Jueves, 28 de enero de 2021

Religión en Libertad

Su principal personaje representa al arquitecto Antonio Gaudí

Carlos Palos, el sacerdote ventrílocuo que predica con muñecos de personajes históricos y bíblicos

Carlos Palos, con uno de sus muñecos.
Carlos Palos, con uno de sus muñecos.

Jordi Picazo / ReL

Gaudí sigue dando que hablar, nunca ha dejado de hacerlo. Primordialmente con su libro perenemente abierto, en piedra, que es su templo de la Sagrada Familia en Barcelona, España, y que reta a la mismísima Torre de Babel puesto que es "un libro" que cada uno lee en su propia lengua, una catequesis en piedra en toda regla. Un templo originariamente dedicado a San José, vale recordarlo en este Año de San José decretado por el Papa Francisco hasta el día de la Inmaculada de 2021.

Y Gaudí sigue dando que hablar, decíamos, de la mano del sacerdote católico Carlos Palos, de Gerona (España). Carlos Palos es un sacerdote de la prelatura del Opus Dei y la Santa Cruz que encauza su pasión por la comunicación y  el arte de la mano de Gaudí y de otros personajes ilustres que de la historia han sido, pero es a partir de su muñeco primogénito Gaudí que ha ampliado la familia de personajes también a otros bíblicos, a los que pone voz y que se hacen oír en el desierto de este vacío de valores que es nuestro mundo. Cocó y sus amigos le han inspirado más de lo que parece, de los que ha copiado técnica de diálogos, me cuenta este sacerdote ventrílocuo.

Conozco a don Carlos Palos de hace ya unos años, y decidimos sentarnos y a golpe de teléfono ante la dificultad de encontrarnos físicamente analizar un poco este brote nuevo de arte, su faceta de ventrílocuo y de gaudiólogo. Cultura y Fe, Arte y Fe, forman un maridaje fascinante, una de las áreas muy queridas por el Papa San Juan Pablo II en la faceta de poeta, filósofo, actor y deportista de aquel Papa santo.

Ha llevado tiempo transcribir esta entrevista. El año de nuestra vida 2020 ha sido un año de pruebas para toda la familia humana, y pienso que Gaudí, el muñeco estelar del grupo, me perdonará. Él tampoco, después de todo, es precisamente conocido por ser el arquitecto más rápido. Pero "despacito y buena letra, que hacer las cosas bien importa más que el hacerlas", como canta el poeta andaluz Antonio Machado.

Carlos Palos muestra uno de sus muñecos.

Carlos Palos nació en 1959 en Morella, Castellón, el sexto de 12 hermanos. Es licenciado en ciencias económicas, y se ordenó sacerdote en 1995. El obispo consagrante fue Monseñor Javier Echevarría, segundo prelado del Opus Dei. Carlos Palos ha trabajado muchos años como capellán de escuelas de inspiración cristiana. Actualmente es capellán de colegio Bell-Lloc del Pla en Gerona.

-¿Cómo se te ocurrió fabricar un muñeco de Gaudí y poner en su boca lo que palpitaría en su corazón, poner en su boca lo que a ti te interesa que diga?

-[Me corrige] ¡No! Lo que a mí me interesa es que Gaudí diga lo que él lleva dentro. Y a mí me interesa que un artista como Gaudí, que ha hecho esas cosas tan grandes porque sobre todo amaba a Dios -no solo porque tenía el duende- y amaba a los hombres, nos descubra de dónde procede esa génesis creativa. A mí me interesa descubrir cómo surge ese espíritu tan grande, que no es solo una capacidad para la creación sino que sobre todo es fruto de un corazón grande que tiene un efecto multiplicador sobre su arquitectura.

»¡Y por qué muñeco!, me dirán, y digo, pues porque me parece que los grandes personajes tienen que hacerse populares y asequibles o cercanos a los niños; y será entonces cuando estos personajes ilustres se vuelven realmente cariñosos, amables, etc. ¿no te parece?

-¡Qué bien! Has hablado de duende: ¿cuál es tu chispa creativa que te hace sacar todo esto de tus genios favoritos?

-A mí me da la impresión de que yo no tengo ningún duende -pues no tengo grandes virtudes-, solamente tiempo dedicado a una tarea que me parece que es interesantísima. Por ello cuando me inicio en este mundo del títere lo voy haciendo una vez, y otra vez, y otra vez, y también empiezo a fabricar muñecos. Empiezo a ver escenarios, empiezo a ver cómo lo hacen otros, y a base de tiempo -y de años- y de muchas ganas de comunicar el mensaje cristiano, pues mira: veo que va saliendo una cosa que va gustando.

»Y mi ilusión es la de ponerle vida a Antonio Gaudí, a Carlomagno, a Ramón Llull; y es que son unos personajes de una altura tal, que a veces cuando veo incluso, fíjate ¿eh?, que en los colegios cristianos estamos detrás de la cultura británica, de Winston Churchill, de Guillermo Shakespeare, de la reina de Inglaterra pienso, "¿pero aquí no tenemos unos personajes de esa altura o más? Ernesto Shackleton, que hace esos viajes al Polo Sur y  muere en esa expedición, ¡cuántas veces yo habré visto reportajes sobre este señor! ¿Y no tenemos nosotros un Fernando de Magallanes (aunque nacido en Portugal) que ha hecho cosas mucho más sorprendentes? ¡Cosas increíbles!

