El joven que desafió al Aneto para devolver la cruz robada a la cima de los Pirineos
Un joven francés subió una cruz de nogal de 35 kilos al Aneto para reemplazar la histórica pieza desaparecida hace semanas.

Maël Le Lagadec, el joven francés de 18 años que ha restituido la cruz vandalizada en el Aneto
La desaparición de la histórica cruz del Aneto había dejado desconcertados a vecinos, montañeros y amantes del Pirineo.
Pero apenas un mes después del presunto acto vandálico que acabó con la estructura metálica de la cima, un joven francés de solo 18 años ha protagonizado un gesto que ha emocionado a muchos.
Se llama Mäel Le Lagadec, vive en el departamento francés de Tarn-et-Garonne y decidió fabricar con sus propias manos una nueva cruz para coronar el pico más alto de los Pirineos.
La talló en madera de nogal negro, grabó en ella sus iniciales y la cargó a la espalda durante una durísima ascensión hasta los 3.404 metros del Aneto.
La cruz original había sido instalada en 1951 para conmemorar el 75 aniversario del Centre Excursionista de Catalunya (CEC). Pesaba cerca de 100 kilos y era uno de los símbolos más reconocibles del macizo.
Un acto de vandalismo
Su desaparición, el pasado mes de abril, provocó una gran conmoción en Benasque. La Guardia Civil sospecha que fue cortada con una radial y arrojada montaña abajo por personas con experiencia en alta montaña.
Lejos de resignarse ante lo ocurrido, Mäel decidió actuar. Según ha relatado el diario francés La Dépêche, el joven apenas comenzó a practicar montañismo el pasado otoño. Aun así, emprendió la subida acompañado de un amigo y con una cruz de unos 35 kilos sobre los hombros.
La expedición arrancó de madrugada desde Llanos del Hospital. Comenzaron la ascensión alrededor de la medianoche y alcanzaron la cima a las 14:40 horas del sábado pasado. Otros excursionistas se cruzaron con ellos durante la ruta y quedaron sorprendidos por la escena.
En un vídeo publicado en Instagram, el propio Mäel muestra parte de la subida y explica cómo, tras superar el Paso de Mahoma, utilizó su piolet para abrir un hueco en la nieve y fijar provisionalmente la cruz. Su intención es regresar más adelante para asegurarla mejor y evitar que el viento y las inclemencias del tiempo la derriben.
Debate sobre los símbolos religiosos
El gesto ha generado numerosas reacciones en ambos lados de los Pirineos. Mientras algunos lo consideran una muestra de amor por la montaña y de respeto por una tradición histórica, otros han reabierto el debate sobre la presencia de símbolos religiosos en espacios naturales protegidos.
Admiración en Benasque por la hazaña del joven
En Benasque, sin embargo, muchos han acogido la noticia con asombro y admiración. Porque, frente al vandalismo que hizo desaparecer la vieja cruz, un adolescente decidió responder cargando otra hasta el techo de los Pirineos.