La España del CIS acepta las relaciones homosexuales, el 48% ve porno y el matrimonio retrocede
El CIS retrata una España sexualmente secularizada: mayoría católica solo nominal, pornografía extendida y matrimonio religioso cada vez menos central

La nueva encuesta del CIS refleja una España marcada por la secularización sexual, el consumo de pornografía y el retroceso del matrimonio religioso entre las nuevas uniones.
El Centro de Investigaciones Sociológicas acaba de publicar una nueva Encuesta Nacional de Salud Sexual, con unos resultados que parecen reflejar una marcada oposición entre la naturaleza familiar y religiosa de la persona cada vez más arrinconada por décadas de adoctrinamiento, libertinaje cultural y legal y crisis espiritual.
En el plano formativo, más del 90% de los encuestados reconoce que la educación sexual no debe ser un monopolio exclusivo de las propias familias, considerando que los centros educativos deberían impartirla durante la enseñanza obligatoria.
La pérdida de influencia de la familia en este ámbito se observa precisamente en las primeras preguntas del informe: más del 60% de los encuestados considera tener una información buena o muy buena, recibida fundamentalmente de profesores y colegios y la propia experiencia -las menciones a profesores y a la propia experiencia suman más de 53 puntos porcentuales-. Los encuestados que reconocen haber tenido como fuente principal a su padre o madre suman el 45,1%.
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Aceptación de las relaciones homosexuales
Sin embargo, frente al imaginario dominante, más del 60% de los encuestados se muestran poco o nada de acuerdo con la frase “sin una vida sexual activa no es posible ser feliz”.
Otra de las constantes presentes en el estudio es la aceptación generalizada, o al menos mayoritaria, de las relaciones homosexuales: más de un 88% de los encuestados están bastante o muy de acuerdo con que “una relación sexual entre dos mujeres o dos hombres es una opción tan respetable como entre un hombre y una mujer”. Además, cerca del 60% de los encuestados que no participan de la heterosexualidad afirma vivir su sexualidad abiertamente y sin ocultarla.
Otro de los datos más alarmantes es la edad de las primeras experiencias sexuales, cerca del 40% de encuestados que reconocen haber vivido dichos episodios con 16 años o menos.
La tensión entre naturaleza y una cultura de precocidad sexual creciente se muestra también en el contexto de dichas experiencias, que si en el 58,9% de los casos se producen en el marco de una pareja estable, otro 20,7% tiene lugar con amigos o compañeros de trabajo, un 11,5% con parejas esporádicas y un 5% con alguien que se acaba de conocer.
La última relación sexual declarada por los encuestados confirma, no obstante, que la pareja estable sigue siendo el marco mayoritario de la vida sexual: el 83,1% afirma que esa última relación fue con su pareja estable.
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El porno y la prostitución ganan terreno
El informe presenta la prostitución como una realidad minoritaria, aunque no marginal. Según la Encuesta Nacional de Salud Sexual 2025, el 13,6% de las personas con experiencia sexual vaginal, anal u oral reconoce haber pagado alguna vez por mantener relaciones sexuales. El dato, sin embargo, se dispara entre los hombres: un 27,5% afirma haberlo hecho alguna vez, el 9,6% una sola vez y el 17,9% en más de una ocasión. Las fuentes parecen coincidir en que en torno al 25% de hombres de países occidentales habrían pagado por sexo alguna vez en su vida. Otras fuentes aseguran que 3 de cada 10 hombres asegura haber pagado a una mujer a cambio de sexo.
Mucho más generalizado sería el consumo de pornografía, que alcanza a casi la mitad de la población adulta y juvenil encuestada: en el último año, cerca del 48% de los encuestados habría accedido a contenidos pornográficos al menos una vez y un 16,5% lo hace semanalmente. En términos generales, fuentes oficiales del gobierno afirman que un 30% de los jóvenes consumen pornografía todas las semanas y un 12% de forma diaria.
La encuesta muestra también la fuerza de las aplicaciones y redes sociales como cauce de búsqueda sexual. Un 18,4% afirma haber utilizado alguna vez aplicaciones, páginas web o redes sociales para conocer personas con las que mantener relaciones sexuales presenciales. Entre quienes lo han hecho, el 73,7% recurrió a aplicaciones o webs de citas como Tinder, Badoo, Grindr, Bumble o Meetic, y el 46,9% a redes sociales como Instagram, Facebook, Twitter o TikTok.
El matrimonio, arrinconado
En lo relativo al aspecto religioso, los datos siguen reflejando una mayoría católica, aunque solo nominal: el 50,6% de los encuestados se define como católico, pero solo el 16,1% lo hace como católico practicante.
Entre quienes tienen pareja, el 82,2% convive con ella y, de estos, el 42,4% está casado por la Iglesia, lo que se traduce en torno a un 35% de personas con pareja casadas por la Iglesia, reduciéndose a un 24% de los encuestados totales que conviven en un matrimonio religioso. Una cifra plausible y representativa si se tiene en cuenta que, según el INE, los matrimonios religiosos representaron en 2024 apenas el 16,4% de las bodas celebradas ese año. Ese 24% muestra el contraste entre una España en la que el matrimonio católico conserva un peso social heredado y otra en la que las nuevas uniones se alejan cada vez más del sacramento.
Ese desplome ya fue analizado por Religión en Libertad en 2024 a partir de datos del INE: en 2022, la media nacional de matrimonios religiosos era del 19%, trece puntos menos que en 2013. El hundimiento era especialmente acusado en regiones como País Vasco y Cataluña, donde apenas alcanzaban el 10%, o Baleares, Galicia y Canarias, entre el 11% y el 13%. Solo algunas comunidades mantenían porcentajes algo más altos, como Murcia, Castilla-La Mancha, Andalucía o Extremadura, aunque también en ellas la caída respecto a 2013 era muy marcada.