-Volvamos al origen de todo.

-Esto fue, no sabría decirte exactamente, por el año 98, en Sevilla, cuando una familia, todos rubios -se veía que no eran de aquí-, estaban realizando un espectáculo de títeres, ¡unos títeres que movían la boca! Aquí no era muy común, ahora lo es mucho más, y les pregunté dónde podría conseguir títeres como esos para hacer un espectáculo como el que ellos hacían. Esto era en una iglesia protestante de origen norteamericano y me dirigieron a su pastor. El pastor me dejó un par de muñecos que venían de Estados Unidos. Esta familia impartía catequesis con este método y sus muñecos, en la calle, y le regalaron el baúl con todos los muñecos al pastor para que lo implantara en su congregación.

-¡Qué bueno!

-Y ahí aparecí yo y me dijo el pastor de la congregación "bueno, llévate los que quieras", y me llevé un par porque me pareció que no quería abusar y así empecé a trabajar con esos muñecos. Pero además también con la idea de esa familia, ¿no?, que vino de Estados Unidos a catequizar y lo hacían con unos muñecos, con unas canciones, porque tampoco dominaban el idioma. Estoy cogiendo bastantes cositas del mundo protestante, porque imagino que su método tiene que ver con el hecho que ellos no tienen sacramentos, y entonces lo que tienen que hacer es emocionar a la gente, a través del canto, a través de la predicación, a través un poquito de espectáculo, ¿no? Y en eso podríamos decir que nos llevan bastante ventaja.

»Y me ha seguido inspirando el ver los vídeos de estos pastores protestantes colgados en la red y que catequizan con el muñeco. De hecho de ahí he sacado también algunas ideas sobre el demonio, que es un personaje... 

-Pero con el demonio, yo he oído muchas veces que no hay ni que tomar café, ¿no? No hay que dialogar, ¿no es así?

-Ya, ya, claro pero en la medida en que pones al descubierto el proceso o la manera de funcionar del demonio en esa medida lo desactivas.

-Mmm ¿no dicen que es más listo que nosotros?

-Claro, y no quiere que se le conozca, porque entonces él nos tienta mucho mejor. Porque yo veo que hay gente que dice... "¡es que ha sido un error!". Y no ha sido un error, es que lo que ha ocurrido ha sido que el demonio te ha tentado y has caído por tu culpa.

-Y ¿cuántos muñecos tienes?

-Tengo... unos veinte o treinta.

-¿Activos? Me refiero como Gaudí, que actúan contigo.

-Yo ahora mismo estoy muy centrado en los personajes históricos, y ahí tendré seis o siete...

-¿A saber?

-Antoni Gaudí, Carlomagno, el apóstol Santiago, Ramon Llull, el médico francés Gerónimo Lejeune, que es otro personaje que me fascina, ¿eh? Y después estoy detrás de unos cuantos más como Francesc de Ventallat, un personaje de la Cataluña de poco antes de Fernando el Católico: él trabaja desde la payesía, que la payesía estaba sometida a los nobles, y logra que se reconozcan los derechos de la payesía de manera que puedan tener propiedades y frena el abuso por parte de los nobles; y eso en un momento clave para la evolución de la Cataluña moderna. Y este hombre lo consigue con mucha prudencia, ¿no? Negociando, sabiendo esperar, hablando con unos y con otros y después cogiendo las armas cuando hace falta. Para mí es un personaje de primera categoría. Aunque está allá y bueno, lo tenemos allí como si nada, ¿no?

-"Cogiendo las armas"... dices, algunos de los que te lean se preguntarán "¿hace falta en algún momento coger las armas, ahora que prepondera el pacifismo"?

-Bueno, históricamente sí. Ahora en el momento actual yo no lo veo.

-¿Has fabricado tú mismo alguno de tus muñecos?, me ha parecido oírte decir que sí.

-Unos cuantos. He fabricado el apóstol Santiago, Carlomagno, y en parte Gaudí, al que le he puesto el cuerpo, como también a Ramón Llull.

-¿Hay alguna mujer?

-Tengo previsto incorporar a Dorotea de Chopitea, que era una señora extraordinaria de Barcelona que en un momento determinado fue clave para la Iglesia en Barcelona. En ese momento estaban los religiosos muy metidos dentro de sus monasterios y esta señora dedica todo su patrimonio a la labor social, le da la vuelta quizá a la iglesia, en Barcelona o en Cataluña, como quieras, ¿no?

-¿Sí?

-Y entonces te decía que Dorotea es una señora que me interesa mucho. Y hombre, a mí me interesan personajes femeninos, lo que pasa es que históricamente está claro que el personaje femenino ha estado en casa, ha apoyado al varón pero no ha tenido una labor externa muy llamativa. Yo creo que es muy importante mostrarlas.

