El misionero agustino navarro José Luis Azcona conoce bien el mundo amazónico: pastoreó como obispo la diócesis amazónica de la isla de Marajó (Pará, Brasil) casi tres décadas, de 1987 a 2016.

Ha sido amenazado varias veces por las mafias locales, como reconoció incluso en 2009 el Parlamento navarro con una declaración de apoyo.

Marajó es una gran isla fluvial en la desembocadura del Amazonas, del tamaño de Castilla La Mancha, acompañada de muchas otras islas y ríos. La diócesis cuenta con unos 345.000 habitantes (el 83% católicos), organizados en 10 parroquias con 20 sacerdotes.

Ahora, siendo obispo emérito y casi con 80 años, Azcona critica el documento de "Instrumentum Laboris" que plantea temas de reflexión y debate para el sínodo sobre el Amazonas.

"Si la Amazonía es ya pentecostal, no católica, abordémoslo"

De acuerdo al Prelado, “la Amazonía, al menos la brasileña, ya no es católica” y “este punto de partida es crucial para la celebración del Sínodo. Si la Amazonía tiene una mayoría pentecostal, es necesario abordar este fenómeno a fondo”.

“Cualquier nostalgia de una Amazonía que no existe ya es fatal para la evangelización integral de la misma. Incluso en algunas regiones de la Amazonía, la mayoría pentecostal alcanza el 80%”.

Por otra parte, indicó, “una penetración pentecostal en varias etnias indígenas pasando por encima de las culturas, identidades étnicas, pueblos indígenas, en nombre del Evangelio, es un fenómeno grave de la Amazonía actual, que con sus connotaciones fundamentalistas y proselitistas tiene un impacto profundo en los pueblos indígenas”.

“No existe sobre este punto una palabra en el IL (Instrumento de trabajo del Sínodo). ¡Este es hoy el rostro amazónico!”.

Los niños dañados y explotados: no es un tema menor

Mons. Azcona dice que “la larga experiencia de años confirma que en muchas diócesis amazónicas no se vive la fe en la sociedad ni en la historia. El abismo entre la confesión de fe, su celebración en bellas liturgias y la realidad social, ambiental, cultural y política no se ha llenado hasta ahora”.

Señaló también que “desafortunadamente, el IL no sabe, o sabiendo no comprende, la trascendencia para el presente y el futuro de la Amazonía, el rostro angustiado, revictimizado y denigrado de los niños por sus propios padres y familiares, sometidos a una esclavitud que forma parte esencial del rostro abandonado y destruido de Jesús en la Amazonía".

“Todo este documento es paja si no comprende o no se compromete con el espíritu y la letra del Evangelio: ‘Aquel que recibe a un pequeño como este a Mí me recibe, y quien me recibe a Mí recibe al Padre que me envió’”.

En ese sentido, continuó, “solo en Pará en un año hubo 25.000 denuncias de crímenes de este tipo (N.d.R.: Pedofilia). Según los especialistas en esta área, por cada caso de pedofilia denunciado existen detrás otros cuatro más. Si durante aproximadamente un año hubo 100.000 niños abusados en Pará, ¿no es esta cara de los niños destruidos una parte esencial del rostro amazónico?”.

“¿Dónde está la sensibilidad pastoral por parte de los responsables del IL tan evidente y tan firmemente expresada por el Santo Padre Papa Francisco?”, dice Mons. Azcona y añade: “¿Dónde está la defensa de la Amazonía, de sus niños, en el IL, y, por lo tanto, en el Sínodo? Salgamos de las falsas proyecciones sobre la Amazonía y hagamos posibles de una vez por todas los nuevos caminos para ella”.

“¿Cuál es el rostro amazónico? ¿Se puede construir un Sínodo de esta magnitud el próximo octubre con una presentación tan fuera de la realidad, de la identidad, del respeto por lo diferente, cuando esquemas preestablecidos de interpretación de la realidad deforman lo real?”, cuestionó.

Sínodo: ¿Culturas, interculturalidad?

