León XIV alienta a la Iglesia ante San Agustín: «Difundir el Evangelio es lo que debe preocuparnos»
En Pavía, visitó a niños enfermos y veneró las reliquias de San Agustín, llamando a la Iglesia a volver a Cristo y redescubrir la belleza de la fe.

Imagen del Papa en la basílica de San Pedro en Ciel d’Oro de Pavía, durante su peregrinación a la tumba de San Agustín, donde habló sobre la interioridad, la belleza de la fe, la evangelización y la necesidad de volver a Cristo.
La tarde de este 20 de junio, el Papa León XIV peregrinó a la tumba de San Agustín en su visita a los fieles de Pavía, donde fue recibido por el Obispo Mons. Corrado Sanguineti y las autoridades civiles locales.
Tras su llegada se dirigió al Centro Nacional de Hadronterapia Oncológica para visitar a niños enfermos y a sus familiares, saludando personalmente a los pacientes y destacando la importancia de la familia:
"Hagan comprender a todo el mundo cómo, cuando hay momentos difíciles, si no está la presencia, el amor de la familia, todo es más difícil", dijo. “Dios no quiere que nadie sufra. Lo que Dios nos promete es que estará siempre presente, incluso cuando somos demasiado débiles, nos envía ángeles”, comentó.
Acto seguido, agradeció a los profesionales del centro oncológico, afirmando que “Dios actúa en nuestras vidas también a través de los médicos, los enfermeros, tantas personas”. Antes de concluir la primera parte de su visita, destacó la importancia de la investigación científica y dirigió a los presentes un emotivo recordatorio: “Cuando las cosas son difíciles, pongamos toda nuestra confianza en Dios”.
Una Iglesia que no se desalienta ante la dificultad
Tras la visita, el Papa León llegó a la Basílica de San Pedro en Ciel d'Oro, donde sostuvo un encuentro con la comunidad de los agustinos.
León XIV saludó al Prior, el P. Joseph Farrell, y dirigiéndose a los presentes, remarcó que San Agustín “no es nuestro, es de la Iglesia y nuestra misión es darlo a conocer en la Iglesia”, porque “tiene mucho que ofrecer en este tiempo”.
Tras esta breve reunión, el Santo Padre veneró las reliquias de San Agustín y presidió una misa en la que aprovechó para referirse a la Iglesia local como “una comunidad de antigua tradición que permanece viva y presente en la ciudad y en el territorio, atenta a los signos de este tiempo y a sus desafíos, sin dejarse desalentar por las fatigas, por el contexto secularizado y por las dificultades en la transmisión de la fe”.
Uno de sus mensajes centrales recordó como algo esencial permanecer unidos a Cristo: “Cristo es el fundamento del edificio espiritual, es la piedra angular colocada como base de nuestro camino eclesial, de la acción pastoral y de la evangelización”.
A partir de esta reflexión, León XIV ha subrayado la necesidad de que las comunidades cristianas vuelvan a centrarse en lo esencial, el Cristo y el Evangelio:
“Lo esencial es vivir con Cristo, y difundir su Evangelio es lo que debe preocuparnos. Lo recomiendo ante todo a los presbíteros, que a veces pueden sufrir el sentido de dispersión interior y de cansancio por las múltiples obligaciones: vuelvan siempre al centro”.
Acompañar a las personas a redescubrir la fe
En su homilía, el Papa recordó que, en el tiempo presente, muchas personas parecen haber perdido el gusto espiritual o no contemplan lo atractivo de la propuesta de la fe cristiana para sus vidas. Por ello, recordó que “estamos llamados a llevar el anuncio del Evangelio, un anuncio gozoso y liberador de Jesucristo, que haga emerger la belleza de la fe para nuestra vida y para nuestra sociedad”.
“Hay cada vez más necesidad, hoy, de acompañar a las personas al descubrimiento o redescubrimiento de la fe”.
Inspirándose en la figura de san Agustín, cuyos restos se conservan precisamente en la basílica de Pavia, León XIV destacó también el valor de la interioridad, invitando a redescubrir el silencio, la búsqueda de la verdad y el encuentro con Dios en el corazón humano:
“La necesidad de volver a entrar en uno mismo, de no dispersarse en la fragmentación exterior, de buscar y encontrar un sentido que oriente nuestra vida y anime nuestras relaciones, es una exigencia común a todos: hoy reaparece de diversas maneras incluso en la prisa y en la dispersión de la vida cotidiana, especialmente en los interrogantes de los más jóvenes”.
La vocación de ser “piedras vivas”
El Papa retomó la imagen de las “piedras vivas” citada al principio de su homilía para recordar que cuando nuestro testimonio de fe es coherente y apasionado, nosotros mismos nos convertimos en “piedras vivas” que componen el edificio espiritual que es la Iglesia:
“Estamos llamados a ser una Iglesia bien arraigada en el territorio, una Iglesia que camina en medio de las fatigas y las esperanzas de la gente, experta en el arte de escuchar y de acompañar, cuidando las relaciones con las familias, con aquellos que se preparan para recibir los Sacramentos y también con quienes se acercan esporádicamente o están alejados de la vida de fe”.
El pontífice concluyó animando a los fieles a cultivar esta pasión pastoral sin desánimo y a llegar a todos con la alegría del Evangelio. “La escucha de la Palabra genera vitalidad espiritual, estimula el testimonio en los ambientes de vida y impulsa a hacerse prójimos de los pobres”.