Joven seminarista deja un conmovedor testamento espiritual antes de morir: «El dolor me unió a Él»
Igor falleció a los 26 años y llegó a someterse a un centenar de sesiones de quimioterapia.
Le descubrieron repentinamente un tumor, Igor había sido hospitalizado con un supuesto cálculo renal.
Igor Pavan Tres era un joven seminarista y misionero digital brasileño, que falleció en la madrugada de este viernes (6 de marzo) a los 26 años, tras luchar contra un cáncer poco común desde 2021. Llegó a superar el centenar de sesiones de quimioterapia.
Desde su cuenta de Instagram, con más de 82.000 seguidores, solía hablar de su fe y de la superación de la enfermedad. Nacido en Planalto, en el estado de Rio Grande do Sul (Brasil), pertenecía a la diócesis de Federico Westphalen y había hecho de su enfermedad una oportunidad para evangelizar.
Un hombre de fe
"Igor fue testimonio de una Iglesia viva. En estos últimos días, mucha gente se unió a él en oración. Se creó un grupo para que las 24 horas del día hubiera alguien orando por él. Igor dio fe de que quien cree nunca estará solo, ni en la vida ni en la muerte", escribió su amigo Matheus Pedrotti.
"Fue un hombre de fe, esperanza y caridad; un hombre que enfrentó sus batallas con valentía", añade.
"Cuando lo conocí, estudiaba Historia en la Universidad. Era un joven lleno de sueños, abierto a Dios y con un sincero deseo de servir a Jesús y a la Iglesia. Tenía un gran sentido del humor y un gran corazón. Movido por el deseo de servir ingresó en el seminario de su diócesis en 2021".
Ese mismo año a Igor le descubrieron un tumor. Había sido hospitalizado por un supuesto cálculo renal. A la mañana siguiente, cuando estaba solo, el médico le dio la noticia: era un tumor renal que se extendía hasta la vena cava. Tenía solo 22 años.
"Igor se dejó ayudar. Con humildad, abrazó el camino que le aguardaba y decidió seguir adelante. Confió en Jesús, confió en la Iglesia y lo siguió", dice Matheus.
"Hubo un momento de remisión completa del cáncer, pero luego éste regreso. Igor continuó en el seminario hasta 2024, cuando tuvo que alejarse para cuidar de su salud. Muchas veces no podía siquiera salir de casa, pero aprovechaba la oportunidad para evangelizar a quienes lo rodeaban y a miles de personas con su testimonio en Internet".
"El dolor me enseñó a no permanecer alejado de Dios", escribió Igor.
Su hermana Giovana, de 18 años, escribió este texto en Instagram: "Siempre sabías cuando algo andaba mal y corrías a preguntarme qué había pasado, me diste los mejores consejos y me enseñaste el verdadero sentido de la vida. Dios quiso que estuvieras con Él antes de tiempo, y ahora solo me queda recordarte. Como tú mismo dijiste: 'Nos veremos cuando Dios quiera'".
Y, el propio Igor publicó este texto hace unos días: "Si estás leyendo esto… significa que la lucha ha terminado, al menos de este lado del río (...). Solo fui un niño intentando amar a Dios con todo lo que tenía y también con todo lo que me faltaba (...). Morí sabiendo que la cruz no fue el fin para Cristo, ni lo sería para mí".
El 20 de febrero, el joven publicó su testamento espiritual:
"'En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu.' (Sal 30,6). Sintiendo la posibilidad del desenlace y del encuentro con el Juez, cuyo día y hora solo Él conoce, pero consciente de mis condiciones de salud y de las debilidades que me acompañan, decidí escribir estas líneas como mi testamento espiritual".
"Nada sé sobre el tiempo que aún me será concedido. Sé, sin embargo, que la vida es breve y que cada día es una preparación silenciosa para comparecer ante Aquel que es la Verdad".
"Ofrezco la cruz que me ha sido confiada, con sus dolores, limitaciones e incertidumbres, por la Santa Iglesia, por el Santo Padre, por el Obispo Diocesano, por todo el clero, por la conversión de los pecadores, por los que sufren en el cuerpo y en el alma, por las almas del purgatorio y por los cristianos perseguidos en tantas partes del mundo. La ofrezco también en reparación por mis pecados y por los pecados del mundo".
"Sé que el sufrimiento, por sí solo, no santifica automáticamente. Puede endurecer o purificar. En mi debilidad reconozco que muchas veces fui infiel. Sin embargo, puedo testimoniar que el dolor me enseñó a no permanecer alejado de Dios durante mucho tiempo. Como un caballo indómito que intenta huir, fui mantenido por las riendas por el Señor, que se sirvió del sufrimiento para impedir mi fuga definitiva. Si hoy permanezco, es por misericordia, no por mérito".
"Pido perdón, de modo particular y público, a todos los que fueron afectados por mis iniquidades, palabras, omisiones o escándalos. A aquellos a quienes perjudiqué directa o indirectamente, les ruego que me perdonen. Confío en que Dios sabrá reparar aquello que yo no supe o no pude reparar suficientemente".
"Agradezco a mis familiares, que me sostuvieron con amor paciente; a los amigos, que permanecieron; a los profesionales de la salud, que me atendieron con competencia y humanidad; y a todos los bienhechores que, de modo visible u oculto, aliviaron mi camino. Cada gesto fue instrumento de la Providencia".
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Juan Cadarso
"Ruego a la Abogada, María Santísima, que me ampare en la hora decisiva e interceda por mí ante su Hijo. Me confío a la misericordia de Dios, único fundamento de mi esperanza".
"Si soy llamado, pido al Señor que me conceda el descanso eterno mientras aguardo, en la comunión de los santos, la resurrección de la carne y la vida del mundo que ha de venir".