Los masones ingleses buscan nuevos miembros en Facebook para compensar la decadencia de sus logias
Anuncios que habrían sonado insólitos hace unos años ahora son moneda corriente para detener la sangría.

'Pasen y vean...': no es la forma de promoción clásica de la masonería, pero la necesidad obliga.
La caída del número de masones en Inglaterra y Gales es indisimulable y sostenida: de 225.000 en 2008 a 170.000 en la actualidad. Casi una pérdida del 25% en menos de dos décadas que, a ojos de sus dirigentes, justifica un cambio radical de estrategia.
Si hasta el momento en la masonería se entraba por cooptación, es decir, por aprobación de las logias a un candidato debidamente perfilado y tentado por alguno de sus miembros, ahora eso empieza a cambiar. Campañas de reclutamiento como las que podría hacer cualquier institución no-secreta empiezan a ser frecuentes, atrayendo nuevos aspirantes a dar los primeros pasos en el complejo itinerario masónico.
Facebook para detener la sangría
En 2021 los masones ingleses hicieron su primera campaña de reclutamiento en Facebook. Consiguieron mil nuevos masones y, a tenor de las cifras que facilita la Gran Logia Unida de Inglaterra, pararon la caída.

Caída del número de masones de Inglaterra y Gales desde 2008.
Al año siguiente repitieron la campaña y lo han vuelto a hacer, según recoge un reciente reportaje de Hayley Dixon en The Telegraph. Ocho logias de distintos lugares rompen así los estándares tradicionales de la organización con anuncios pagados en Facebook desde principios de diciembre.
Ya no tienes que esperar a que "los hijos de la Viuda" se fijen en ti y deseen captarte, tú mismo puedes solicitar el ingreso.
Es, al menos, lo que dicen las propuestas de una logia del condado de Buckinghamshire, al noroeste de Londres: "La puerta está abierta... No esperes a que te pidan entrar".

'Únete a los masones', 'Sé algo increíble', 'Forma parte de una hermandad': las nuevas formas masónicas de atraer miembros.
Un reclamo que habría espantado a los masones más tradicionales, pero que compite con otros no menos explícitos: "Únete a los masones", "Sé algo increíble", "Forma parte de una hermandad". O como el de una logia del condado de West Sussex, que pregunta sin ambages: "¿Estás buscando un nuevo círculo social? A la logia Fiscian le encantaría conocerte".
Según declaró al Telegraph el secretario de la Gran Logia Unida de Inglaterra, Adrian Marsh, la clave de estas campañas es "presentar a la masonería como algo agradable, tradicional, divertido y con una capacidad única para ofrecer algo que muy pocas otras organizaciones pueden ofrecer: un entorno completamente inclusivo, no político y secular donde los individuos son tratados de la misma forma sin consideración a su raza, religión, sexualidad u origen social".
Los porqués de la decadencia inglesa
Pero la gran pregunta es por qué la masonería, si resulta ser todo eso tan apetecible, está sufriendo una pérdida de miembros que la abocan a prácticas publicitarias hasta ahora impensables. Sobre todo, cuando han contado entre sus miembros con personalidades tan destacadas como las que cita el Telegraph, como los escritores Arthur Conan Doyle (creador de Sherlock Holmes) y Oscar Wilde o figuras de la política como Winston Churchill, el rey Jorge VI o su yerno, el príncipe Felipe de Edimburgo, esposo de la reina Isabel II.
Hay factores sociológicos, como la caída generalizada del voluntariado y la afiliación, algo apreciable en todos los entornos. Pero también se citan razones que tienen que ver con el tradicional secreto masónico.
Por un lado, en diciembre la Policía Metropolitana de Londres obligó a sus agentes y empleados a declarar la pertenencia "pasada o presente" a cualquier organización "jerárquica, cuya membresía sea confidencial y que exija a sus miembros apoyarse y protegerse mutuamente": prácticamente una definición de la masonería.
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La solicitud no surge porque sí: hace años que se libra una intensa batalla en Scotland Yard para conseguir esa transparencia, por reiteradas denuncias de promociones internas injustificadas e investigaciones paralizadas o reorientadas según patrones poco claros. Hasta el momento, 316 miembros de la Metropolitan Police han declarado su pertenencia a alguna logia.
La Gran Logia Unida de Inglaterra está intentando que una orden judicial bloquee este nuevo procedimiento, alegando que los masones no tienen problema en declarar su pertenencia sin necesidad de ser apremiados a ello y que al hacerlo se están violando diversas conveciones de derechos humanos.
En cualquier caso, sin los beneficios que reporta el secreto a los masones (esa ayuda y protección mutua a la que se refiere la orden policial), el atractivo de la pertenencia se ve muy menguado.
Pero luego se cita otro factor: la red. Es el propio internet el que ha acabado con la seducción del secreto
Según declaró a la cadena estadounidense NPR el historiador John Dickie, autor de un libro sobre la influencia de los masones en la configuración del mundo moderno, "el secreto ha perdido algo de su aura": "En una época en la que te lleva dos minutos encontrar en Google lo que los masones son realmente, no creo que puedan mantener mucho esa mística de sus miembros".
A modo de ejemplo, a finales de 2023 se viralizó un rito de iniciación masónico grabado con cámara oculta en una logia de Arizona (Estados Unidos).
Y en los últimos años han logrado gran éxito editorial testimonios de ex masones como Serge Abad-Gallardo (Por qué dejé de ser masón) o Maurice Caillet (Yo fui masón) que desvelan qué es lo que les sedujo para entrar: el orgullo de estar entre los elegidos para conocer una sabiduría secreta y beneficiarse de una red oculta de influencias trabada en torno a ella. Si bien el secreto, en última instancia, no resultaba ser demasiado esotérico ni sobrenatural: se reduce, simplemente, a saber quién está por encima.