Otro punto abordado por el Obispo Emérito de Marajó fueron “las temáticas en torno a la inculturación del Evangelio en la Amazonía y afines”, las cuales, según dijo, “son presentadas en un contexto de inmanencia, neo-pelagianismo, nivelando el Evangelio con las culturas amazónicas (indígenas), eclesiológicamente desprovistas de fundamentos teológicos y pastorales, con la anulación del Evangelio de la salvación”.

Así, recordando el decreto Ad gentes del Concilio Vaticano II, el Prelado señaló que “las palabras del Evangelio proclamado por la Iglesia deciden el destino de las personas, de los pueblos, culturas y naciones (Cfr. AG 8)”. “En ninguna parte del IL se afirma algo semejante de modo explícito. Por el contrario, la tendencia niveladora entre culturas (indígenas) y Evangelio es abrumadora. Este es un punto de partida del cual no se puede prescindir en un Sínodo”.

De ese modo, recordó que esto “es lo que el Papa Francisco proclama vigorosamente” en el mensaje para el próximo Día Mundial de las Misiones, pues la misión va más allá de los límites de pertenencias étnicas y religiosas.

“Olvidar este principio fundamental inutiliza el Sínodo al anular el poder específico y único de Dios en el Evangelio, así como todo dinamismo misionero en la Amazonía y desde la Amazonía”, dijo.

¿Por qué no se habla de la presencia de demonios?

Además, Mons. Azcona señaló que “en ninguna parte de IL se habla de la presencia de demonios o su influencia, de su malicia en las personas, pueblos y culturas, así como de la victoria de Cristo, su liberación y la destrucción del poder del Maligno”.

“El IL olvida las páginas luminosas y orientadoras que hablan del Maligno y su presencia en la historia, que el Papa Francisco dedica en la exhortación apostólica sobre la santidad del año pasado, Gaudete et exultate, números 158 – 164”.

También, advirtió, “el pelagianismo difuso del IL, que lleva a atribuir al hombre amazónico, a sus grupos étnicos y culturas, más de lo que les pertenece porque son realidades creadas y marcadas por el pecado, supera la sólida doctrina conciliar sobre el Evangelio y la misión de la Iglesia en el poder del Resucitado, como aparece de nuevo en Lumen gentium 16”.

“Por último, la utopía de dar vida a las religiones precolombinas, separándolas de Cristo y de la Iglesia universal, no sería un progreso sino una regresión” dijo, citando el discurso inaugural del hoy Papa Emérito Benedicto XVI en la Conferencia de Aparecida, en 2007, cuando afirmó que “en realidad sería una involución hacia un momento histórico anclado en el pasado”.

Sínodo: Conversión ecológica

Al abordar la cuestión de la conversión ecológica, el obispo defendió que la “necesidad de arrepentimiento para el perdón de los pecados es el desafío fundamental que la Iglesia tiene que enfrentar en la Amazonía. Sin esta prioridad absoluta del ser y hacer de la Iglesia no existe futuro para la Amazonía, porque así nos olvidamos de la presencia del Reino de Dios (Mc. 1,15) en el mundo (Lc. 24,44-48)”.

“Al faltar el arrepentimiento que ‘hace existir lo que no existe’ para la generación del hombre nuevo amazónico (Cfr. Hch. 2,38), el IL no experimenta el hambre, la sed del Espíritu Santo”.

De acuerdo al Prelado, “el IL, al olvidar el Nuevo Pentecostés alentado por el Papa San Juan XXIII en la oración preparatoria del Concilio, deja de lado el núcleo de la misión en la Amazonía. ¿Es esta misión en la Amazonía como tierra y aguas de misión? ¿O es la dimensión misionera que, como Iglesia en la Amazonía, es llamada y enviada al mundo? Dejémonos guiar por el magisterio inspirado del Papa Francisco en EG (N.d.R.: Evangelii Gaudium)”.

“¿Por qué en el IL no se grita esta verdad, la única que puede salvar a la Amazonía?”, cuestionó, y agregó que “lo que aquí propone el Santo Padre es la evangelización y, por lo tanto, una Amazonía muy diferente de un conjunto de tareas vividas, de proyectos, de planes pastorales, de inculturación, de ecología”.

