Las personas en paro en España ya suman 5.639.500 durante el primer trimestre de 2012 y la tasa por desempleo alcanza el 24,44 por ciento, una cifra altísima y con tintes dramáticos. Por eso, la Iglesia católica en España, a través de Cáritas, ofrece alternativas para encontrar empleo.

De las 80.417 personas atendidas en 2011 por los Servicios de Apoyo al Empleo y la Formación de Cáritas en toda España, un total de 13.148 (el 16%) consiguieron un puesto de trabajo.

Estos datos, que se han dado a conocer en Madrid durante la presentación en la sede de Cáritas Española de la Memoria 2011 del Programa de Empleo, son, en palabras de su secretario general, Sebastián Mora, “una demostración de que la lucha contra la pobreza, cuando se ponen medios y recursos, personas comprometidas e ideas buenas, se pueden crear oportunidades para la vida de las personas más vulnerables”.

El impacto de las políticas de formación y empleo de Cáritas (un 16% de efectividad hasta colocar a más de 13.100 personas) sorprende aún más si se compara con el porcentaje de efectividad del Inem, que se sitúa en el 3%, contando además con un presupuesto mucho mayor. Las políticas de empleo de Cáritas son cinco veces más eficaces que las que pone en marcha el Inem, según informa Teinteresa.es. 

Según el cálculo realizado por el portal Teinteresa.es "además de eficaces, las políticas de empleo de Cáritas son considerablemente más baratas. Si el Inem destina más de 1.700 millones de euros a comunidades y ayuntamientos para políticas de reinserción y empleo. Si dividimos el presupuesto total de Cáritas entre el número de personas a las que ha encontrado trabajo (13.100 personas) tenemos que cada caso favorable le cuesta a Cáritas algo más de 2.000 euros. Si hacemos lo propio con el presupuesto del Inem y el número de personas a las que logra colocar (unas 150.000), obtenemos un precio por acierto de más de 11.000 euros. Las diferencias en cuanto a la eficacia y la gestión de los recursos son considerables".

"Cáritas necesita invertir 2.000 euros para colocar un trabajador mientras que el Inem necesita invertir 11.000 euros para lograr un resultado idéntico. Encima, el porcentaje de colocaciones del Inem es del 3% y el de Cáritas del 16%. Podemos decir entonces que Cáritas obtiene con cinco veces menos dinero una eficacia cinco veces mayor".

Para lograr estos resultados, el Programa de Empleo de Cáritas cuenta con 2.290 voluntarios y apenas 574 personas remuneradas.

El secretario general Cáritas España, Sebastián Mora, señaló que “no se entendería la posición de Cáritas como expresión caritativa de la Iglesia en la Memoria de Empleo si no somos capaces de situarnos en el lugar de las personas sin empleo y, especialmente, de las personas desempleadas más excluidas que son el colectivo de atención de Cáritas. Sin sus vidas, sus sufrimientos, sus anhelos, sus esfuerzos… nada adquiere sentido”.

Justamente para poner un rostro real a las cifras que se recogen en la Memoria de esta institución eclesial, Félix Miguel Sánchez, responsable del programa de Empleo de Cártias transmitió el testimonio de Sergio, un joven de 17 años, usuario de un taller de inserción laboral de jardinería de Cáritas Diocesana de Toledo, quien explica cómo “me sentía perdido, inseguro, con muchos miedos y muchas inquietudes, no sabía lo que hacer, lo veía todo negro, no creía en las personas, ni en la sociedad, ni en mí mismo”.

Pero esa situación cambia a medida que Sergio participa en las acciones de formación de Cáritas Toledo e inicia un proceso en el que asegura sentirse “más preparado, porque así, acudiendo diariamente veo lo que mantener un trabajo poco a poco, día a día, y el esfuerzo que cuesta”. “Me he sentido útil –prosigue—para hacer cosas, adquirir responsabilidad, como levantarme, no faltar; he respetado y me han respetado, y para mí esto ha sido muy importante”.

“En este contexto de severidad -aseguró el secretario general de Cáritas- queremos volver a afirmar con rotundidad lo que venimos proclamando siempre y con especial insistencia desde que empezó la crisis: que las personas más débiles deben estar en el centro de las preocupaciones éticas y políticas. No son un mero sumatorio de problemas, por severos que estos sean, son personas dotadas de dignidad inviolable, tengan o no tenga papeles, sean jóvenes o mayores, vivan en España o en el Sahel”.

El secreto de este trabajo tan loable y eficaz de Cáritas no está en las estadísticas, si no en el trato persona a persona que ofrecen los voluntarios y trabajadores de la institución eclesial a cada persona que se acerca a pedir trabajo.

“Cada proceso es único y es necesario adaptarse al punto de partida de cada persona e ir dando pasos hacia la mejora de su nivel de empleabilidad”, aseguran en Cáritas.