El Espíritu Santo se está manifestando en Manhattan: así lo palpan en tres iglesias neoyorquinas
El crecimiento de ese trío de parroquias es claro, sostenido y sobre todo basado en la llegada de generaciones jóvenes.
Una misa dominical en la iglesia de San José en Greenwich Willage (Manhattan, Nueva York).
¿En Nueva York se está manifestando el Espíritu Santo? ¿En una ciudad emblemática del laicismo y de la increencia? Puede sorprender, pero ahora los jóvenes empiezan a acudir en masa a las misas y a otros encuentros de carácter religioso.
Lo que está pasando en tres parroquias de la Gran Manzana lo cuenta, hablando con los protagonistas, Zelda Caldwell en National Catholic Register:
El Espíritu Santo se está manifestando en Manhattan
El pasado noviembre, Daniel McKenna, un entrenador personal conocido en las redes sociales como The Irish Yank, compartió un vídeo en Instagram en el que se le veía saliendo de la misa en la iglesia católica de San José, en Greenwich Village.
"Interrumpimos nuestra programación habitual para publicar un post del tipo 'fui a misa'", escribió McKenna, calificando la experiencia como "una de las mejores misas a las que he asistido en mi vida".
El vídeo se hizo viral, con cientos de comentarios de sus seguidores y miles de compartidos. Una semana después, McKenna publicó otra entrada. "Volví a misa", informó, "y sí, fue otra pasada".
El entusiasmo de McKenna refleja el espíritu de un panorama católico que resurge de repente en el corazón de Manhattan, donde los estudiantes universitarios y los jóvenes profesionales acuden en masa a las misas y a otros actos católicos, como si hicieran cola para entrar en el restaurante o la discoteca de moda.
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Gran parte de ese fervor se concentra en tres parroquias concretas, todas ellas con un aumento notable de la asistencia a misa y de conversos a la fe católica:
- en San José, la misa del domingo por la tarde se celebra con el templo abarrotado, lo que no disuade en absoluto a las aproximadamente 150 personas que, un domingo reciente, se quedaron de pie en el nártex de la iglesia. La iglesia también acogió este año a 88 personas que recibieron los sacramentos del bautismo o la confirmación en la vigilia pascual, frente a las 35 del año pasado.
- en la antigua catedral de San Patricio, en el Lower East Side, el número de personas, en su mayoría de entre 20 y 30 años, que se incorporaron a la Iglesia o regresaron para recibir la confirmación también aumentó: de 40 el año anterior a 70.
- y en el Upper East Side de Manhattan, en San Vicente Ferrer, que atrae a un público ligeramente mayor compuesto por jóvenes profesionales y un número creciente de familias jóvenes, se esperaba que 77 personas fueran recibidas en la Iglesia (mediante el bautismo o la confirmación) en comparación con las 50 del año pasado.
"El Espíritu Santo es el único responsable de todo esto al 100%", ha declarado al Register el párroco de la antigua catedral de San Patricio, el padre Daniel Ray, sacerdote de los Legionarios de Cristo. "Nadie lo está planificando", ha añadido: "Básicamente, están llegando personas que han estado alejadas durante varios años".
Daniel Ray, LC lleva unos meses en la catedral de San Patricio, en Nueva York.
La mayoría de los nuevos feligreses, dijo, son católicos alejados de la Iglesia que están volviendo a la fe de su infancia.
Renovación y, luego, revitalización
La parroquia de San José está dirigida por sacerdotes de la provincia de San José de la orden de los dominicos, conocidos por la prioridad que otorgan a la buena predicación y por una rigurosa tradición intelectual que los convierte en la opción ideal para los estudiantes de posgrado y los alumnos de la cercana Universidad de Nueva York, donde dirigen la capellanía.
El párroco y padre dominico Boniface Endorf ha confirmado al Register que "algo está pasando en esta ciudad", como lo demuestra su iglesia abarrotada: 1.500 personas acuden a misa cada domingo.
El dominico Boniface Endorf, un activo evangelizador en Nueva York.
Más de la mitad de los participantes en el curso de este año de la Orden de Iniciación Cristiana de Adultos (OCIA) eran catecúmenos no bautizados, señaló. Se trata de un fuerte aumento con respecto a años anteriores, cuando la mayoría de los conversos eran protestantes que decidían hacerse católicos. "Ahora nos llegan personas que están completamente alejadas de la Iglesia", ha afirmado el padre Endorf.
"Hay un mayor interés por la fe entre mucha gente", ha añadido el padre Endorf: "Existe la sensación de que en la vida tiene que haber algo más que la carrera profesional, el consumismo y el materialismo. Y hay un deseo de conectar con algo más profundo y espiritual".
