Muchas personas que consumen pornografía habitualmente no son conscientes de hasta qué punto este producto, como una droga, ha carcomido su voluntad y está arruinando, o a punto de arruinar, sus vidas. Cada vez más jóvenes sacrifican su futuro en ese altar, y cada vez más matrimonios señalan este problema como causa importante de su ruptura. Así lo explica el doctor Peter C. Kleponis, psicólogo y psicoterapeuta con más de veinte años de experiencia en este campo, en su primer libro publicado en español: Pornografía. Comprender y afrontar el problema (Voz de Papel).

Una obra demoledora en cuanto a los datos de extensión de este mal, profunda en la descripción de las causas que mueven a los pornoadictos y, sobre todo, esperanzada y esperanzadora porque ofrece una solución.

 

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-¿Cuándo debe sentirse preocupado un consumidor de pornografía?

-Una persona siempre debe preocuparse si usa pornografía. No existe una utilización saludable de la pornografía. Todo consumo de pornografía consiste en la utilización y explotación de otros para el propio placer sexual egoísta. Dios no creó a sus hijos para utilizar a los demás o ser utilizados por los demás. La pornografía nunca puede presentar una sexualidad saludable ni el plan de Dios para la sexualidad y la humanidad. Debe ser evitada a toda costa.

-¿Por qué tantos adictos a la pornografía ignoran que sufren este problema?

-La pornografía se ha convertido en la nueva droga favorita a causa de las cinco A de la pornografía: 1) Asequible: es gratis. 2) Accesible: está a distancia de un clic. 3) Anónima: es fácil de esconder o de mantener oculta. 4) Aceptada: ver pornografía es algo completamente asumido hoy entre los jóvenes. 5) Agresiva: a diferencia de otras drogas o del alcohol, la pornografía produce una gratificación inmediata y es altamente adictiva. A causa de estas cinco A, millones de personas han decidido ver pornografía habitualmente. Debido a que ver pornografía es algo tan común entre la gente, muchos son adictos sin darse cuenta.

-Los jóvenes (y los adultos) la trivializan con bromas, envíos de material...

-Debemos educar a los jóvenes en los peligros de la pornografía. Deben saber que es altamente adictiva, como las drogas y el alcohol. Deben saber que no muestra una visión saludable de la sexualidad. Al contrario, enseña a la gente que está bien utilizar a otras personas para el propio placer sexual egoísta.

-¿Qué males se derivan de ello?

-Consumir pornografía les impedirá mantener relaciones saludables. Sólo les conducirá a la soledad y el aislamiento. También hay que enseñarles que Dios tiene un plan maravilloso para la vida de cada persona. Para cumplir ese plan, deben esforzarse por vivir una vida virtuosa y saludable. Consumir pornografía les impedirá definitivamente alcanzar ese objetivo.

-Si una esposa (o un esposo) sospecha que su cónyuge es adicto, ¿qué debe hacer?

-Es importante que el marido o esposa afronte el problema con su cónyuge si sospecha que usa pornografía. En un matrimonio saludable no puede haber secretos. Debe haber una sinceridad absoluta sobre cualquier uso de la tecnología. Debe también controlarse la tecnología. Si hay un problema con el uso de pornografía, el esposo debe ser sincero y admitirlo. Entonces ambos afrontarán juntos el problema. Esto no solo eliminará la pornografía de sus vidas, sino que también fortalecerá su matrimonio.

-¿No puede ser aconsejable ahorrarle ese mal trago al cónyuge que pregunta?

-Mentir sobre la pornografía  no causará sino más daño al cónyuge y al matrimonio. Antes o después se sabrá la verdad. Y cuando esto suceda, el marido o la esposa no solo se sentirá herido por el uso de la pornografía, sino también por las mentiras, y se sentirá engañado. Puede llevar mucho tiempo sanar estas heridas. Ambos esposos tienen que estar dispuestos a trabajar juntos para afrontar este asunto y protegerse el uno al otro y proteger su matrimonio.

-Un caso muy frecuente: sorprender a un adolescente con pornografía. ¿Cómo hay que afrontarlo? 

-Al afrontar con un adolescente el uso de pornografía, es importante no avergonzarle por ello. A pesar de lo habitual que es el uso de la pornografía entre los jóvenes, en el fondo saben que está mal. La vergüenza que sienten por ello les fuerza a mantener en secreto el uso de pornografía. La mayor parte de los adolescentes adictos a la pornografía quieren ayuda para superarlo.

-Pero no la piden...

-Les produce demasiado temor y demasiada vergüenza. Al hablar con ellos, es importante que un padre haga saber a su hijo cuánto le quiere y cuánto le quiere Dios. Si es posible, es mejor que hable el progenitor de su mismo sexo. También es importante referirse al uso de pornografía como síntoma de un conflicto más profundo y no como un fracaso moral.

-¿Por qué?

-Eso puede facilitarle al adolescente hablar del problema. Ofreciendo amor y compasión, y no avergonzándole, será más fácil para él admitir el problema y estar dispuesto a recibir ayuda para superarlo.

-Usted lleva dos décadas tratando con familias y personas con esta adicción. ¿Qué ha cambiado en este tiempo?

