Religión en Libertad
llamas-fuego

llamas-fuego

Creado:

Actualizado:

Hoy el evangelio es una invitación a la confianza. Por tres veces el Señor dice: no tengáis miedo. El Señor nos llama a la confianza en él. Confiar en Dios. La confianza es el antídoto contra el miedo.

El miedo puede venir de haber vivido muchas situaciones de decepción en la vida. Puede provenir  el miedo de las situaciones que nos rodean, de las personas que nos han influido en la vida por darnos un entorno lleno de alarmas negativas. Podemos tener miedo a las circunstancias, a las personas... Todo ello nos hace estar en una alerta continúa. Podemos llegar a dudar del amor de Dios, porque por las situaciones que hemos vivido no hemos podido reconocerlo, y entonces tenemos miedo de relacionarnos con él. 

Podemos tener miedo ante el dolor, la muerte, lo desconocido. A las personas porque  el verlas nos mantiene en una situación de alerta.

Pero Dios por medio de su Hijo te dice: no tengas miedo. No temas a los hombres porque todo el dolor, el silencio, el mal del otro se pondrá por descubierto. También el bien, lo que te aman los que te rodean, el amor que hay con los amigos y hermanos en la fe. Todo ello también será visto a los ojos de todos para que puedas confiar. Jesús nos invita a que todo lo que nos ocurre lo saquemos ante aquellos que nos van a escuchar, o ante aquellos que no puedan entender lo que nos pasa, pero que también que tienen conocer. El Señor nos dice proclama lo que Dios hace en tu vida, No lo calles. También cuenta su obra en ti. Haz memoria de todo lo que te ocurre. Lo bueno para seguir confiando en Dios, lo malo para entregar a los pies de la cruz. No tengas miedo ni a la noche, ni al sol en pleno día. Porque en tu vida puedes vivir de la confianza de un Dios, que se prodiga en detalles. Puedes confiar porque el Señor de la historia está de tu parte; porque el que mejor te conoce se ha puesto de tu lado; porque el que conoce tu pecado y miseria se ha puesto a servirte. Puedes confiar porque con Dios lo tienes todo. Él te va descubriendo el lugar que ocupas en las personas que te quieren, o en las que habías puesto tu confianza pero te han defraudado. 

Solo Dios lo puede llenar todo. El dolor que puedes sufrir, el pecado de otros. Solo Dios basta. Solo en él puedes confiar, porque solo él te conoce de veras. También Dios ha puesto en tu vida personas que muestran ese rostro de ternura y cariño de Dios. Ellos conocen tus límites, tus dones y carismas. Lo que vales, tus fallos y flaquezas. Lo bueno y menos bueno que hay en ti. 

Puedes confiar porque Dios conoce todos tus días. Hasta los pelos de la cabeza los tienes contados. No puedes añadir ni quitar un minuto de tu vida. Solo teme al demonio que busca tu mal. Pero, ese también está vencido. Huye de los que te hacen mal, o  te hacen de menos. Vales más que todo, porque Dios te ha creado y lo ha dado por ti todo. 

Confía. De verdad, Dios todo lo arregla. Ama. Disfruta. Mantén distancia de aquellos que te hacen de menos. Intenta ser feliz. Deja el control a Dios. No temas porque el capitán es el Espíritu. Él guía tu vida. Vas de aquí para allá. Empieza un día. Puedes organizar, pero Dios dice, no temas porque esto que piensas que puede ocurrir, no va a pasar. No sufras por lo que no sabes. Pon en tu vida y en tu mente cosas bonitas que te dice Dios. Solo recibe cosas bonitas que te digan los demás. Haz tu lo mismo. Planea sueños de Dios en tu día a día. Ten calma. Lo malo o lo bueno es pasajero. Solo Dios permanece para siempre. Todo pasa. Los amigos van y vienen. Las situaciones cambian. Pero, se tú el que cambies la forma de ver la vida. Afronta con valentía los retos. Te puedes meter en ti mismo, pero eso te hará estar más triste. Alza la mirada ante quien es el más hermoso de toda la creación: Jesús. Piensa, organiza. No esperes a que los otros te llamen para quedar con ellos. Sé tu el primero en tomar la iniciativa en buscar a tus amigos. Coge el calendario y organiza, sabiendo que tienes que ser flexible a los cambios. No esperes a que otros te organicen la vida. Lleva tú el control. Pon tu mejor sonrisa. Exprésate cuando algo no entiendes. Entrega lo que vives. Descansa. Di que no a cosas que no puedes hacerlas. Entrega, salta de alegría. Y si no puedes busca alguien para expresar tu dolor. Pero, no te pases la vida solo. Porque eso solo te amarga. 

La Iglesia es un buen entorno para vivir la confianza. Pero hay que buscar el escenario adecuado para ello. No todo vale. Pero te aseguro que si lo encuentras, podrás confiar porque tu vida está asegurada.

Belén Sotos Rodríguez

Comentarios

Suscríbete

y recibe nuestras noticias directamente

tracking