Muchas de las personas que se han acercado a la Iglesia, dijo, le han contado que el asesinato del influencer cristiano conservador Charlie Kirk tuvo un gran impacto en ellas.
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"Cuando vieron a sus compañeros celebrar la muerte de Charlie Kirk, les impactó mucho y les llevó a plantearse preguntas más profundas, lo que a su vez les hizo empezar a reflexionar sobre su fe", ha declarado.
Los bancos no siempre estaban llenos en San José. La iglesia, fundada en 1829, se había quedado con solo unos 300 feligreses, hasta que el cardenal Edward Egan, en 2003, pidió a los dominicos que se hicieran cargo de la parroquia, al tiempo que mantenían la capellanía en el centro católico de la Universidad de Nueva York.
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Uno de los mayores retos a los que se enfrentó el padre Endorf cuando llegó a San José en 2018 fue poner remedio a cuarenta años de falta de mantenimiento. Aprovechó la oportunidad para poner en marcha varias reformas que, según él, han contribuido a que la parroquia goce hoy del éxito que tiene.
- Un vídeo de julio de 2025 que muestra el éxito de esta iglesia entre los jóvenes.
La iglesia (que en 1972 había sido sometida a una "modernización", en la que se le despojó de sus estatuas, pinturas, confesionarios y Vía Crucis, y se trasladó el sagrario a un lateral del santuario) necesitaba una restauración para recuperar su antigua gloria.
En primer lugar, el padre Endorf hizo instalar dos confesionarios y comenzó a ofrecer confesiones diarias, incluso antes de cada misa dominical.
A continuación, mandó construir un salón parroquial en el sótano de la iglesia, que antes estaba infestado de ratas. Hoy en día, allí se reúnen muchos grupos parroquiales, entre ellos In Vino Veritas, un popular encuentro para jóvenes adultos que tiene lugar los domingos por la tarde después de la misa y en el que se ofrece vino, queso y una charla teológica a cargo de un fraile dominico.
En 2023, San José inauguró oficialmente la primera capilla de adoración eucarística perpetua de la ciudad, ofreciendo tarjetas de acceso a los feligreses y a los estudiantes de la NYU para que puedan rezar allí las 24 horas del día. El padre Endorf ha dicho que los frailes cuentan con la participación de unos 20 jóvenes que se unen a ellos en la capilla para cantar las oraciones de la mañana o de la tarde.
- La conversión del templo en capilla de adoración perpetua ha sido objeto de noticia.
Junto con las liturgias tradicionales, la música ha desempeñado un papel en la revitalización. El párroco afirma que "el mejor coro de canto gregoriano de la ciudad" canta en la misa dominical de las 11:30 de la mañana, y una banda toca música contemporánea con toques de jazz en la misa dominical de las 6 de la tarde... la que aparece en las publicaciones virales de las redes sociales.
"La mayoría son músicos de Broadway y atraen a mucha gente", ha señalado el padre Endorf.
El feligrés típico de San José tiene entre veinte y treinta años y se ha mudado a Nueva York por motivos laborales. El padre Endorf explicó que el principio organizativo que rige la forma en que los dominicos gestionan la parroquia se basa en el carácter transitorio de sus feligreses.
"Nuestros feligreses suelen quedarse entre dos y cinco años, porque consiguen su primer trabajo en la ciudad de Nueva York y luego se casan, o se cansan de la ciudad y se marchan", ha dicho. "Nuestro objetivo es formarlos lo mejor que podamos durante esos dos a cinco años", ha afirmado el padre Endorf.
- Aquí podemos ver por dentro la iglesia de San José de Greenwich Village (un barrio de Manhattan, en Nueva York)... en la fiesta de San José.
Además de la reunión social con vino y queso y la charla teológica tras la misa, San José ofrece un debate semanal sobre temas de fe y acoge la sección de Nueva York del Instituto Tomista, un apostolado dominico, así como un club de lectura, un grupo de hombres, un grupo de madres y un grupo para solteros sobre el matrimonio como vocación, entre otros ministerios dirigidos por laicos.
Según ha contado el padre Endorf, una vez que los recién llegados llevan un tiempo asistiendo a la misa de las 18:00 h, a menudo "pasan" a la misa más tradicional a medida que se toman más en serio su fe. "Hay personas que me dicen: 'No estoy realmente de acuerdo con la Iglesia en muchas cosas'", ha declarado el padre Endorf. "Y luego, dos años más tarde, dicen: 'Solo saldré con católicos'".
La parroquia también ha dado lugar a varias vocaciones. "El Espíritu Santo ha estado muy activo", ha afirmado el párroco al Register.
