Religión en Libertad

León XIV usa la bendición de San Francisco y recuerda: la paz exige la conversión del corazón a Dios

Rezó el Ángelus tras recordar el fundamento de la paz. En la Plaza de San Pedro, carteles del público recordaban los lugares donde hay guerra.

La bendición de San Francisco que usó el Papa tiene origen bíblico (Números), como había recordado minutos antes en la homilía de la misa de María Santísima, Madre de Dios.Vatican News (captura)

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Por segunda vez en la celebración de la Jornada Mundial de la Paz, el Papa recordó la bendición de San Francisco de Asís, cuyo origen está en el libro de los Números (6, 24-26), y la utilizó al finalizar el primer Ángelus de 2026, que rezó ante miles de fieles en la Plaza de San Pedro.

"Al comienzo de este año, en el que se conmemora el octavo centenario de la muerte de San Francisco, quisiera hacer llegar a cada persona su bendición, tomada de la Sagrada Escritura", dijo León XIV antes de bendecir con ella:

Bendición de San Francisco de Asís

"El Señor te bendiga y te guarde; haga resplandecer su rostro sobre ti y tenga misericordia de ti; vuelva hacia ti su mirada y te conceda la paz".

El propio Papa recordó la importancia que concede a la paz en su pontificado, enlazando la Jornada con "el saludo que el Señor me sugirió al llamarme a este servicio: «¡La paz esté con todos ustedes!»", que fueron sus primeras palabras cuando apareció en el balcón de la basílica de SanPedro, revestido por primera vez como Sumo Pontífice, el 8 de mayo de 2025.

Mucha gente en la Plaza de San Pedro para el primer Ángelus de 2026.Vatican News (captura).

"Queridos amigos", añadió, "con la gracia de Cristo, comencemos desde hoy a construir un año de paz, desarmando nuestros corazones y absteniéndonos de toda violencia".

El Señor nos invita a inaugurar "una época de paz y amistad entre todos los pueblos", dijo antes de rezar el Ángelus y bendecir a los presentes. Y esa esperanza, ¿cómo puede hacerse realidad? Nos lo ha enseñado el Jubileo, se respondió: "Convirtiendo el corazón a Dios, para poder transformar los agravios en perdón, el dolor en consolación y los propósitos de virtud en obras buenas".

Ese camino lo abrió Dios al dar al mundo "al Redentor, Jesús, que es el Hijo Unigénito que se hace nuestro hermano e ilumina las conciencias de buena voluntad, para que podamos construir el futuro como casa acogedora" para todos.

Y la fiesta de Navidad nos conduce la mirada a "María, que fue la primera en sentir palpitar el corazón de Cristo": "En el silencio de su seno virginal, el Verbo de la vida se anuncia como latido de gracia".

Ese corazón de Jesús "no es indiferente ante quien no tiene corazón para el prójimo": del mismo modo que "palpita por los justos, para que perseveren en su entrega", también palpita "por los injustos, para que cambien de vida y encuentren paz".

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