Religión en Libertad

Invitó a los fieles a prosperar en la fidelidad, gratitud, humildad y perseverancia en la oración

5 reflexiones de León XIV sobre la Inmaculada, un «don extraordinario» capaz de transformar el mundo

El pontífice emplazó a los fieles al acto de veneración que se celebrará en la Plaza de España

El Papa León XIV, durante el rezo del Ángelus este 8 de diciembre, solemnidad de la Inmaculada concepción.

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El Papa León XIV ha pronunciado un breve y sintético discurso la mañana de este 8 de diciembre en torno a la solemnidad de la Inmaculada Concepción, horas antes de que se de cita con los fieles y peregrinos del Vaticano en el acto de veneración que presidirá a las 16:00 horas en la Plaza de España.

En sus palabras previas al rezo del Ángelus, el pontífice llevó a cabo una catequesis resumida sobre el dogma que hoy se celebra, con algunas ideas adaptadas a la actualidad y realidad de la misión evangelizadora de cada fiel.

1º Un don para otro aún mayor

El pontífice comenzó subrayando que si el Señor concedió a María “la gracia extraordinaria de un corazón totalmente puro”, fue “en vista de un milagro aún mayor: la venida al mundo, como hombre, de Cristo Salvador”.

2º Por qué la plenitud de la gracia dio fruto en María

“El don de la plenitud de gracia, en la joven de Nazaret, pudo dar fruto porque ella, en su libertad, lo acogió abrazando el proyecto de Dios. El Señor siempre actúa así: nos concede grandes dones, pero nos deja libres para aceptarlos o no”, agregó ante los fieles y peregrinos presentes en la Plaza de San Pedro.

3º Una llamada a cada cristiano en el siglo XXI

Citando el llamado de San Agustín a creer “para que pueda sernos provechoso lo hecho realidad [en ella]”, el pontífice recordó que la fiesta que hoy se celebra lleva a regocijarse “por la belleza inmaculada de la Madre de Dios” e invita “a creer como ella creyó, dando nuestro generoso consentimiento a la misión a la que el Señor nos llama”.

4º La conexión de la Inmaculada con el bautismo

Del mismo modo, explicó que el milagro que para María sucedió en su concepción, para los fieles se renovó en el Bautismo.

“Lavados del pecado original, hemos sido hechos hijos de Dios, morada suya y templo del Espíritu Santo. Y como María pudo acoger en sí misma a Jesús y darlo a los hombres por una gracia especial, así `el Bautismo permite a Cristo vivir en nosotros y a nosotros vivir unidos a Él, para colaborar en la Iglesia, cada uno según la propia condición, en la transformación del mundo´”.

5º “El sí de María puede ser también el nuestro”: medidas concretas

Antes de presidir la oración del Ángelus y de dirigir su saludo a los presentes, recordó en último lugar que el si bien el don de la Inmaculada es “grande y maravilloso”, puede iluminar la vida de los fieles con algunas medidas concretas. “También puede serlo el nuestro”, concluyó el pontífice, “renovado cada día con fidelidad, gratitud, humildad y perseverancia en la oración y en las obras concretas de amor, desde los gestos más extraordinarios hasta las tareas diarias y los servicios más cotidianos, para que Jesús sea conocido, recibido y amado en todas partes, y su salvación llegue a todos”.

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