Sean Leahy, de 29 años, de pie en la Sexta Avenida mientras los jóvenes se reunían tras la misa de las 18:00 h, ha vuelto a asistir a misa recientemente tras años alejado de la Iglesia, después de que un amigo lo invitara a San José. Antes de la misa de esa tarde, Leahy, que trabaja en finanzas corporativas, se confesó por primera vez en diez años. Leahy dijo que le gustó la homilía de la misa, en la que el sacerdote habló de las exigencias de llevar una vida cristiana en el mundo actual. "Me pareció que el mensaje estaba dirigido a un público más joven hoy, y eso me gustó especialmente", dijo.
Nueva energía en la antigua Catedral de San Patricio
A ocho manzanas al este de San José, pasando por Washington Square, se encuentra la antigua catedral de San Patricio, conocida como Old St. Patrick's.
Esta histórica iglesia de estilo neogótico, fundada en 1815 y reconstruida en 1868 tras un incendio, fue la primera catedral de la diócesis de Nueva York, desempeñando esa función hasta que se inauguró St. Patrick's en la Quinta Avenida en 1879. Allí también, la misa para jóvenes adultos, que se celebra a las 19:00 h, se celebra con el templo abarrotado.
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El padre Ray [antes citado], que trabaja en la iglesia desde 2019, dijo que notó por primera vez el aumento del interés entre los jóvenes adultos justo antes de que llegara el covid, pero que vio cómo realmente despegaba entre 2022 y 2023. Recientemente decidió añadir otra misa dominical por la tarde.
Según ha contado, las presiones de vivir en Nueva York y trabajar 70 horas a la semana mientras se "descansa a fondo" los fines de semana han llevado a algunos a buscar refugio en la Iglesia católica.
"Tienen todo lo que humanamente podrían desear, salvo que les falta la comunidad y echan de menos a Dios en sus vidas", ha afirmado.
Le ha llamado la atención el número de personas que crecieron en otra confesión religiosa, que se criaron sin ninguna religión o que eran miembros de una fe no cristiana y que ahora piden convertirse al catolicismo.
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Según el padre Ray, estos conversos y retornados están ansiosos por aprender más sobre la fe, y "no están seleccionando" los aspectos de la Iglesia que les gustan, como quizá hicieran algunas personas de generaciones pasadas. "Ahora se entregan por completo, y es increíble", ha afirmado.
La liturgia en Old St. Patrick's, ha declarado, es "muy formal", con música clásica, lo que, en su opinión, resulta atractivo para los jóvenes que buscan un sentido en la fe católica.
"Hay esa sensación de sacar a relucir la mejor música que la Iglesia ha ofrecido a lo largo de los últimos 800 años", ha afirmado. "Realmente les conecta con el pasado, lo que les conecta con su identidad y les conecta con las cosas eternas".
También hay muchas oportunidades para la vida comunitaria. Tras la misa dominical de las 19:00 h, la parroquia organiza una reunión social con vino para jóvenes adultos y, durante el verano, celebra barbacoas en el patio trasero de la rectoría. Los feligreses organizan una amplia gama de actividades en la parroquia, desde clases semanales de vals hasta estudios bíblicos.
Las relaciones personales que se forjan en estos pequeños grupos ayudan a apoyar a los jóvenes que están empezando a vivir su fe, ya que "su grupo de amigos se convierte en su grupo de la iglesia", ha afirmado el padre Ray.
San Vicente Ferrer, al servicio de los jóvenes adultos
En San Vicente Ferrer, una parroquia gestionada por los dominicos desde 1867, el atractivo reside en la belleza de la antigua iglesia de piedra (se dice que Andy Warhol, que en su día vivió cerca de allí, solía rezar en un banco de atrás casi todos los días), la excelencia de la predicación dominica y la música sacra interpretada por profesionales.
Sin embargo, el párroco, el padre Peter Martyr Yungwirth, considera que ofrecer horarios adicionales para la misa y la confesión ha sido clave para el éxito de las tres parroquias. El hecho de que estas parroquias estén gestionadas por órdenes religiosas es otra ventaja, añadió.
El dominico Peter Martyr Yungbirth, otro rostro fundamental en la nueva presencia católica en Nueva York.
Aunque la archidiócesis de Nueva York sufre escasez de párrocos, hay 13 sacerdotes dominicos en San Vicente Ferrer y cinco sacerdotes en San José y en el Centro Católico de la Universidad de Nueva York. Old St. Patrick's cuenta con cinco sacerdotes de los Legionarios de Cristo.
Durante una reciente misa del mediodía en St. Vincent Ferrer, una docena de fieles hacían cola para confesarse, servicio que se ofrece antes (y durante) cada misa dominical. El padre Yungwirth comentó que la parroquia ha construido recientemente un confesionario en el que cabe un cochecito para facilitar el acceso a las familias jóvenes.
