger y ayudar a refugiados, pero sin mencionar nunca Ucrania: se habla solo de refugiados del Donbass.

Mientras ACNUR cuenta el domingo ya 368.000 refugiados, la caridad de la Iglesia Ortodoxa habla de pequeños grupos de refugiados que van a Rusia: 21 huérfanos en Novocherkassk, 40 personas en una diócesis, 70 en otra, algunas docenas de refugiados en monasterios, etc... Hay un centro de asistencia en Rostov de Don.

Según la web ortodoxa rusa Foma.ru, el obispo responsable de temas de Caridad en la Iglesia Ortodoxa Rusa, Panteleimon de Vereya, visitó en Donetsk -la zona independentista pro-rusa- el Convento de la Virgen de Iberia y un hospital, con paquetes de alimentos y suministros médicos.

Mientras tanto, en Kiev, las iglesias principales y catedrales -la del Patriarcado de Moscú, la de la iglesia autocéfala y la de los greco-católicos- ofrecen sus sótanos e instalaciones para acoger a los vecinos que, cuando suenan las sirenas y caen las bombas, buscan donde refugiarse.

Desde España se puede ayudar a los ucranianos a través de Cáritas con Ucrania, aquí