A los 96 años hace el retiro de Emaús con su hijo: «Aquí se siente que el Señor está vivo»
El francés Francis Deffrennes asegura que los testimonios y el ambiente del retiro le han llenado de esperanza para seguir viviendo su fe.

Para Hervé, el hijo de Francis, este retiro ha sido "una pausa maravillosa y un tiempo de renovación".
"Dentro de seis meses cumpliré 97 años". Francis Deffrennes lo dice con serenidad y una sonrisa. Nació el 27 de octubre de 1929 en el norte de Francia y, tras 68 años de un matrimonio feliz, cinco hijos, 19 nietos y 25 bisnietos, "uno de los cuales vela por nosotros entre los ángeles", señala Francis, está lejos de buscar una vida tranquila sin sobresaltos, y por eso acaba de vivir una experiencia espiritual intensa: participar en un retiro de Emaús junto a su hijo Hervé.
Es el segundo retiro de Emaús para hombres que se organiza en París capitaneados por el español Enrique Pastor, al que acompañan un grupo de unos veinte laicos de varios países que asistieron del 27 de febrero al 1 de marzo, en la parroquia de St Dominique de La Haye les Roses.
Cuando Francis se enteró de que su hijo Hervé iba a participar en el retiro, no dudó ni un instante. "Le dije: si tú vas, yo también quiero ir". Así, padre e hijo emprendieron juntos esta experiencia espiritual.

Un grupo de unos veinte laicos, de varios países, asistieron al Retiro del pasado 27 de febrero al 1 de marzo.
Para ambos fue una oportunidad inesperada de compartir algo profundo: no solo tiempo juntos, sino también la vivencia de la fe.
"Para mí ha sido un verdadero regalo", afirma Hervé. "Creo que incluso mis hermanos podrían sentir un poco de envidia sana de que hayamos podido vivir esto juntos".
Descubrir a Dios de una manera nueva
Francis, que ha dirigido empresas en la industria agroalimentaria en su dilatada vida laboral, y siempre ha estado ligado a la Iglesia a través de grupos de oración como los Equipos de Nuestra Señora, con la práctica del "Deber de sentarse" (DSA), este retiro de Emaús ha sido muy especial. Le han impactado los testimonios de conversión que ha escuchado, pero también la cálida acogida de los llamados "servidores".
"Los testimonios han sido muy interesantes y muy instructivos. Son verdaderos ejemplos de vida", explica.
A su edad, afirma que su vida ya se encuentra en una etapa tranquila, pero eso no significa que deba seguir profundizando en la fe. Al contrario.
"Volvemos a nuestra vida cotidiana con esperanza. Hemos descubierto al Señor de una manera diferente. Aquí se siente que el Señor está realmente vivo".
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"Este retiro me permitió hacer balance de mi fe y reflexionar sobre lo que se ha hecho a lo largo de mi vida, y reflexionar sobre el lugar de Cristo en mi vida cotidiana".
"También me di cuenta de cuánto es esencial apoyarse en Cristo en todos los momentos de la vida, tanto en las alegrías como en las dificultades. Y tener en cuenta todo el amor del que soy beneficiario, y que ha dado a mi vida un sentido totalmente distinto, me permitió darle gracias por todas las gracias que nos envía".
Una acogida fraterna
Otro de los factores que destaca Francis del retiro "es la importancia capital a la acogida y a la benevolencia entre todos los peregrinos. Hacer un retiro como este tiene un efecto de impulso indiscutible para mi fe".

"No se trata solo de recordar el pasado, sino de seguir caminando con confianza", dice Francis.
Aferrarse a lo esencial
Francis, devoto de San José y San Francisco de Asís, reconoce que la vida siempre trae dificultades. Pero la experiencia del retiro le ha recordado algo fundamental.
"Cuando llegan los momentos difíciles, uno se agarra a algo sólido: al Señor".
Para él, esa certeza da sentido incluso a los últimos años de la vida. No se trata solo de recordar el pasado, sino de seguir caminando con confianza.
Una vida orienta a los demás
Francis repite lo impactado que ha salido de esta experiencia espiritual: "Sí, este retiro fue muy significativo para mí, porque permite ver la vida de una manera más orientada hacia el prójimo y mantener plena conciencia de todas las dificultades que pueden encontrar algunas personas cercanas a nosotros. Los testimonios mostraron cuánto sufren algunos en su vida".
Pasión por la familia
"¿Mi pasión en la vida? Mi familia -contesta Francis sin dudarlo-. Siempre he tenido la preocupación de transmitir y, con la ayuda del Señor, lograr la educación de mis hijos haciéndoles comprender cuánto es bueno el Señor y cómo brinda su ayuda en toda circunstancia a quienes le piden las gracias necesarias".
Afrontar la muerte
Le preguntamos cómo afronta la muerte desde la atalaya de esos casi 97 años vividos: "Envejecer también nos obliga a pensar en la muerte y a prepararnos -subraya Francis-. Uno se prepara haciendo esfuerzos… sobre su carácter, e intentando comprender mejor lo importante que es respetar a los hermanos, siendo caritativo y benevolente. El humor en la vida es esencial: permite relativizar los acontecimientos, las pruebas y lo que pensamos del prójimo; también ayuda a los demás a conservar la alegría de vivir en cualquier circunstancia. Sirve mucho para mantener la Esperanza".
La presencia del Espíritu Santo
Para Hervé, el hijo de Francis, este retiro ha sido "una pausa maravillosa y un tiempo de renovación que me permitió tomar conciencia de cuánto está presente el Espíritu Santo para cada uno".
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Destaca lo que le conmovieron los testimonios escuchados y las experiencias vividas, permitiéndole "tomar conciencia de la cantidad de gracias recibidas en mi vida… pero también de lo que puedo dar a los demás, a mi familia, pero también (y sobre todo) a mis amigos".