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Fulton Sheen, el titán católico de la televisión que será beato: «resucitó» a un recién nacido

La Santa Sede ha comunicado a su diócesis natal que la causa puede seguir avanzando.

Ganó dos veces un premio Emmy a la personalidad televisiva más destacada y salió en la portada de Time.archivo

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El obispo Fulton J. Sheen (1895-1979) se podría decir que fue uno de los primeros "telepredicadores" católicos del mundo. De hecho, en su autobiografía, el Venerable Sheen recuerda haber emitido su primer mensaje de radio en 1932 y ser el primero en presentar un programa de televisión religioso en Nueva York (EE.UU)

En la década de 1950, y en sucesivas, millones de estadounidenses vieron sus inspiradores programas de televisión. La voz melodiosa de Sheen lo convirtieron en todo un atractivo portavoz del catolicismo estadounidense. Ganó dos veces un premio Emmy a la personalidad televisiva más destacada y apareció en la portada de la revista Time.

Nunca contemporizó 

Sheen vuelve a estar de actualidad ahora porque la Santa Sede acaba de hacer público que podría ser beatificado próximamente. El Vaticano ha comunicado formalmente a la diócesis de Peoria, Illinois —donde Sheen nació y fue ordenado sacerdote—, que la causa de beatificación puede avanzar.

A pesar de dirigirse a miles de personas a través de los medios de comunicación, Fulton Sheen era un católico valiente y nunca renunció a dar a conocer lo que siempre había defendido la Iglesia. Por ejemplo, solía hablar del Anticristo en la radio, o se mostraba profundamente anticomunista en televisión.

Estos son solo algunos de los fragmentos de un inquietante retrato del Anticristo que hizo en un sermón radiofónico del 26 de enero de 1947:

  • "El Anticristo no se llamará así, de otra forma no tendría seguidores", advertía el obispo Sheen: "No llevará vestiduras rojas, no vomitará azufre, no llevará tridente"
  • El gran objetivo del Anticristo, explicaba Sheen, será, como el del demonio, parecerse a Dios: "¿Cómo conseguirá entonces seguidores para su religión?".
  • Se disfrazará como el Gran Humanitario: hablará de la paz, de la prosperidad y de la abundancia no como medios para llevarnos a Dios, sino como fines en sí mismos.
  • Escribirá libros sobre la nueva idea de Dios para acomodarlas a como vive la gente.
  • Divulgará la fe en la astrología para que sean las estrellas, y no la voluntad, las responsables de nuestros pecados.
  • Justificará la culpa como sexo reprimido, hará que los hombres se avergüencen de no ser considerados abiertos de mente y progresistas por sus compañeros.
  • Identificará la tolerancia con la indiferencia entre el bien y el mal.
  • Fomentará el divorcio bajo de que es “necesario” que haya una tercera persona.
  • Hará que crezca el amor por el amor y decrezca el amor por las personas.
  • Invocará la religión para destruir la religión.
  • Incluso hablará de Cristo y dirá que es el mayor hombre que jamás haya vivido.Puedes leerlo completo en este enlace.

Alocución del obispo Sheen en la versión extendida.

El obispo Sheen también destacaba por su ferviente anticomunismo, al que consagraría en 1948 su obra El comunismo y la conciencia occidental.

La causa de su canonización se abrió oficialmente en 2002.archivo

Sheen siempre habló en contra de las ideologías materialistas como lo era el comunismo. Precisamente, en un libro titulado El diablo y Bella Dodd (The Devil and Bella Dodd), se cuenta la historia de cómo, mientras el Partido Comunista de EE.UU. intentaba infiltrarse en la Iglesia Católica, su principal agente se convertía al cristianismo gracias, en parte, al obispo Sheen. 

Bella Dodd (1904-1969), miembro del comité ejecutivo nacional comunista, quiso infiltrarse "con más de mil hombres" en los seminarios católicos. Sin embargo, Dios se infiltró en su corazón y Sheen la trajo a la Iglesia.

Aquí puedes ver una de las catequesis del obispo Fulton Sheen.

"Sheen me dejó llorar, y luego, sin darme cuenta, descubrí que ambos estábamos de rodillas ante la Santísima Madre en una pequeña capilla", recuerda Dodd en el libro. El arzobispo le dijo: "Bella, si quieres proteger a las personas a las que dices que amas, a la gente de este país y a todos los seres humanos del mundo, debes saber algo sobre el cristianismo. Sheen le entregó un rosario y la dejó marchar". En la Vigilia Pascual de 1952 fue bautizada por Sheen en la catedral de San Patricio, Nueva York.  

