Así vivieron la peregrinación los sacerdotes y seminaristas de Fasta entre Luján y Villa Brochero
Un evento que vincula dos devociones fundamentales en Argentina, la Virgen de Luján, patrona, y el Cura Brochero, su primer santo.
La Virgen de Luján que fue llevada en peregrinación durante un mes.
El próximo 16 de marzo se celebrará la memoria litúrgica de San Gabriel del Rosario Brochero.
El Santo Cura, como es conocido en la Argentina, una de las naciones hispanoamericanas, nació ese día pero en 1840 en Carreta Quemada, cerca de Villa Santa Rosa, en la provincia de Córdoba (homónima de la ciudad española).
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Sabiendo de la devoción popular que le profesa el pueblo argentino al santo cordobés, un buen número de sacerdotes y de seminaristas de esta institución católica, entre el 18 de enero y el 17 de febrero, organizó una peregrinación entre Luján, la ciudad –entonces villa– en la que quiso quedarse una imagen de la Inmaculada Concepción en 1630 y Villa Brochero que, durante la vida del Santo Cura, se llamaba Villa del Tránsito (por la Asunción de la Virgen).
Hemos entrevistado a algunos de sus protagonistas: los seminaristas Francisco Volpe, Matías Conti, Francisco Molinari y Juan Pablo Martín.
-El principal motivo de la peregrinación fueron los 40 años de la fundación de la Fraternidad Apostólica Sacerdotal Tomás de Aquino (sacerdotes de la Fasta: Fraternidad Agrupaciones Santo Tomás de Aquino); en el marco de esa celebración, el padre Pedro Giunta, rector del seminario, nos propuso hacer la peregrinación también como oportunidad de hacer memoria agradecida por los sacerdotes que Dios regaló a Fasta, y de poner en sus manos todas las debilidades y fragilidades de estos años.
»A su vez, nos invitó a ensanchar el corazón y pedir, durante los treinta días de peregrinación, por la santidad de los sacerdotes argentinos y por más vocaciones sacerdotales para los seminarios de nuestro país.
»Finalmente, debemos señalar que la consagración del seminario a la Virgen María por intercesión del Cura Brochero era la coronación de nuestro caminar una vez llegados al destino propuesto.
-Se explica desde el hecho de que son dos de los grandes centros espirituales de nuestro país. Argentina cuenta con muchos lugares donde la piedad popular se hace presente y reúne a miles de peregrinos en busca de consuelo. Por otro lado, ambos lugares vinculan nuestra identidad espiritual: el gran tono mariano del pueblo argentino y la relación con los santos surgidos de este suelo, en este caso, el Cura Brochero.
Un grupo de los peregrinos que recorrieron durante un mes lugares clave de la devoción católica argentina.
»Como dijimos anteriormente, una de las intenciones de la peregrinación era pedir por la santidad de nuestros sacerdotes. Hemos confiado esta petición a María desde Luján, ya que ellos son sus hijos predilectos, y lo hemos hecho caminando hasta el patrono de los sacerdotes de Argentina.
»Varias veces insistimos que el recorrido geográfico expresaba, simbólicamente un recorrido espiritual. Un camino desde la ternura y el consuelo de María hacia el coraje y la entrega de Brochero. Una experiencia del amor misericordioso de Dios que los invita a ser pastores valientes, dispuestos a dar la vida por su pueblo.
-Creo que significan mucho de una manera directa. Si bien ninguno de los dos son patronos de Fasta, tanto uno como el otro están presentes en las vidas personales de muchos que conducen la obra y más todavía de aquellos que formamos parte de ella.
»Pero lo más importante es que tanto la Virgen de Luján, patrona de Argentina, como el Cura Brochero, primer santo argentino y patrono de los sacerdotes de argentinos, forman parte de las raíces católicas de nuestra patria. Ambos marcan, de alguna manera, la espiritualidad en estas tierras.
»Y nuestro movimiento, además de haber sido fundado en Argentina, incluye dentro de su estatuto el amor a la patria y a su pueblo como una nota esencial de su identidad carismática. De hecho, en 1997, cuando San Juan Pablo II reconoce a Fasta como movimiento eclesial, señala que la nota distintiva del amor a la patria le llamó especialmente la atención de modo muy positivo.
-Es una buena pregunta porque durante el camino las respuestas y propuestas de párrocos, comunidades, obispos, empresarios y políticos han sido muchas. Nos insistían en un “Camino de Santiago” argentino, una suerte de “Camino Argento”. Quizá extendiendo el "camino de Brochero" -que ya existe en Córdoba y dura 5 días- hasta Luján, Buenos Aires, y que sea de un mes. Se puede armar algo muy lindo que promueva caminos, albergues, misiones y haga crecer a los pueblos y parroquias por donde pase. Muchos lugares por los que pasamos fueron fundados y crecieron impulsados por el ferrocarril que ya no pasa o lo hace eventualmente. Visitamos muchas comunidades que las autopistas han dejado en la periferia. De hecho nos preguntaban: ¿por qué pasan por acá?
»De nuestra parte a todos nos gustaría repetir la peregrinación, como seminario es una posibilidad, y se está evaluando hacerla cada varios años, pero veremos. Ha sido una muy buena experiencia formativa desde lo espiritual, pastoral, comunitario y cultural. Fue una vivencia sacerdotal muy intensa e integral.
»A nivel personal, como hemos quedado motivados, varios estamos pensando en repetirla con grupos de laicos.