León XIV: Jesús Resucitado cambia la tristeza en alegría porque da sentido al viaje de la vida

León XIV subrayó el impacto de la Resurrección destruyendo los fundamentos de la tristeza y la desesperanza. En la imagen, saluda a una familia tras la audiencia general de este miércoles.
En la audiencia general de este miércoles en la Plaza de San Pedro, el Papa continuó con su catequesis titulada La resurrección de Cristo y los desafíos del mundo actual, en este caso el desafío de la "respuesta a la tristeza del ser humano". Tomó como punto de partida el comentario de los discípulos de Emaús tras encontrar a Jesús resucitado: "¿No ardía nuestro corazón mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras?" (Lc 24, 32).

Una lluvia otoñal hizo su aparición durante la audiencia general de este miércoles.
Cuanto más se profundiza en la resurrección de Cristo, avanzó León XIV, "más nos quedamos llenos de asombro, atraídos como por una luz deslumbrante y al mismo tiempo fascinante", porque "fue una explosión de vida y alegría que cambió el sentido de toda la realidad, de negativo a positivo".
En ese sentido, el Papa invitó a todos a reflexionar "sobre cómo la resurrección de Cristo puede curar una de las enfermedades de nuestro tiempo: la tristeza", que considera "invasiva y generalizada".
El ejemplo de Emaús
La tristeza "le quita sentido y vigor a la vida" y con ello la convierte en "un viaje sin dirección y sin significado". Justo, comentó, como lo que les pasaba a los discípulos de Emaús, "desilusionados y desanimados" tras la muerte del Maestro. Parecía destruido "lo que parecía esencial en la propia vida".
Su semblante tenía "un aire entristecido" (Lc 24, 17) cuando se encuentran con el Resucitado, quien les escucha para que se desahoguen y luego habla. Cuando "a través de las Escrituras les demuestra que Cristo debía sufrir, morir y resucitar, en los corazones de los dos discípulos se reaviva el calor de la esperanza", dice el evangelista.
No le reconocerán, sin embargo, hasta que parta el pan, y entonces, aunque Él desaparece, "todo se aclara: el camino compartido, la palabra tierna y fuerte, la luz de la verdad... De inmediato se reaviva la alegría, la energía vuelve a fluir en los miembros cansados, la memoria vuelve a ser agradecida. Y los dos regresan deprisa a Jerusalén, para contarlo todo a los demás".

Como es costumbre, numerosas parejas de novios y recién casados y sus anillos fueron bendecidos por el Papa.
Aún hay mucho que esperar en la historia...
Es alegría de la Resurrección es la que "cumple el destino seguro de nuestra historia como seres humanos", afirmó León XIV. Y su manifestación nos recuerda que "Jesús no resucitó con palabras, sino con hechos", pues su cuerpo conserva las marcas de la Pasión, "sello perenne de su amor por nosotros": "La victoria de la vida no es una palabra vana, sino un hecho real, concreto".
El Papa sugirió a los presentes que, cuando el camino de la vida se haga difícil, recuerden que "es el Resucitado quien cambia radicalmente la perspectiva, infundiendo la esperanza que llena el vacío de la tristeza". En efecto, "el Resucitado camina con nosotros y por nosotros", y por eso "la historia todavía tiene mucho que esperar en el bien".
"Reconocer la Resurrección significa cambiar la mirada sobre el mundo: volver a la luz para reconocer la Verdad que nos ha salvado y nos salva", concluyó.