La parroquia de San Vicente Ferrer atiende a un público de edad ligeramente superior al de San José, en el West Village. De hecho, al cabo de unos años, los feligreses de San José suelen mudarse a la zona alta y unirse a la parroquia de San Vicente, lo que ha dado lugar a una broma muy repetida: "En San José sales con alguien y te casas, y luego tienes un hijo en San Vicente".
- El propio padre Yungwirth explica una peculiaridad de las vidrieras de esta parroquia: ¡incluye una imagen de Aristóteles, un filósofo pagano! Él explica por qué: porque los principios racionales de su filosofía sirvieron de base, por ejemplo, a Santo Tomás de Aquino.
Como resultado, los feligreses de San Vicente tienden más a quedarse en la ciudad e invertir en la parroquia, al menos hasta que los pequeños apartamentos del barrio de lujo y la falta de colegios asequibles lo hagan insostenible.
Emilia Tanu Chornay ha contado al Register que ella, su marido y sus dos hijos pequeños cruzan la ciudad en transporte público para llegar a San Vicente. Chornay empezó a acudir a San Vicente Ferrer en 2020, antes de vivir en Manhattan, porque ofrecían una misa a las 18:00 a la que podía asistir después del trabajo.
"La parroquia siempre ha sido muy dinámica en lo que respecta a mantener fielmente su esencia sacramental", ha afirmado, señalando que los sacerdotes celebran varias misas al día. "Eso es algo único en Nueva York".
Una vez que empezaron a ver cómo aumentaba el número de jóvenes adultos en la parroquia, que también incluye la iglesia católica de Santa Catalina de Siena, los dominicos pusieron en marcha varias iniciativas para atender a ese colectivo, entre ellas una charla mensual seguida de un debate y un rato de convivencia, denominada Club Dominica.
Los jóvenes adultos participan activamente en la vida parroquial: organizan el desayuno familiar de tortitas, un grupo de mujeres jóvenes está recuperando una tradición abandonada hace tiempo de elaborar un libro de recetas con las recetas de los feligreses, y otros se encargaron de organizar una recepción tras la vigilia pascual de este año.
Los dominicos de San Vicente Ferrer, según Chornay, ofrecen una amplia gama de programas -para la formación de adultos, para familias y para jóvenes- pero lo hacen de una manera que no da la impresión de ser "puramente social".
"Creo que todo esto surgió gracias a su oferta habitual -y muy hermosa- de los sacramentos", ha dicho Chornay, quien, junto con su marido, acompaña a parejas en el programa de preparación al matrimonio, donde a menudo ayudan a otros a afrontar los retos únicos de la vida familiar en la ciudad. Dijo que la parroquia se ha convertido en una verdadera comunidad de forma bastante natural: "La gente simplemente empezó a hacerse amiga y decidió comprometerse a hacer de esta su parroquia".
Alimenta a mis ovejas
La atención que han suscitado estas tres parroquias -incluida la del influencer Anthony Gross, cuyos populares vídeos en TikTok clasifican las iglesias católicas de la ciudad de Nueva York- ha atraído a una segunda oleada de recién llegados, lo que les ha permitido seguir construyendo sobre los sólidos cimientos que ya existían, según afirman los párrocos y los feligreses.
"Se dan cuenta de que: 'Vaya, hay mucha gente que acude a este lugar y que se preocupa por su fe. Si estoy buscando una iglesia, probablemente debería empezar por uno de estos lugares'", ha declarado el padre Yungwirth.
McKenna, el "irlandés yanqui", se alegra de que sus publicaciones hayan contribuido a ello. "Me encanta cuando la gente se me acerca y me dice: 'Vi tu vídeo, vine y fue increíble'", ha comentado. "Y de eso se trata", ha añadido McKenna, sentado a la puerta de su cafetería favorita, Porto Rico Importing Co., a la vuelta de la esquina de St. Joseph's, con Dougal, su rottweiler, a su lado.
Dice que mucha gente que vio sus publicaciones creyó erróneamente que se había convertido. De hecho, ya asistía regularmente a misa antes de toparse con la misa de St. Joseph's, "simplemente nunca se lo había dicho a nadie".
"Creo que el Señor obra de maneras asombrosas. Creo que hay gente allí que está mucho más comprometida con el Señor -o con el catolicismo o el cristianismo- que yo", afirma McKenna refiriéndose a las personas que llenaban los bancos de St. Joseph's.
"Y ese es precisamente el sentido de creer en el Señor. Puedes encontrarlo allí donde estás, y una vez que empiezas a creer que hay alguien ahí, entonces eso crece", declara: "Cuanto más vas, mejor lo descubres".