«España ya se ha flagelado demasiado con su pasado», dice el historiador peruano José de la Puente
Participó en el evento «El legado de España en Norteamérica» hablando de la protección virreinal del indígena.

De la Puente Brunke, durante su intervención en torno a La protección del indígena en las Leyes de Indias en el virreinato del Perú.
La cuestión del trato a los indígenas en la España virreinal lleva siendo durante décadas objeto de especial polémica. Un conflicto acentuado con la polarización política de movimientos sociales como el wokismo, pero también con otros “packs ideológicos” que obligan al progresismo a profesar el indigenismo y al conservadurismo a negar cualquier acción censurable por parte de los peninsulares en la España virreinal.
En el contexto de los 250 años de la independencia de Estados Unidos que se celebra este 2026, el académico, doctor en historia y bachiller en derecho José de la Puente Brunke ha sido uno de los ponentes centrales del evento que este 20 y 21 de febrero acogió Casa América, ofreciendo luz en un tema tan desconocido como polémico, La protección del indígena en las Leyes de Indias en el virreinato del Perú.
Como profesor principal de la Pontificia Universidad Católica del Perú y presidente de la Academia Nacional de la Historia del Perú, conversa con Religión en Libertad para profundizar en los fundamentos de esa protección y estatuto legal del indígena y el mestizo. Un aspecto especialmente cuestionado en nuestros días por planteamientos tan dispares como la leyenda negra o el racialismo, que, o bien exigen “cancelar” cualquier vínculo de América con España, o, por el contrario, impedir que este continúe en su modalidad demográfica o migratoria, respectivamente.
“El historiador no es un juez o un personaje que distingue entre buenos y malos”, expresa De la Puente. Una sentencia que, lejos de buscar la moderación o la equidistancia, parece querer devolver la historia a su lugar, lo que no impide reivindicar los vínculos y raíces que todavía unen España y América.
“Mi idea es entender el pasado como parte de nosotros. Muchas veces lo comparo con las familias: hay cosas que pasan hasta en las mejores; puedes tener antepasados con los que te identifiques más o menos, pero ninguno deja de ser parte de la historia. Si entendemos así el pasado peruano, podremos tener mayor seguridad en nosotros mismos, como comunidad”, anticipa el historiador y docente, autor de más de 100 publicaciones académicas y 9 investigaciones, buena parte de ellas relativas a la cuestión del indígena y la justicia en Perú virreinal.
-¿Cómo impacta la realidad del indígena en la mentalidad hispánica del 1500?
-Creo que cuando Isabel recibe a Colón en Barcelona después del primer viaje y le ve con esos indígenas caribeños, se le abre, como para todos, un mundo nuevo. Lo primero que hay que entender es que la idea de mestizaje, tal y como la entendemos nosotros, probablemente no se entendía así en tiempos de Isabel. Pero hay que tener presente que esta gente del año 1500 estaba en proceso de conocer un mundo absolutamente nuevo. Hay una serie de situaciones absolutamente alucinantes, increíbles, que hacen que haya una serie de debates, desconciertos y problemas, y eso es lo que lleva a Isabel a echar mano no solo de la doctrina jurídica de la época, sino del derecho común europeo y de la doctrina cristiana.

José de la Puente, presidente de la Academia Historia del Perú, durante su participación en el encuentro Encuentro "El legado de España en Norteamérica".
- ¿Y qué conclusión se extrajo?
-Se empezó a plantear que los indígenas americanos no podían ser esclavizados, a diferencia de los musulmanes vencidos en un evento bélico. Porque los musulmanes eran considerados infieles que atacaban a los cristianos. En cambio, los indios americanos eran infieles en el sentido de que no conocían el cristianismo, pero no lo habían atacado. Eso le llevó a afirmar que no podían ser esclavizados.
- Últimamente también se dice que la mayoría de mestizos provenía de uniones ilegítimas o extramatrimoniales. ¿Cree que esto suscribe una visión segregacionista, como si no se buscase positivamente la unión entre mundos y culturas?
- Es revelador el caso del Inca Garcilaso de la Vega, conocido como el primer mestizo de América. Es el primer hijo de español e indígena que pone por escrito que se enorgullece de serlo. Era hijo de un capitán español y de una princesa inca, y su nacimiento fue fruto de unión no matrimonial. Creo que en una primera etapa, la mayoría de hijos de españoles e indígenas no fue fruto del matrimonio. Eso fue cambiando.
- ¿Cómo?
- Entre otras, desde mediados del siglo XVI se establece la famosa división en dos repúblicas. No tenía que ver con segregación, sino con un afán de la corona por, precisamente, proteger a los naturales frente a los abusos de españoles. Y se establece la república de españoles e indios. Eso sucede porque a lo largo de la primera mitad del XVI hay multitud de memoriales, documentos, visitas, que llegan al monarca denunciando los abusos de los españoles.