-Hombre, viviendo un servidor en Zaragoza te mencionaré que tenemos a la beata madre Ana Ràfols, catalana que se desplazó en carreta desde Vilafranca del Penedés en Cataluña a Zaragoza para ayudar a los más pobres en la época de los Sitios de Zaragoza, tenemos a Agustina de Aragón, a Juana de Arco. En otro orden de cosas tenemos a Madame Curie...

-Madame Curie es una de las que efectivamente a mí me interesan... mucho, porque me interesan los personajes que no eran consagrados, monjas, o curas, porque lógicamente han hecho muchísimo, pero si solamente proponemos estos a la gente, como que bueno, ya sabemos, ¿no?: la historia de siempre; en cambio, padre de familia, reinas, gente del mundo de la cultura, del arte...

-¿Y niños?

-No se ha materializado, pero he pensado en algunos... porque que cada uno piense en la época de su niñez, uno tenía capacidad de hacer cosas grandes por los demás: que cada uno piense en sí mismo. Yo me cogía oraciones y rezaba con una piedad que a lo mejor ahora me cuesta encontrar, y soy el mismo que entonces, yo no me veo otra persona. Mira, yo pienso que hay virtudes que yo tenía en aquella época que ahora no las tengo o las tengo en menor cuantía.

-¡Pues a ver cuándo el primer niño! Es una labor más que interesante, fascinante.

-Montse Grasses en Barcelona podrá ser una. Hay también una italiana muy interesante, Alicia Asturiale (*), que era una niña con todo tipo de parálisis, pero súper vivaracha, que un día entra en una iglesia, oye una predicación de un monje que contaba que para ir al cielo hay que pasar por la cruz, y salió diciéndole a su padre que ella no puede ser buena cristiana porque no tiene cruz. Y le dice su padre asombrado, "pero cómo puedes decirme esto, con todo lo que tú estás pasando", y dice ella, "ah, es que en eso no había pensado. Había pensado en fulanita, pues tiene los padres separados, en aquella otra, pues que tiene muchos problemas económicos".

-Realmente, veo que sí, se trata de emocionar a la gente, las emociones son cosas buenas ¿no?, que pueden impulsarlos a hacer el bien...

-Otra niña, Santa Teresita, una vida extraordinaria, que murió joven, y su santidad no hay duda de que la tenía ya cuando contaba con doce años, ¿no?

-¡Ah, el arte de la conversación! Tu arte, poner en voz de otro unas ideas con las que, me atrevería a decir, tú te sorprendes a ti mismo de lo que te dice el muñeco; has exteriorizado una frase tuya, escuchas tu reflexión: la voz de Dios en la oración, y nuestra voz en boca del muñeco que sorprende, y ahora nos descubres esta técnica de inspiración... Gracias.

-Para tratar bien el personaje hay que leer cosas de su vida y un poco imaginar también la manera en que ese personaje resolvería algunas situaciones. También la labor del escritor un poco es similar cuando escribe la vida de un personaje en una novela, y tú ves cómo las claves que has cincelado a lo largo de tu propia vida las trasladas a una historia para conseguir que tenga cabeza y pies y sea interesante, para que tenga también una buena narrativa, ¿no crees?

»Entonces a mí también me toca esto, crear una narrativa, no sé si lo digo bien, pero crear un buen guión, en definitiva, que cuadre, que no sean cuatro pinceladas que no vengan al caso, ¿no? Y allí encontrar una frase que le pongo una vez, que después le quito, que esto no es, y en ese darle vueltas voy profundizando en el personaje: el personaje me habla, está claro.

»Además de todo ello, cuando tengo el títere delante, el títere me mira, ¿no?, diciéndome "bueno ahora qué, a ver, a ver qué me dices, ¿no?"

-Te interpela...

-Está claro. De la misma manera que para muchos niños la manera en que empiecen a funcionar es darles un títere y entonces empiezan a interaccionar con el títere.

-Yo tuve uno de pequeño: "Parlanchín". ¿Historias de conversión en tus personajes?

-Ramon Llull la cuenta, y Gaudí también tiene una conversión. El último que produje no la contó, porque tampoco me da tiempo de contar toda su vida, pero también tengo pensado hacer dos o tres videos de cada personaje para que cuenten otros aspectos.

»Gaudí en un momento de su vida es un hombre presumido y vividor, y entonces cuando empieza a trabajar en la Sagrada Familia se da cuenta de lo que dice Fray Angélico: que para pintar a Jesús hace falta vivir como Él. Entonces empieza a dejar cosas de su vida hasta que se convierte en un asceta. Y así llega su genio creativo al máximo esplendor.

-Como Sansón y su cabellera, le quitas eso y se queda sin nada...

Jordi Picazo es profesor y escritor. Está colegiado como periodista en España y Reino Unido.

(*) Es muy interesante la lectura de la narración de Alicia Asturiale, una niña con una enfermedad degenerativa que la paraliza progresivamente y que va exponiendo su vivencia cotidiana de la aparición de su discapacidad, hasta su muerte prematura en la preadolescencia en un libro escrito por ella: El libro de Alicia.

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