La Santa Sede ha aprobado que, cada 5 años, Valencia pueda celebrar un Año Santo Jubilar en conmemoración del Santo Cáliz de la Última Cena, reliquia venerada en la Catedral de Valencia.

El documento fue firmado por el Penitenciario Mayor de la Penitenciaría apostólica, el Cardenal Mauro Piacenza.

Siendo Prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramento, el cardenal Antonio Cañizares, firmó la aprobación del texto de la Misa del Santo Cáliz que “podrá ser celebrada en todas las iglesias en los días autorizados y el día de la fiesta anual”, el último jueves de octubre.

Esta última disposición tiene fecha del 22 de agosto del 2014: seis días después el Cardenal Cañizares fue nombrado Arzobispo de Valencia por el Papa Francisco.


Los expertos creen que el cáliz (un vaso de piedra calcedonia de estilo helenístico del s.I) fue usado en la Última Cena y fue llevado por San Pedro a Roma. Allí el Papa Sixto II se lo entregó a su diácono San Lorenzo para que lo ocultase de la persecución del emperador Valeriano.

Lorenzo, que era de Huesca, lo llevó a su tierra natal. En la Edad Media estuvo en el monasterio pirenaico de San Juan de la Peña, y de allí pasó a Zaragoza, Barcelona y a la catedral de Valencia, donde aún permanece.

Se piensa que las leyendas medievales sobre un Santo Grial escondido y buscado por caballeros nace del conocimiento de que el Santo Cáliz estaba oculto en el remoto monasterio de San Juan de la Peña.

Este cáliz fue usado por los Papas Juan Pablo II y Benedicto XVI en sus visitas a la ciudad de Valencia. 

La copa original hoy tiene como añadido un pie con asas con 28 perlas, dos rubíes y dos esmeraldas, guarnecido en oro. 

El Año Santo Jubilar es un tiempo especial de gracia en el que se puede obtener indulgencia plenaria para la remisión de la pena temporal por los pecados, una vez que se hayan cumplido las condiciones habituales de confesión sacramental, comunión eucarística y oración por las intenciones del Papa.