- Hablando del mestizaje, ¿cuándo cree que se dio con mayor intensidad? Hay quien dice que, lejos de ser en la época virreinal, fue tras las independencias…
- Hay que distinguir entre el mestizaje biológico y el mestizaje en el sentido de que la realidad americana que conocemos es fruto del mestizaje, en todos los órdenes. Siempre repito que para entender lo que hoy es el Perú, hay que entender lo que era el territorio que Pizarro vio por primera vez en 1532 en Cajamarca y lo que era en 1824 en la derrota de Ayacucho. El Perú que se independiza de España no es el Perú de los incas, sino una realidad nueva. Incluso el nombre de Perú es propio del mestizaje… Creo que el mestizaje se da de manera bastante generalizada desde tiempos virreinales; también se da posteriormente.
-Hablando de la protección al indígena en el Perú, ¿qué hitos marcaron con mayor rotundidad?
- Hay una primera etapa, más dramática, en la que los frailes dominicos criticaron los abusos de los encomenderos. Un hito principal serían las Leyes Nuevas de 1542, donde Carlos V toma la medida de la supresión de las encomiendas una vez muriesen los encomenderos de ese momento. Otro episodio será la Junta Magna de 1568, cuando las encomiendas pierden importancia y se desarrollan otro tipo de actividades económicas, explotaciones agrícolas, ganadería y mercantil…
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- ¿Se puede decir que el mestizo o el indígena, jurídicamente hablando, tenían la misma consideración que un español peninsular?
-Incluso los indígenas, no nobles indios, sino los indios comunes, eran jurídicamente vasallos libres del rey de Castilla. Por eso pagaban el tributo. Eso no quita que se diesen situaciones de subordinación de carácter social o económico.
- ¿Y la estructura en sí misma de los virreinatos indianos como el de La Plata o Nueva España?
-El Consejo de Indias es el último que se funda, en 1524, y está a la par con los otros de carácter territorial que había, el de Italia, Portugal o Navarra, y luego están los otros, el de Estado, Guerra o Inquisición. El manejo de la Monarquía era polisinodal; el manejo de la administración era a través de Consejos y se gobernaba a partir de los criterios que los diversos Consejos ofrecían al monarca. Pero el virreinato del Perú era similar a cualquiera de los virreinatos que la monarquía de España tenía en Europa.
-Hablando de esa consideración de igualdad en el indígena, menciona en este sentido el caso de los “miserables en derecho”. ¿Puede explicarlo?
-No podemos plantear el proceso de cristianización de los indígenas únicamente como el de un grupo que impone una creencia y otro que se resiste. Hubo de todo. Hubo españoles que no querían que los indígenas se hiciesen cristianos plenos, porque si lo eran ya no podrían ser miserables en derecho: esto significaba que eran considerados incapaces -como menores de edad-, necesitados de tutela, porque estaban en proceso de cristianización. Por eso la Inquisición no tenía jurisdicción sobre ellos. Pero a la vez esa condición de miserables permitía que se les obligara a trabajar.
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-También menciona que no había un control racial estricto, como tal, de la población. ¿Por qué sucedía esto?
-Entonces no era como hoy, que tienes tu DNI con tus características y condición. Entonces no existía un estatus definido de español, de mestizo, no existían criterios objetivos que lo definiesen.
- ¿Y qué se desprende de la documentación existente?
- Que es una categoría muy indefinida. Normalmente, la documentación de parroquias, en las partidas de bautismo o matrimonio, muchas veces lo que se dice respecto a lo racial es lo que la persona declara. Hay quien señala que había indígenas que, por escapar del pago del tributo, se hacían pasar por mestizos. O para que un español los contratara para trabajar libremente en la hacienda. O mestizos que se hacían pasar por indígenas para escapar de la jurisdicción de la Inquisición. Entre un indígena y un mestizo, o entre un español y un mestizo, no había mayor diferencia fisionómica. Eso facilitaba esa indefinición, en la práctica.
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- ¿Qué opina de la leyenda negra?
-Está claro que, en efecto, en su origen fue fomentada por las potencias enemigas de la Monarquía española. Lo que a mí me preocupa son las discusiones de hoy… Es interesante que se discuta, pero lo importante es hacer investigación. La historia debe hacerse a partir del estudio riguroso de situaciones concretas, pero también hay que entender que el Perú o el México de 1550 no son los mismos de hoy; tampoco España. Creo que los españoles se han autoflagelado demasiado respecto a su pasado, a diferencia de otros países europeos. En el caso español, en efecto, es impresionante toda la labor que se hace en términos de fundación de ciudades, universidades o el respeto a los indígenas en las leyes de Indias. Pero tampoco podemos negar que hubo situaciones tremendas. Creo que aquí no se trata de decir que todos fueron santos o demonios. Hay que entender esta etapa de la historia en su contexto y no llevarla al presentismo.
-Hablando del presente, este 2025 Perú ha visto la estatua de Pizarro volver a Lima. En México, hay historiadores que luchan porque Cortés sea reconocido como padre de México con un monumento a su figura. ¿Cree que debería ser así?
Sí. Tiene todo el sentido. En México es distinto [que en Perú] porque la tradición política desde la propia Revolución, incluso en el siglo XIX, ha planteado una visión de la historia absolutamente maniquea donde lo español es algo externo, negativo e impuesto. Debería haber [una estatua] porque es parte de su historia.
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