Religión en Libertad

El bajo en pleno Manhattan convertido en imán espiritual para los jóvenes: «Es algo extraordinario»

El Centro Católico de la Universidad de Nueva York se ha vuelto un foco de conversiones.

El Centro Católico también organiza charlas con ponentes de los campos de interés de los estudiantes.

El Centro Católico también organiza charlas con ponentes de los campos de interés de los estudiantes.NCR

Redacción REL
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Greenwich Village, en Manhattan, Nueva York (EE.UU), podría parecer un lugar extraño para ser un foco de conversiones, pero eso es exactamente lo que está ocurriendo gracias al Centro Católico de la Universidad de Nueva York.

El centro está registrando un número récord de conversos a la fe, y desempeña ya un papel clave en un resurgimiento del catolicismo en varias parroquias de Manhattan. National Catholic Register cuenta este fenómeno.

Un espacio acogedor

El Centro Católico, ubicado en la planta baja de un edificio de la Universidad de Nueva York (NYU), fue inaugurado por la Archidiócesis de Nueva York en 2013 y está dirigido por los frailes dominicos. Ofrece a los estudiantes un espacio acogedor para estudiar y pasar tiempo con amigos

Pero es más que un espacio acogedor. Para muchos, es una puerta de entrada (o, para algunos estudiantes, un regreso) a la Iglesia Católica. El dominico Cassian Derbes, director del Centro, afirma que el número de personas que acuden a su centro con el deseo de convertirse al catolicismo es "extraordinario".

Esta pasada Semana Santa, unos 15 estudiantes del Centro Católico fueron recibidos en la Iglesia Católica. Como promedio, unos dos estudiantes por semana se ponen en contacto para preguntar sobre la posibilidad de convertirse al catolicismo.

Los domingos, los estudiantes suelen acudir a la cercana iglesia de San José.

Los domingos, los estudiantes suelen acudir a la cercana iglesia de San José.NCR

Los dominicos del Centro se esfuerzan por estar disponibles para los estudiantes. El padre Derbes comenta que, a menudo, la persona alejada de la fe regresa ese mismo día a la misa de las cinco de la tarde y se convierte en un feligrés habitual en un plazo de seis meses.

Lily McKenna es una de las estudiantes que siguió ese camino. Esta joven de 20 años, estudiante de tercer curso de la Universidad de Nueva York y originaria de Texas, es una asidua del Centro Católico desde su regreso a la Iglesia el año pasado. Se encontraba "sumida en la desesperación", cuando una amiga la invitó a misa, aceptó la invitación sin dudarlo.

"Un par de meses después recibí la confirmación, y aquí estoy, viniendo todos los días", dice. McKenna ahora es miembro del Instituto Tomista, un apostolado de los dominicos que ofrece conferencias en campus universitarios sobre temas contemporáneos desde la perspectiva de la fe y la razón.

El Centro Católico también organiza charlas con ponentes de los campos de interés de los estudiantes, como la banca, las finanzas, el teatro y las artes. Se hacen debates sobre cuestiones éticas relacionadas con la IA, o de temas como: "¿Es ético ser rico?".

Los domingos, los estudiantes suelen acudir a la cercana iglesia de San José, con 88 personas bautizadas esta Pascua y misas con aforo completo. Muchos de los eventos se suelen organizar siguiendo el calendario litúrgico. El Miércoles de Ceniza, los estudiantes prepararon una sopa para sus compañeros y, el Jueves Santo, los dominicos acompañaron a los estudiantes en una procesión eucarística por el barrio.

El padre Derbes comenta que, entre los estudiantes que acuden, hay bastantes que no fueron criados en ninguna religión. Recuerda a un estudiante que, tras ser bautizado, "nunca volvió a pisar una iglesia", entró en el Centro Católico y preguntó: "Quiero recibir la Eucaristía: ¿Qué necesito?".

El dominico Vincent Bernhard, quien a sus 30 años no parece mucho mayor que los estudiantes, comenta que él cree que lo que impulsa este resurgimiento es la convicción de la Generación Z de que debe haber algo más en la vida que perseguir el éxito.

"Las generaciones mayores les han inculcado a los estudiantes la idea de que si tienen éxito todo el tiempo, si hacen lo que quieren, si diseñan su propia vida, si encuentran el mayor placer posible... eso les hará felices", dice.

"Y ellos se dan cuenta de que no son felices ni se sienten realizados. De hecho, les perjudica", continua. "Hay mucha ansiedad y mucha desesperanza", dice el padre Bernhard. "Creo que están encontrando el único lugar donde nos hemos mantenido fieles a la verdad", añade, "y ese es la Iglesia Católica". 

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