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se hacen eco de una entrevista del 25 de enero en Scientific American en la que el científico español Juan Carlos Izpisúa, trabajando desde EEUU, parecería asegurar que el Papa ha dado el visto bueno a la investigación con embriones humanos que crea híbridos de humano y animal.

Cuando el digital católico italiano Il Sismografo ha preguntado sobre el tema al padre Federico Lombardi, director de la sala de prensa vaticana, ha respondido: "Es absolutamente infundado que el Papa Francisco se haya pronunciado en apoyo a este tipo de investigación".

Parece haber confusión a varios niveles sobre qué investigaciones apoya la Iglesia, y cuáles no apoya. Y tiene relevancia porque debido a las restricciones legales en EEUU, Izpisúa trabaja también con un equipo en Murcia, ligado a la Universidad Católica de Murcia.

El periodista norteamericano John Allen, escribiendo para CruxNow.com, consultó a un sacerdote y neurocientífico, el padre Tad Pacholczyk, que es uno de los responsables del National Catholic Bioethics Center (www.ncbcenter.org) con sede en Filadelfia, y le detalló los límites éticos que marca la Iglesia:

- Los procedimientos usados no deben implicar ni la creación de embriones humanos ni la destrucción de embriones humanos (porque un embrión humano es un ser humano; en esta prohibición se incluye el uso de células madre de embriones humanos que se obtienen dañando al embrión humano, y el procedimiento de transferencia nuclear, que la Iglesia condena en la Dignitas Personae de 2008).

- Esas investigaciones no deben replicar "pilares centrales" de la identidad humana en animales (como intentar colocar un sistema nervioso o cerebral humano en cerdos, por ejemplo).

- Esas investigaciones no deben implicar la producción de gametos humanos, pilares básicos de la reproducción humana.

Pero si se respetan estos límites, la Iglesia no le pone mayores problemas a los intentos de "cultivar", por ejemplo, riñones o páncreas o hígados humanos en el cuerpo de cerdos, lo que ayudaría a tener órganos humanos para trasplantes.

El padre Pacholczyk recuerda que usamos los animales para alimentarnos y para otros beneficios, y que los riñones son un ejemplo de órgano muy difícil de conseguir para trasplantes. Eso sí, pide todas las precauciones para evitar consecuencias indeseadas: que aparezcan nuevas enfermedades por el contacto entre especies, por ejemplo.


En junio de 2015 el diario El Mundo escribía sobre las investigaciones de Izpisúa y de otros científicos ligados a la Universidad Católica de Murcia (UCAM) con células madre de animales en cerdos.

En ese artículo, Jerónimo Lajara, oftalmólogo y coordinador del equipo en Murcia, explicaba su deseo de utilizar tejido ocular, a ser posible obtenido en animales modificados genéticamente, para reparar problemas del ojo humano. "No vamos a tener cerdos con ojos humanos. Tendrán sus ojos, con su forma y tamaño, pero con carga genética humana. Veremos qué tejidos podremos aprovechar y en qué circunstancias. Creemos que puede ser la córnea y quizás la esclerótica".

El artículo añade: "Detrás de todo este proyecto, además de la colaboración de estos grupos clínicos está el convencimiento y la financiación del presidente de la UCAM. ´El fomento de la investigación científica es uno de los pilares de la UCAM. Somos una universidad católica y antes de potenciar este proyecto hemos hecho las consultas previas a la Santa Sede y al máximo responsable de la Iglesia en el ámbito ético en España, que es el obispo de Bilbao, y contamos con todos los parabienes. Nuestra conciencia está bien tranquila. Lo importante es que se está trabajando en un ámbito con un futuro extraordinario. Tengo una gran esperanza en este proyecto. El conocimiento y la investigación son fundamentales. Lo que nos guía es esto y el amor desinteresado´".

Esta cita que asegura contar con todos los parabienes de Mario Iceta, obispo de Bilbao y reconocido experto en bioética, parecen ser palabras de José Luis Mendoza, presidente de la UCAM.

El padre Pacholczyk explicó al periodista Allen que en todos estos temas de ética en investigación hay que analizar cada investigación concreta, caso a caso, procedimiento a procedimiento. "El diablo está en los detalles", puntualizaba.

Pero, entonces, ¿a qué dijo sí exactamente el Papa, y cuándo y cómo lo dijo?


Izpisúa con uno de los cerditos de su investigación;
los cerdos se han usado en medicina hace tiempo,
para generar insulina, válvulas cardíacas, etc...
y como paren muchas crías ayudan a las investigaciones
genéticas y reproductivas



El director de toda la investigación, Izpisúa, en la entrevista en Scientific American, afirmaba:

-Yo soy de España y España ha estado bastante abierta a este campo de la investigación con células madre. Nos han dejado actuar hasta que nace el animal. Así que en teoría podríamos tener un cerdo con un órgano humano. No fue fácil. Aunque España está bastante abierta a la investigación con células madre, al mismo tiempo España es un país muy católico, así que tuvimos que ir a través del Papa. Amablemente dijo sí. Es para ayudar a la gente.

- ¿El Papa actual? -pregunta Scientific American.

- Sí, el Papa actual. Así que el Vaticano está detrás de esta investigación y no tiene problemas con la idea de ayudar a la humanidad. Y en teoría todo lo que haremos será matar cerdos -añade Izpisúa.

Estas son las declaraciones que han llamado la atención de la prensa. No concreta ningún encuentro con el Papa, ni distingue entre la investigación con células madre adultas (que la Iglesia fomenta) con la investigación con células madre de embriones humanos (que la Iglesia combate, por ser contraria a la ética y la vida humana). No concreta exactamente a qué procedimiento técnico habría dicho "sí" el Papa.

Izpisúa trabaja con la Universidad Católica desde hace unos pocos años, pero no es persona religiosa ni ha defendido nunca la enseñanza católica sobre la inviolabilidad del individuo humano desde la concepción: de hecho, durante años fue un gran promotor de la investigación que destruye embriones, y si la ha dejado de lado es por razones técnicas, porque no da frutos.

Sin embargo, cuando en mayo la revista "Nature" se hizo eco de los éxitos de Izpisúa en el uso de células madre adultas para crear tejidos en ratones, la UCAM especificaba que se trata de células madre adultas. Mientras se mantenga en ese ámbito, la doctrina católica no plantea objeciones. Y contra la fusión de células de varias especies creando un nuevo embrión híbrido ya está la firme enseñanza de la Dignitas Personae de 2008.