María Guadalupe García Zavala fue cofundadora en 1914 de las Siervas de Santa Margarita María y de los Pobres, y ha sido canonizada este domingo por el Papa Francisco.

Nació en Zapopan (Jalisco, México) en 1878, y a los 23 años de edad, cuando ya había sido prometida en matrimonio sintió la vocación religiosa, siendo orientada hacia ella por su director espiritual, el padre Cipriano Íñiguez, quien a la postre cofundaría con ella la congregación.

Vivió en un período convulsionado por la persecución religiosa, que desde 1911 con la caída del presidente Porfirio Díaz se agravó hasta 1936, con persecuciones a la Iglesia por parte de los revolucionarios Venustiano Carranza, Álvaro Obregón, Pancho Villa, y Plutarco Elías Calles, y sobre todo en el período más sangriento, comprendido entre 1926 y 1929, durante la Cristiada.

Poniendo en riesgo su vida, Madre Lupita escondió en el hospital a varios sacerdotes y obispos y al mismo arzobispo de Guadalajara, Francisco Orozco y Jiménez, sin por ello dejar de ofrecer cuidados médicos y alimentos a sus perseguidores.

“En ese período ninguna de las religiosas dejó la congregación, porque también los sacerdotes y el padre fundador, hoy siervo de Dios, les ayudaron a ellas a mantenerse firmes. En cambio otras congregaciones enviaron a las religiosas a sus casas para refugiarse hasta que todo pasara”, indicó a Zenit una de las religiosas en Italia (en Roma tienen dos parroquias), la hermana Helena Ruiz, secretaria del postulador de la Causa, el padre Óscar Sánchez Barba: “Ella tenía una caridad operativa, lo veía todo con los ojos de Dios”.

Los testigos que la conocieron recuerdan que Madre Lupita realizaba el oficio de enfermera y muchas veces lo hacía de rodillas en el piso para atender a los enfermos, y a pesar de la carencia de muchas cosas intentaba dar a los enfermos un buen cuidado en la vida espiritual. 


La Madre Lupita fue la superiora general de la Congregación durante toda su vida y supo renunciar a las comodidades que le ofrecía su estatus, aceptando con alegría una vida sobria y sacrificada. Hoy las Siervas de Santa Margarita María y de los Pobres tienen 22 fundaciones, incluso fuera de México, como en Perú, Islandia, Grecia e Italia. Falleció el 24 de junio de 1963 en Guadalajara (México), a la edad de 85 años, teniendo ya fama de santidad.


Para la canonización ha servido la curación milagrosa de una mujer de 81 años, Wvintila Godoy, quien sufrió un derrame cerebral en abril de 2008 que la mantuvo al borde de la muerte: “Los médicos dijeron que era algo imposible de que se levantara mi mamá, por la gravedad del derrame, el cerebro estaba totalmente invadido de sangre”, dijo su hija Norma Rangel a CNN-México.

Un mes después del derrame y de que sus hijas Cecilia y Norma Rangel rogaran “fervorosamente” a la madre Lupita que devolviera la salud a su madre, Godoy Salas fue sometida a una segunda tomografía que reveló la ausencia de hemorragia y que esta no había causado consecuencias físicas.

“Ella tuvo una hemorragia grande, mortal y a parte se deja una secuela física adentro del cerebro que se llama encefalomalacia, un agujero; y no tiene eso, ni física, ni mental. La hemorragia pasó por ella como si nada”, dijo a CNN-México Odón Vera, radiólogo que atendió a Wvintila.