Manifestar públicamente tus convicciones morales es algo que no está bien visto, si esos principios son acordes con una cosmovisión cristiana. Christian Cortez Pérez es un recién graduado en Medicina y Piscología, el mejor de su clase, por la Universidad Autónoma de Baja California (UABC) de México. Sin embargo, podría perder su título por el discurso que dio el día de su graduación.

Por sus méritos académicos, Christian se había ganado el derecho a pronunciar el discurso de graduación de su clase. Como médico recién graduado, entendió que la defensa de la vida era uno de los temas que no podían faltar. En su intervención, expresó sus profundas convicciones morales respecto a la situación del mundo actual, destacando la importancia de la familia y la inviolabilidad de la vida.

Un derecho fundamental 

"Ejercí mi derecho fundamental a la libertad de expresión al dirigirme a mis compañeros y decirles lo que creo que son los problemas más acuciantes de nuestro tiempo. Ahora, me arriesgo a perder toda mi carrera profesional, por haber expresado opiniones con las que algunos estudiantes y profesores no están de acuerdo", declaró recientemente.

El joven sufre una campaña de descrédito por profesores y alumnos (Foto:ADFInternacional).

Para el joven, se están vulnerando muy seriamente la libertad de expresión de los ciudadanos. "Las universidades públicas deben respetar los derechos de libertad de expresión de todos los estudiantes, y me comprometo a obtener justicia no sólo para mí, sino para todos los mexicanos interesados en preservar el derecho a expresarse libremente", comentó Christian.

El joven habló en su discurso sobre los peligros de la ideología de género para la sociedad. "Estamos inmersos en una verdadera lucha antropológica por redefinir al ser humano, a la persona y al hombre, a través de la implantación de ideologías y modas de pensamiento que siempre terminan por socavar la dignidad y la libertad", expresó.

Una deriva autodestructiva

Entre sus "pecados", delante del atril, también estuvo el de citar a Chesterton: "La gente no sabe lo que está haciendo, porque no sabe lo que está deshaciendo". Para el joven, se trata de una deriva muy perniciosa. "Atacar la vida y la familia es autodestruirse, es un ataque a la propia civilización. Hay que amar, nadie busca el bien del otro si no lo ama", animó Christian.

Sin embargo, algunos de los presentes, entre los que había profesores y alumnos, manifestaron su desacuerdo con el joven, y, al acabar el acto, emitieron un comunicado en el que solicitaron al centro que le retirara el título. También alertaban a los colegios de psicólogos del "peligro" que suponía Christian para la sociedad. 

El pasado  4 de agosto, el joven recibía una carta de su Universidad en la que se le informaba de que se había iniciado un procedimiento contra él. "Por ejercer sus derechos humanos básicos y expresar opiniones compartidas por muchos, Christian se enfrenta a un daño reputacional irreparable y a la prohibición de ejercer su profesión, amenazando todo por lo que ha trabajado y su brillante carrera universitaria", señalan sus abogados.

"Recuerda a las dictaduras"

"Si la campaña para sancionar a Christian tiene éxito, se evidencia que cualquiera que se atreva a hablar en público en México está en peligro. Se trata de una clara violación del derecho internacional y de los derechos humanos, que recuerda a las dictaduras, no a las democracias", señaló Kristina Hjelkrem, asesora jurídica de los abogados de Christian.

Aquí puedes ver el discurso íntegro de Christian en su graduación.

"Los estudiantes no deben temer por su carrera cuando expresan sus opiniones en un entorno académico. Es inapropiado y peligroso que los profesores ejerzan un poder sancionador sobre sus alumnos, y nuestra esperanza es que la Universidad corrija este gran error y adopte una postura clara a favor de la libertad de expresión", declaró Carlos Ramírez, abogado del joven.