«La bicicleta de Bartali»: una película valiente contra la Serpiente del jardín
Película de dibujos animados muy adecuada para niños y adolescentes, ambientada en Tierra Santa hoy y en la Italia de la Guerra Mundial.

El venerable cardenal Dalla Costa explica su red clandestina al campeón ciclista (y terciario carmelita) Gino Bartali
Desde hace una semana podemos ver en cines españoles la película de animación La bicicleta de Bartali, de unos 80 minutos, que es especialmente recomendable y edificante para un público entre 7 y 15 años, aunque también los mayores se sentirán inspirados.
Se trata de un filme de animación con participación italiana (de la RAI Kids), india e irlandesa. Su estilo de dibujo es europeo de línea clara, y a más de uno le recordará a la serie Ben 10. Las escenas de acción son a la vez limpias y vigorosas.
La mayor parte de la trama se desarrolla en el Belén actual, y en Jerusalén. Los dibujantes se esfuerzan por recoger los colores de las piedras y lugares de Tierra Santa y su luminosidad, con éxito. Sin embargo, no vemos los Santos Lugares de Belén. Vemos una y otra vez el triste muro que separa la parte cisjordana de la israelí: es un protagonista más.
Dos jóvenes amigos: un israelí, un árabe
David es un joven israelí apasionado del ciclismo que empieza a competir y entrenar con un joven árabe Ibrahim, forjando una amistad. Eso les meterá en líos con su familia y sus respectivos equipos y entrenadores, aunque el abuelo de David y la abuela de Ibrahim siempre les apoyarán.
La hermana pequeña de David se queja de que su hermano está distraído con la bicicleta, el móvil y con cosas de adultos. Le pide un cuento de héroes y monstruos. La niña tiene claro que el héroe necesita amigos para vencer a los monstruos. Pero David piensa que no, que el héroe debe ir solo. Más adelante entenderá que su hermana tiene razón.
Recordando al ciclista Gino Bartali
Su abuelo, judío italiano que vivió la persecución nazi, le llevará a Yad Vashem, al Jardín de los Justos con la lista de nombres de gentiles que salvaron judíos durante la persecución nazi. Allí está el nombre del premiadísimo ciclista Gino Bartali. A los 20 minutos de película, empiezan a contar la historia de Bartali, apresurada pero inspiradora.
Personajes
La otra gran victoria de Gino Bartali: sus peligrosas carreras en bicicleta para salvar a 800 judíos
Javier Lozano / ReL
Bartali ya era un ciclista muy famoso durante la Segunda Guerra Mundial: ya había ganado dos Giros y un Tour, y ganaría más tras la guerra. Una red de sacerdotes y clérigos que escondían fugitivos, sobre todo a judíos, le reclutó. Se arriesgó y ayudó a salvar a 800 personas. Escondía en el tubo de su bicicleta, de forma muy ingeniosa, los documentos (algunos reales, otros falsos) que permitían mover a los fugitivos por el país.
Pedaleaba diez horas hasta Asís y otras diez de vuelta. Los nazis le paraban y sospechaban algo, pero no llegaban a encontrar nada comprometedor. El abuelo colaboró en aquella operación y lo cuenta al joven David.
La película no lo detalla, pero la colaboración de Bartali con la red de rescates no se divulgó hasta tres años después de su muerte, ocurrida en el año 2000. En 2013, el Estado de Israel lo reconoció como Justo entre las Naciones.
¿Competir y ser amigos? Honor y amor, dice la abuela
David se acerca a la Bar Mitzvá, la edad y ceremonia de mayoría de edad religiosa. Su abuelo le explica que al crecer tiene que tomar decisiones sobre el bien y el mal, y que las pequeñas acciones de bondad valen la pena.
Mientras tanto, tanto los ciclistas judíos como los árabes se enfadan por amistad de David e Ibrahim. "No podemos ser amigos al competir", le espeta el entrenador israelí. Ambas facciones les exigen romper toda relación. Los jóvenes preferirán crear su propio camino, construido sobre su amistad. "Hay que actuar con honor y amor", insiste la abuela árabe de Ibrahim.

David entiende que su lucha no es contra árabes ni judíos ni contra otros equipos ciclistas, sino contra la Serpiente de la discordia
Las pintadas en los muros: la víbora
El símbolo de la víbora aparece una y otra vez, primero en un cuento infantil, después identificándose con el muro mismo de Belén, con la idea de división. Nunca se habla de "gueto", pero la idea está ahí, ominosa. Y la serpiente es el monstruo, y es el muro, y es a la vez el guardián del muro.
David reflexiona sobre el símbolo de la víbora. Las ciudades italianas llena de pintadas fascistas son un eco del muro de Belén con sus propias pintadas. Dice a su hermana que la gente no es mala, solo está asustada. Quizá es una reflexión que se queda corta sobre el poder y alcance del mal. Pero en el contexto del conflicto de Tierra Santa no ayuda gran cosa satanizar al otro.
Desde Italia recuerdan su experiencia. Sí, había italianos brutales, dispuestos a torturar a Bartali y hacer crueldades. Pero cuando llegan los americanos, vemos con claridad, los fascistas italianos se quitan las camisas, queman papeles y pruebas y desaparece su militancia arrogante. Bartoli fue detenido pero no llegó a ser castigado, precisamente, debido al avance de los aliados. Incluso hubo quien durante años lo consideró afín al régimen fascista, sin saber de sus viajes secretos.

El cardenal Dalla Costa recluta al ciclista Gino Bartali, ganador del Tour y el Giro, para su red de fugitivos clandestinos bajo los nazis
Falta atención a la fe de Bartali
Al respecto, se puede considerar que la película homenajea el valor del ciclista, pero presta poca atención a la vida de fe de Bartali. Sólo una vez menciona un "gracias a Dios". No se especifica su espiritualidad carmelita (era terciario descalzo desde 1938 y devoto de Santa Teresita), su asistencia a misa frecuente entre semana, ni su militancia consciente en Acción Católica (que compartía con el mártir Odoardo Foccherini).
La película muestra que la red para salvar judíos la organizaban clérigos con contactos en el Vaticano. En sus títulos de créditos finales detallan sus nombres: los padres Casini y Nicacci y el Venerable cardenal Elia dalla Costa. Pero aunque le vemos reclutar a Bartali para su red, apenas tienen tres frases de diálogo entre los tres.
Personajes
Se enfrentó a Hitler y lideró una red de auxilio a los judíos: el cardenal Dalla Costa, «venerable»
Javier Lozano / ReL
Lo mejor: emocionante competición final
Artísticamente, lo mejor de la película llega en la emocionante competición final. También el espectador adulto que no este muy interesado en el ciclismo se emocionará. Trasciende lo deportivo con símbolos de libertad e inocencia.
Veremos caer los bloques del muro como un dominó (¿homenajes a Pink Floyd?), surgirán las flores como en un dibujo de la hermanita de David, y personas de ambos lados del mundo muro se saludarán en un jardín hermoso, como debe ser, ese jardín que Dios plantó y la serpiente ha querido envenenar con su discordia. Un puente arcoíris (¡el símbolo de la paz de Dios, de Génesis!) nos elevará por encima de los muros humanos.
Se trata pues de una película valiente, difundida en 2024, cuando empezaba la guerra de Gaza, que anima a la humanización y al trato cercano y amistoso con el otro, y a realizar el bien posible, sin dejarse desalentar por los cercanos, sino contagiándoles el buen ejemplo. Una magnífica oportunidad para ir al cine con hijos o nietos y luego comentar la película.