Jueves, 18 de julio de 2024

Religión en Libertad

El obispo Iceta, sobre las clarisas de Belorado: «No hay acuerdos que valgan, debe cumplirse la ley»

Monseñor Iceta
"Si diez personas deciden salirse de la Iglesia, que sean coherentes con la decisión. Salen las diez y fundan en algún otro sitio, pero no se pueden llevar el monasterio con ustedes", recuerda el obispo.

ReL

El arzobispo de Burgos y comisario pontificio para el convento de las clarisas rebeldes de Belorado, monseñor Iceta, acaba de conceder una entrevista al portal ECCLESIA. Cuando restan diez días para cumplirse los dos meses desde que saltara el conflicto, el obispo confiesa que se teme que esta situación va a tener una resolución "realmente poco deseable".

Se trata solo de un avance de la entrevista, que será publicada íntegra en el próximo número de ECCLESIA. "Cuando todo esto se precipita, no tenía claro cuál iba a ser el camino. Es algo absolutamente novedoso para mí. Tenía la esperanza de que fuera una situación reversible. De hecho, cuando intento contactar con ellas es para dialogar, para establecer algún puente y que este camino se pueda detener o dar marcha atrás", comienza diciendo Iceta.

Difícilmente reversible 

"Con el tiempo, viendo que la situación no solo no se desandaba, sino que se iba enrocando, cuando me denuncian ante la Policía y se dan situaciones desagradables con las personas que envío al monasterio, me he dado cuenta de que la situación difícilmente se hace reversible. Los primeros días sí alentaba alguna esperanza de poder iniciar un camino de retorno. Pero, en la medida que la situación se enroca y no hay ninguna señal desde el monasterio, soy consciente de que esto va a tener un cauce realmente poco deseable", añade.

Para el arzobispo, fueron ellas las que decidieron dejar la Iglesia. "Ellas deciden abandonar la Iglesia católica y, además, lo dicen en varias ocasiones. Lo que confirma la Iglesia con la declaración de excomunión es que, efectivamente, ya no pertenecen a la Iglesia, pero el proceso lo siguen ellas mismas. Se les da un plazo para que recapaciten y se les amplía, pero dicen otra vez que se mantienen fuera de la Iglesia. Entonces, la excomunión es un acto jurídico formal que conlleva, evidentemente, la expulsión de la vida consagrada. Porque si no eres parte de la Iglesia, no eres parte de un orden de la Iglesia", recalca.

Iceta explica que la decisión tomada por las monjas no se ajusta a la regla propia de la orden. "Cuando el 13 de mayo puedo hablar con la vicaria a través del párroco, me dice que habían tomado la decisión por unanimidad, y no es cierto. Lo hemos sabido por sor Amparo, que dos días después es conminada a abandonar el monasterio. Sor Amparo también nos informó de que no hubo capítulo y ni ella ni las mayores ni las dos monjas que se encontraban en otros monasterios en ese momento y formaban parte de la comunidad habían sido advertidas", señala.

"Por tanto, no hubo capítulo ni votación. Siempre fueron diez de dieciocho. Estas tres y la mayores siguen formando parte de la comunidad de Belorado y, por tanto, hay una comunidad monástica que cuidar. Con respecto a los bienes, estos son de la entidad jurídica: el Monasterio de Belorado y el Monasterio de Orduña, que tienen unas religiosas. Hemos visto que habían creado dos asociaciones civiles con la intención de transformar los monasterios en asociaciones civiles y transferir a estos los bienes inmuebles", apunta.

"No tienen capacidad para tomar ese tipo de decisiones. Solo lo podría hacer la Santa Sede, que es la autoridad. Esos bienes han sido donados por personas que quieren que a perpetuidad haya un monasterio de monjas católicas que lleven adelante lo que es la vida monástica. Si diez personas deciden salirse de la Iglesia, que sean coherentes con la decisión. Salen las diez y fundan en algún otro sitio, pero no se pueden llevar el monasterio con ustedes", recuerda.

"Uno de los últimos comunicados que hicieron tiene contradicciones. Por un lado, dicen que solo reconocen la autoridad de los tribunales. Yo también la reconozco. Los tribunales están para hacer cumplir la ley. Y la ley es clara. Por otra parte, señalan que quieren llegar a un acuerdo extrajudicial. Pero si solo reconocen la autoridad de los tribunales y no la mía, ¿quién es el interlocutor? No hay acuerdos que valgan. Debe cumplirse la ley", dice Iceta.

Rezo por ellas cada día

"Me consta que su equipo de abogados anterior —ahora tienen otro— ya les informó de que el recorrido que quieren seguir no es viable. Nosotros le hemos dicho que sustraer del ámbito eclesial católico unos monasterios y llevarlos al ámbito civil no es viable. Se ve que no quieren reconocer la realidad. Por tanto, llegará el momento en que un juez tendrá que decirles que, efectivamente, ya no pertenecen a la comunidad y, por tanto, tendrán que abandonar esos lugares. Si en un tiempo prudencial motu proprio no recapacitan de esta manera, la instancia que ellas reconocen y a la que me han llevado, que son los tribunales, tendrán que hacer que la justicia prevalezca", vaticina el obispo.

"Tenemos un puzle muy incompleto. Hemos requerido por tres veces a la exabadesa la gestión económica sin respuesta. Y esta es una cuestión muy importante, porque se está impidiendo al representante legal que haga su tarea, que es la gestión del monasterio. Esto es grave. Se nos pasan facturas y hemos podido rastrear cuentas, pero la visión de la economía del monasterio es muy incompleta", añade.

"Es cierto que muchos proveedores nos están enviando ahora las facturas y estamos viendo quiénes son los compañeros económicos de las hermanas, y también las nóminas, que hay once. Por tanto, la información económica es muy fragmentaria. Estamos haciendo frente a los pagos que están justificados y, en otros casos, hemos abierto conversaciones para saber de qué se trata. La gestión económica está siendo impedida por la exabadesa y aquí tendremos que tomar alguna acción", comenta.

"Es llamativa la falta absoluta de comunicación, incluso con terceras personas. Yo le dije en alguna ocasión que si no era conmigo o con la presidenta de la federación, que nos señalara a alguien. Mucha gente ha intentado la interlocución: obispos, sacerdotes, religiosos, religiosas, lacios… Podría dar los nombres de todos los que lo han probado. No ha habido ningún signo de querer hablar. Ahora, una vez que han salido de la Iglesia, quieren dialogar sobre los bienes en el plano jurídico. Pero tiene que haber un debate mucho más profundo, un diálogo de retorno a la Iglesia. Los bienes solo son la punta del iceberg. Este no es el terreno de juego, el lugar es que han puesto en revolución su propia identidad como religiosas católicas", explica Iceta.

Rueda de prensa de Iceta tras la excomunión de diez de las monjas clarisas.

"Rezo por ellas cada día. Pienso que estas cosas son a largo plazo, aunque, como dice la Escritura, Dios puede sacar de estas piedras hijos de Abrahán. Confío en que, si no todas, la mayoría, puedan estar en la Iglesia católica el día de mañana. Albergo esa esperanza, rezo por ello, pero no tengo la llave. Ojalá estén dispuestas a atender esa llamada del Señor y volver al hogar, a la Iglesia católica", concluye.

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