"Ordenar viri probati no serviría de nada"

Añadió luego que “de nada va a servir la ordenación de los ‘Viri probati’” (hombres casados de edad y virtud probada), pues “es colocar un retazo de paño nuevo en un tejido viejo. ¡El desgarro es mayor! ¡Exactamente!”.

Por otro lado, observa, “el clero de la Amazonía necesita, como toda la Iglesia, del arrepentimiento, de la conversión, de la fe que salva en sentido estricto. La experiencia ofrece esta evidencia. El sentido del ministerio sacerdotal, y específicamente en la Amazonía, está perdido o está muerto en vida, o en la auténtica conversión pastoral de los presbíteros”.

¿Para qué ordenar a los ‘Viri probati’ dentro de presbiterios en crisis?”, preguntó.

“La perfecta y perpetua continencia por el Reino de los Cielos continuará siendo al mismo tiempo y también en la Amazonía, señal de estímulo de la caridad pastoral y fuente original de fecundidad espiritual en el mundo y también en la Amazonía”, dijo.

Por eso, continúa, “podemos preguntar: ¿Existe esta actitud de oración por el don del celibato en los presbíteros de la Amazonía? ¿Toda la Iglesia reza para que este don sublime sea derramado en todo el Cuerpo de Cristo? Los hechos responden: ‘¡No!’”.

“Por otra parte, y principalmente, decidir sobre este tema es algo completamente inoportuno en un contexto en que las tendencias actuales de grandes grupos de católicos, así llamados conservadores, cuestionan el Magisterio de la Iglesia, en concreto el del propio Sumo Pontífice. Algunos lo declaran herético en público, exigiendo su dimisión inmediata. ¡Otros exigen su renuncia por falta de coherencia en el tema de pedofilia en la Iglesia! No entremos en la discusión de la legitimidad de estos cuestionamientos. Lo que es cierto es que una respuesta afirmativa abriría el riesgo de una división, de un verdadero cisma en la Iglesia”.

De esta forma, destacó que “no se trata de la victoria de los así llamados ‘conservadores’ o ‘progresistas’. Se trata de lo máximo en la Iglesia: de la caridad. Ante la caridad, cualquier concepto o denominación sociológica debería palidecer”.

Sínodo: Ordenación sacerdotal de personas mayores

Finalmente, Mons. Azcona habló específicamente sobre la ordenación sacerdotal de personas mayores. El Prelado dijo que “reconociendo que la venerable institución del celibato sacerdotal pertenece al área disciplinar de la Iglesia y, por tanto, sujeta a cambios, considero inconveniente, hasta peligroso en este momento para la unidad eclesial, abrir la posibilidad que pide el IL”.

“No se trata de una problemática exclusivamente de pastoral indígena. Es una situación de escasez generalizada de presbíteros en la Iglesia. Las mismas razones que pueden ser invocadas para este reconocimiento pedido por el IL son las mismas que pueden ser aplicadas a toda la Iglesia, o a gran parte de la misma”.

De acuerdo al Obispo, “el problema no es solo la falta de suficientes sacerdotes, sino el examen, discernimiento, de esta grave carencia para una solución realista. La raíz fundamental de esta escasez de vocaciones en la Iglesia y también en la Amazonía, incluyendo a los pueblos indígenas evangelizados, es por una alarmante falta de fe o de ausencia de fe que funciona en la práctica a través del amor, también y necesariamente en la historia y en la sociedad”.

Así, explica, “a pesar de ser un tema disciplinar, este se convierte en imperativo ético a partir del indicativo absoluto: Cristo murió por el hermano no iluminado; tu libertad no es algo absoluto; es contra Cristo que pecan hiriendo la conciencia del hermano; el único absoluto es el amor; este amor es el de Dios derramado en los corazones por el Espíritu Santo (Rm. 5,5)”.

Entonces, cuestiona: “¿Es este el amor de la Iglesia en la Amazonía? ¿Es este el amor de Dios que impregna suficientemente los criterios de la pastoral, los eclesiales, la praxis como la realidad suprema o es la gnosis o Pelagio lo que comanda la barca de la Iglesia en la Amazonía? (Cfr. Gaudete Exsultate, Francisco 2018)”.

“¡Este peligro de cisma no es imaginario! ¡Tampoco en la Amazonía!”, concluye Mons. Azcona.