Un genio de la comunicación

Fulton John Sheen nació un 8 de mayo de 1895 en la ciudad de El Paso, en Estados Unidos. Fue ordenado sacerdote de la Diócesis de Peoria en 1919, y se convirtió rápidamente en un teólogo de renombre, ganando el Premio Cardenal Mercier de Filosofía Internacional en 1923. 

Luego pasó a enseñar teología y filosofía en la Universidad Católica de América. Fue nombrado obispo auxiliar de la archidiócesis de Nueva York en 1951 por el Papa Pio XII. Ocupó este cargo hasta 1966, cuando fue nombrado obispo de Rochester por el Pablo VI, a quien le presentó la renuncia en 1969 cuando se acercaba su 75.º cumpleaños y fue nombrado arzobispo de la sede titular de Newport, Gales. 

Durante 20 años condujo el programa de radio nocturno La hora católica en NBC (1930-1950) antes de pasar a la televisión y presentar Life Is Worth Living (1952-1957), que llegó a tener 30 millones de audiencia. El último papel de Sheen fue en el programa The Fulton Sheen (1961-1968). Falleció en Nueva York a los 84 años de un infarto. 

Su causa de canonización se abrió oficialmente en 2002. En junio de 2012, el Papa Benedicto XVI reconoció oficialmente un decreto de la Congregación para las Causas de los Santos que declaraba que vivió una vida de "virtudes heroicas". 

El 5 de julio de 2019, el Papa Francisco aprobó un milagro que ocurrió por intercesión del Arzobispo Sheen, despejando así el camino para su beatificación. 

El milagro de Fulton Sheen

El milagro es la curación inexplicable de James Fulton Engstrom, un niño nacido aparentemente muerto en septiembre de 2010, hijo de Bonnie y Travis Engstrom, en el pueblo de Goodfield, en la zona de Peoria (EE.UU).

El pequeño James no mostró signos de vida cuando los médicos trataron de revivirlo, mientras sus padres pedían al Siervo de Dios que lo curara.

A pesar de que el bebé no presentó pulso durante una hora después de su nacimiento, su corazón comenzó a latir sorprendentemente otra vez.

Hay que decir que la conversión de Sheen también es muy interesante. Un día, en uno de los programas en los que intervino pocos antes de su muerte, el entrevistador, le preguntó: "Obispo Sheen, usted inspiró a millones de personas en todo el mundo. ¿Quien fue, o que fue, lo que más le impactó a lo largo de su vida? ¿Fue acaso el Papa actual o el anterior?".

Y, el obispo, le respondió: "No fue un Papa, ni un cardenal, u otro obispo, y ni siquiera fue un sacerdote o una monja. Fue una niña china de once años de edad". 

Tras la ocupación total de China por el régimen comunista, se desató una dura persecución contra la Iglesia católica. Muchos religiosos fueron encarcelados o asesinados, especialmente los extranjeros. Uno de ellos relató al obispo Fulton Sheen lo sucedido en su parroquia, donde fue recluido por las autoridades en la rectoría, desde la que podía ver la iglesia.

Desde su ventana presenció cómo los comunistas irrumpieron en el templo, profanaron el sagrario y arrojaron al suelo el copón, esparciendo las Hostias consagradas. El sacerdote, consciente de la persecución, sabía exactamente cuántas había: treinta y dos. Tras la profanación, los soldados se marcharon dejando un centinela que vigilaba al sacerdote e impedía el culto. No prestaron atención a una niña de unos once años que rezaba al fondo de la iglesia y que fue testigo de todo.

Esa misma noche, la niña regresó en secreto al templo, aprovechando que el guardia se centraba en la rectoría. Ante las Hostias dispersas, permaneció una hora en oración como acto de reparación. Luego, con profundo respeto, se acercó al presbiterio y, arrodillada, comulgó tomando una Hostia directamente con la lengua, sin tocarlas con las manos, conforme a las normas de la época.

Durante treinta y dos noches consecutivas repitió el mismo gesto: oración prolongada y comunión reverente, consumiendo una Hostia cada noche. En la última, tras comulgar la Hostia final, tropezó accidentalmente y el ruido despertó al centinela. Al intentar huir, fue alcanzada y brutalmente golpeada hasta morir.

Al terminar la historia, el obispo Sheen le dijo al entrevistador, que cuando escuchó el relato se quedó tan impactado que prometió que haría una hora santa frente a Jesús Sacramentado todos los días, por el resto de su vida. Si aquella pequeña china había sido capaz de dar testimonio con su vida, de la presencia real de Jesús, entonces el obispo se veía obligado a hacer lo mismo. 

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