Religión en Libertad

Las monjas reales de «Los domingos», en Gijón: la historia de sor Jerónima y sor Haizea, 31 y 27 años

Mientras disminuyen las vocaciones, sus historias resultan especialmente gratificantes

Sor Haizea, a la izquierda, es Hija de la Caridad; y sor Jerónima, a la derecha, de las Agustinas.facebook/LNE

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En Gijón (Asturias, España) conviven dos realidades que mucho llaman la atención: mientras las vocaciones religiosas continúan disminuyendo en buena parte del mundo, en la ciudad asturiana aparecen casos de mujeres jóvenes que han decidido entregar su vida a Dios

Entre ellas se encuentran sor Haizea Allende, de 27 años, y sor Jerónima, de 31, pertenecientes a comunidades muy distintas y con misiones igualmente diversas. La Nueva España cuenta sus casos. 

La historia de sor Jerónima refleja un fenómeno frecuente en Hispanoamérica, donde el descenso vocacional no es tan acusado. Tres de las cinco madres Agustinas de Somió —una de las dos congregaciones contemplativas de Gijón— proceden de Guatemala, y ella es la más joven del grupo

Recuerda que desde niña deseaba "ser de Dios", aunque no sabía cómo acercarse a las religiosas. Con el tiempo, la paz que sentía al ir a la iglesia le confirmó que Dios la llamaba. Hoy asegura sentirse muy acogida en Gijón: "La gente nos quiere mucho y nos ayuda". 

Para estrechar aún más ese vínculo, explica que este año han comenzado a vender rosquillas y pastas elaboradas por la comunidad.

Muy diferente es el camino de sor Haizea Allende, natural de Bilbao y miembro de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl. Forma parte del grupo de seis religiosas que trabajan en la Asociación Gijonesa de Caridad, responsable de la Cocina Económica. 

Inició su postulantado en Burgos a los 24 años, continuó su formación en el seminario de Madrid y pasó dos años en un centro asistencial para personas con discapacidad en Mondoñedo antes de ser destinada a Asturias hace apenas cuatro meses.

La protagonista de Los Domingos, Ainara, en el convento.BTeam

En la Cocina Económica, su labor consiste en recibir a quienes acuden a comer y acompañarlos en sus necesidades más básicas. "También les acompaño al médico y les doy apoyo junto a una trabajadora social", explica. 

Como el resto de sus compañeras, renueva sus votos simples cada 25 de marzo. La superiora del centro, sor Asunción Echarri, valora enormemente la llegada de una religiosa tan joven: "Es muy importante. La sociedad vive momentos de crisis y cuesta que surjan vocaciones, pero es fundamental que entren personas así". Añade, además, que es más habitual que las vocaciones aparezcan a partir de los 40 años.

La presencia de estas jóvenes religiosas recuerda, en cierto modo, a la protagonista de la película Los domingos, donde Ainara, una chica de 17 años, confiesa a su familia sentirse cada vez más cerca de Dios y atraída por la vida consagrada

En un tiempo en el que la tendencia general apunta a la disminución de vocaciones, encontrarse con historias como las de sor Haizea y sor Jerónima resulta especialmente gratificante.

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