Hace unos años dedicamos algunas entradas del blog para conocer la vida de algunos santos durante los trágicos días de la persecución religiosa en la España de 1936. Hoy, en el Domingo de la Divina Misericordia nos acercamos al Diario de Santa Faustina Kowalska.
 
 
Santa Faustina Kowalska (Głogowiec, Łódź - 25 de agosto de 1905-Łagiewniki, Cracovia, 5 de octubre de 1938), es la llamada Apóstol de la Divina Misericordia. Escribió un largo diario en el que recogió alrededor de 600 mensajes que recibió de Jesús.

Helena Kowalska nació en el seno de una familia campesina; era la tercera entre ocho hermanos, que fueron formados con gran disciplina espiritual, sobre todo por su padre. Apenas contó con un año y medio de estudios escolares. A los 9 años tomó la Primera Comunión en la iglesia de San Casimiro.

En 1922, Helena, a los 18 años, pidió permiso a sus padres para ingresar en un convento, porque se sentía llamada a la vida religiosa. Tras recibir su negativa, Helena fue poco a poco entregándose a una vida de frivolidades.

Sin embargo, sus aficiones y vanidades no conseguían satisfacer su corazón. Un día de 1924, durante un baile, mientras todos se divertían, sintió una profunda tristeza. Tuvo entonces una de sus primeras visiones de Jesús crucificado que, con el cuerpo cubierto de llagas, le decía: “Helena, hija mía, ¿hasta cuándo me harás sufrir; hasta cuándo me negarás?”.

Al instante, la joven abandonó el baile y se dirigió a la iglesia más cercana, que resultó ser la catedral de San Estanislao de Kostka. Allí pidió al Señor ayuda para saber qué hacer, pidió perdón por sus pecados y escuchó cómo Jesús le decía: “Ve inmediatamente a Varsovia, allí entrarás en un convento”. Así fue cómo, en agosto de 1925, y no sin dificultades, Helena Kowalska pasó a ser sor Faustina. Posteriormente, describiría en su diario de casi seiscientas páginas, desde 1931 hasta 1938, diversas visiones místicas de Jesús en su Pasión.

En 1933 podemos leer en el Diario:

La unión con Jesús el día de los votos perpetuos […].

Tres peticiones en el día de los votos perpetuos, Jesús, yo sé que en el día de hoy no me negarás nada.

Primera petición, Oh Jesús, mi amadísimo Esposo, Te ruego por el triunfo de la Iglesia, sobre todo en Rusia y en España, por la bendición para el Santo Padre Pío XI y todo el clero, por la gracia de la conversión para los pecadores empedernidos; Te pido, oh Jesús, una bendición especial y luz para los sacerdotes con los que me confesaré durante toda mi vida.

 
No se trata de algo revelado. Sino de algo sabido por la mística [recordemos que la gran persecución religiosa tiene su inicio el 11 de mayo de 1931] que le pide a Nuestro Señor en el día de sus votos perpetuos, que fueron presididos por el obispo Estanislao Rostov el 1 de mayo de 1933.

[No sabemos hasta qué punto la Santa conocía las declaraciones del Pontífice reinante o si sus superioras o los predicadores se las hacían llegar… un mes después de sus votos perpetuos, el 3 de junio de 1933, Pío XI publica Dilectissima Nobis  “sobre la injusta situación creada a la Iglesia católica en España”…  pero ya, el 29 de noviembre de 1931, en el discurso pronunciado con motivo de la proclamación de las virtudes heroicas de la futura Santa Gema Galgani, exaltó el Papa el heroísmo sobrehumano y la generosidad demostrada por muchos católicos españoles víctimas de una situación cada vez más agobiante, comparando los sucesos de España con los de Rusia y México. Esta comparación se repitió también el 24 de diciembre de 1931, con motivo de la alocución dirigida al colegio cardenalicio. “La pobre y querida España -dijo Pío XI- ha visto, en los últimos tiempos, arrancadas una a una muchas de las mejores páginas de su historia de fe y de heroísmo, e incluso se podría decir, de civilización y de prestigio civil en todo el mundo. España ha visto desconsagrada la familia, desconsagrada la escuela: una verdadera desolación”. Y en otros discursos de los años 1931 y 1932 el pontífice habló con insistencia de las “tristísimas e inicuas condiciones puestas a la santa religión, a sus fieles y a su jerarquía en España, México y Rusia” (Vicente CÁRCEL ORTÍ, La persecución religiosa en España durante la Segunda República (19311939), páginas 168169, Madrid 1990)].

Vivió 13 años como religiosa y murió el 5 de octubre de 1938, a los 33 años, de tuberculosis. Su fama de santidad fue multiplicándose. Cuando estalló la Guerra Civil española, Santa Faustina llevaba desde el mes de mayo en la casa de la Congregación de las Hermanas de la Madre de Dios de la Misericordia en Cracovia-Lagiewiniki. Allí estará hasta su muerte, exceptuando breves salidas por motivos de salud al hospital.

En 1966, sus restos fueron trasladados a una capilla, sobre la cual, con el tiempo, se construiría el santuario de la Divina Misericordia de Cracovia.
 
El 18 de abril de 1993, san Juan Pablo II declaró beata a Sor Faustina frente a una multitud en la plaza de San Pedro en Roma.​ Fue canonizada el 30 de abril de 2000. Los dos días [el 18 de abril de 1993 y el 3 de abril de 2000] la Iglesia Católica celebraba la Fiesta de la Divina Misericordia.
 
 
La Fiesta de la Divina Misericordia es el domingo siguiente a la Pascua de Resurrección. Jesús prometió a Santa Faustina su misericordia: el perdón total de los pecados y penas a quien ese día comulgue. Esto significa que la persona si confiesa y comulga ése día gana inmediatamente indulgencia plenaria, y obtiene el perdón total de la penas y culpas merecidas por haber pecado, es decir al perdonar todos los pecados, y no hay penas que purgar en el purgatorio.
 
Esta fiesta ha sido declarada oficial en la liturgia por la Iglesia Católica de rito romano en el año 2000. En 2011, en ocasión del 2º Congreso mundial de la Divina Misericordia, se le dirigió una carta a Benedicto XVI solicitando la apertura del dossier que estudie la posibilidad de proclamar a María Faustina Kowalska doctora de la Iglesia.