-El problema del uso y adicción a la pornografía ha cambiado principalmente a lo largo de los años por los cambios tecnológicos. Hace veinte años, la mayor parte de la pornografía venía en forma de revistas, cintas de vídeo y DVD. Para proteger a la sociedad, y en particular a los menores, había leyes que regulaban la venta y distribución de pornografía. La llegada de internet cambió esto. Esas leyes ya no eran aplicables. Ahora cualquier forma de pornografía resultaba accesible para cualquiera 24 horas al día, 7 días a la semana.

El doctor Kleponis sostiene en la mano el objeto emblemático de las nuevas tecnologías, principal campo de crecimiento de la industria pornográfica. Foto: Tom Tracy / Florida Catholic.

-Esto se ha acelerado en los últimos años...

-Los dispositivos móviles (teléfonos, tablets, miniordenadores, etc.) y el Wi-Fi han hecho posible ver pornografía virtualmente en cualquier parte. Ahora todo el mundo es vulnerable a los peligros de la pornografía. Gracias a los chat, las webcams y las redes sociales, la pornografía se ha hecho interactiva. En vez de simplemente verla, la gente ahora participa en ella y crea su propia pornografía.

-¿Cómo se ha adaptado la industria pornográfica?

-A medida que nuestra sociedad se hace más inmune a los efectos de la pornografía, los tipos de pornografía que se producen se han hecho más extremos. Esto ha expuesto a nuestra sociedad a muchas formas desviadas de sexualidad, lo que ha pervertido la visión de nuestra sociedad sobre lo que es una sexualidad sana. A medida que la tecnología sigue evolucionando, también lo harán la pornografía y sus pautas de consumo. Debemos ser conscientes de ello para poder protegernos a nosotros mismos y a nuestras familias.

-¿Qué tendencias considera más problemáticas y peligrosas?

-Las principales tendencias que me inquietan son los cambios tecnológicos y cómo define la sexualidad nuestra sociedad.

-¿Qué cambios tecnológicos le preocupan más?

-La tecnología está cambiando a una velocidad increíble. Todos los días surgen nuevas tecnologías diseñadas para mejorar nuestra vida. Por ejemplo, la realidad virtual puede franquear a la gente nuevos mundos. Con ella podemos viajar a nuevos lugares sin salir de casa. Los médicos pueden practicar nuevas técnicas para salvar vidas sin necesidad de pacientes. Los pilotos en formación pueden practicar el vuelo en aviones a reacción sin despegar del suelo. Por desgracia, esto también puede hacernos daño. Los pornógrafos buscan formas de usar la tecnología, como la realidad virtual, para introducir sus productos en nuestra vida. Justo porque a los jóvenes les interesan especialmente las nuevas tecnologías, son la vía número uno con la que los pornógrafos consiguen que se hagan adictos.

-Mencionaba también el cambio en la percepción social sobre la sexualidad...

-Sí, también me preocupa que la proliferación de pornografía en nuestra cultura esté cambiando la forma en la que la gente ve la sexualidad. Les está conduciendo a aceptar formas extremadamente desviadas y peligrosas de sexualidad como normales y saludables. En nuestra cultura, muchos aceptan la pornografía, el bestialismo, el sadomasoquismo, el fetichismo, la homosexualidad e incluso la utilización de muñecas de tamaño real como formas saludables de sexualidad. La gente que se implica en ese tipo de comportamientos son etiquetadas como “minorías sexuales”. Ahora se las considera una casta protegida y cualquiera que diga algo negativo sobre ellos es castigado inmediatamente. Para muchos, el sexo se ha convertido en algo que tiene que ver más con el placer egoísta y menos con la unidad y la procreación. Esto puede llevar a la gente a formas no saludables de sexualidad que en última instancia resultarán en desesperanza y desesperación.

-¿Qué ofrecer a cambio?

-La gente tiene que saber lo que es la sexualidad real y saludable. Esta surge de un amor que entrega su vida en el seno de una relación conyugal saludable verdaderamente satisfactoria.

-¿Es en esa verdad donde reside la esperanza?

-Tengo esperanza en la gente que lucha con la pornografía, porque en el fondo desean una auténtica intimidad. La pornografía es solo un síntoma de un problema más profundo: con frecuencia, heridas emocionales traumáticas que deben ser sanadas. La pornografía se utiliza para soportar el dolor de esas heridas. Esas heridas han conducido a una vergüenza profunda que les ha impedido experimentar la auténtica intimidad y sanación. Pero lo cierto es que esas heridas pueden ser sanadas. La gente puede experimentar una intimidad vivificante con Dios y con otras personas. Con ella no hay necesidad de volver a la pornografía como forma de soportar el dolor.

-¿Cómo puede ayudar su libro a ese proceso?

-Creo que mi libro puede ayudar a las personas a comprender por qué personas profundamente heridas pueden convertirse en adictos a la pornografía. También aborda cómo afecta la pornografía a los esposos y a los matrimonios. Y lo que es más importante, presenta lo que la gente puede hacer para rescatarse. Propone un plan de sanación y restauración personal y conyugal. Saber que las personas y los matrimonios pueden ser sanados, y cómo tiene lugar esa sanación, puede aportar mucha esperanza a quienes están afectados por la adicción a la pornografía.

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