Viernes, 23 de febrero de 2024

Religión en Libertad

J.M. Ferrer, Congregación de Culto Divino

Mártires, «pro multis» y un «Papa liturgo, más que liturgista»: una visión desde Roma

Mártires, «pro multis» y un «Papa liturgo, más que liturgista»: una visión desde Roma
Juan Miguel Ferrer

J. L. Teulón / ReL

Juan Miguel Ferrer Grenesche, sacerdote de la diócesis de Toledo, es Subsecretario de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos en Roma, colaborador inmediato, por lo tanto, del cardenal Antonio Cañizares. Ha contestado a nuestras preguntas, desde Roma, mientras siguen celebrándose las congregaciones preparatorias para el Cónclave que elegirá al próximo Papa.

-Usted trabaja codo a codo con el cardenal Cañizares. ¿Cómo vivieron la renuncia del Papa Benedicto XVI y cómo han transcurrido los días junto a uno de los electores del futuro Papa?
-El Santo Padre convocó, como saben, consistorio el 11 de febrero, día festivo en el Vaticano por ser el aniversario de los “Pactos lateranenses” (origen del Estado Vaticano). El señor cardenal estaba en el consistorio y yo, con un grupo de peregrinos de Toledo, visitando san Juan de Letrán. Hasta la mañana del día 12 no nos vimos y no pudimos comentar la impactante noticia.

Nuestra primera sensación fue de sorpresa, por el momento, y de consternación, por el contenido. Queremos al Papa Benedicto XVI, ha sido un honor trabajar con él, de cerca el Sr. Cardenal, a media distancia un servidor.

Durante los días que siguieron, hasta el 28 de febrero, aun hemos tenido ocasión de tratar algunos temas con el Papa, por escrito, claro está; ocasión que aprovechamos para expresarle nuestra gratitud, por cuanto ha hecho en sus ocho años de pontificado, y para asegurarle nuestra oración y afecto. El Papa, por su parte, ha hecho en sus cartas alarde de su afecto por todos los que trabajamos en la Congregación y del aprecio por nuestro trabajo.

-¿Podemos decir que Benedicto XVI fue un “Papa liturgista”?
-El hombre de estudio, el teólogo que es Ratzinger, es evidentemente un gran liturgista, baste tener presente el volumen, primero de los aparecidos, de sus “Obras completas” dedicado a la Liturgia. Como Papa, más que liturgista, pese a la rica doctrina de Sacramentum caritatis, más bien hay que decir que ha sido liturgo. Es decir, más ejemplar que teórico.

Su modo de celebrar, el cuidado en las celebraciones por él presididas del silencio, los gestos de adoración, la preocupación por una hermenéutica de continuidad (hasta en los elementos estéticos), combinando “lo nuevo y lo antiguo”, el uso más amplio del Latín y del Gregoriano en las celebraciones y, algo muy importante, sus grandes homilías a lo largo del año litúrgico (muchas con su total impronta personal), un auténtico modelo de homilías mistagógicas.

-¿Qué puede decirnos del “pro multis”? ¿Cuál es la intención de Benedicto XVI con el deseo de esta única traducción?
-La idea es traducir, no interpretar. Se traduce, buscando resuene el secular texto latino, luego, si es menester, se explica, pero no se impone, con una traducción-explicativa, una de las posibles y aceptables interpretaciones excluyendo otras, igualmente legítimas.

-¿Cuál es el día a día, como Subsecretario del Dicasterio del Culto divino y de la disciplina de los sacramentos?
-Mi día a día comienza con un largo tiempo matinal consagrado a la oración y la Santa Misa, luego, a las 8’30 comienza la Oficina:

A) Ver el correo electrónico

B) Abrir correo ordinario con Cardenal Prefecto y Arzobispo Secretario y comentar, dar criterios, repartir trabajo

C) Atender personas de la Congregación o visitantes

D) Para terminar con las firmas o contrafirmas de documentos.

Así hasta las 13’30, salvo martes y jueves que, tras una hora y cuarto para comer, seguimos hasta las 19’00. Terminada la jornada de despacho tras comer (lunes, miércoles, viernes y sábado) o al salir (martes y jueves) un paseo, más o menos largo, y de nuevo un tiempo de oración, para terminar la jornada con la cena y un rato de lectura tranquila antes de las últimas plegarias y el descanso nocturno.

-¿Qué importancia tiene la liturgia en la vida del cristiano?
-La liturgia es el lugar y el tiempo de nuestro encuentro personal, en la Iglesia, con Dios Trinidad, la Virgen, los ángeles y los santos. En la Iglesia, unidos a ella, en su fe; pero todo esto nada quita a lo personal del encuentro, garantiza su objetividad; encuentro que va a estar en la base de nuestra fe y que nos lleva a un cambio de vida y a la necesidad de compartir nuestra experiencia de salvación. La liturgia pasa a ser en nuestra vida lo que es en la vida de la Iglesia entera: fuente y cumbre.

-La próxima semana usted estará en España para hablar de “El culto a los mártires: los nuevos textos litúrgicos” en el marco de las VII Jornadas que prepara la Oficina para las Causas de los Santos de la Conferencia Episcopal Española. ¿De qué va a hablarnos en su ponencia?
-Mi ponencia se enmarca en estas Jornadas que acompañan en España momentos importantes del culto a mártires recientes en el tiempo. Comenzaré con un breve recorrido histórico del culto a los mártires; para seguir con una aproximación a la tradición martirial de la Iglesia en España, tocando el culto a los mártires en la liturgia hispano-mozárabe; finalmente explicaré la temática de la composición de nuevos textos litúrgicos, para poder terminar dando algunos consejos prácticos para quien tiene que preparar un “propio diocesano o de una Institución religiosa”.

-¿Cuáles son los nuevos textos litúrgicos que presenta?
-No voy a presentar ningún texto nuevo, en particular, aunque podré hacer referencia a algunos recientemente presentados para la recognitio de nuestra Congregación.

Juan Miguel Ferrer nació en Madrid el 29 de mayo de 1961. Tras efectuar sus estudios de Teología en el Instituto Teológico de San Ildefonso de Toledo, recibió la ordenación sacerdotal en Toledo, el día 5 de octubre de 1986. Entonces fue enviado por el Cardenal Marcelo González Martín al Pontificio Instituto Litúrgico San Anselmo de Roma, donde obtuvo el doctorado en Sagrada Liturgia, tras de lo cual regreso a Toledo, donde fue nombrado Director del Secretariado Diocesano de Liturgia. En Roma también obtuvo la diplomatura en Arte Sacro.

Fue también Director de la Casa Sacerdotal de Toledo entre los años 1991 y 1994. Desde ese año fue profesor de Liturgia en el Instituto Teológico San Ildefonso, de Toledo. Siendo Arzobispo de la sede primada, el Cardenal Francisco Álvarez Martínez, fue nombrado Rector del Seminario Mayor San Ildefonso de Toledo.

En el año 2000 fue nombrado Capellán Mozárabe de la S. I. Catedral Primada y, en el 2001, canónigo del Excmo. Cabildo. El Cardenal Antonio Cañizares Llovera lo nombró Vicario general de la Archidiócesis en 2002 y Vicario Episcopal para Asuntos Económicos y Ecónomo Diocesano en 2007.

Ha sido consultor de la Comisión Episcopal de Liturgia de la Conferencia Episcopal Española y, tras ser nombrado por el Papa Benedicto XVI, primero consultor de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, finalmente recibió el nombramiento de Subsecretario de dicha Congregación.

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