Cómo aproximarse al pensamiento del Doctor Angélico
Mi propósito es sugerir un camino lento pero, a mi modo de ver, seguro para sumergirse en el verdadero pensamiento de Santo Tomás.
Conocer a fondo el pensamiento de Santo Tomás de Aquino es una iniciativa exigente pero necesaria.
La importancia de Santo Tomás de Aquino en la historia de la Filosofía y de la Teología despierta con frecuencia un gran interés en muchos lectores de nuestro tiempo. De tal modo que intentan conocer su vida y su pensamiento, buscando publicaciones que les ayuden en este empeño.
Ahora bien, el primer obstáculo es la gran extensión y profundidad de su obra. Jean-Pierre Torrell, en su libro Iniciación a Tomás de Aquino: su persona y su obra, incluye una relación de su producción literaria en la que podemos contar sesenta y nueve tratados, sin tener en cuenta los que se consideran de autoría dudosa. Algunos son breves y otros de una extensión formidable (Suma Teológica, Suma contra Gentiles). Entre los breves, algunos son extraordinariamente profundos y complejos (Sobre el ente y la esencia).
Es necesario, para conocer el pensamiento de Santo Tomás, leer la mayor parte de sus obras, a ser posible todas. Pero la experiencia nos dice que es difícil entenderlas a fondo. Por ello es necesario recurrir a la labor de los intérpretes e investigadores. Y esto nos conduce a un fenómeno un tanto desmoralizador e intimidante. Resulta que entre los intérpretes hay diversas corrientes que no se armonizan entre sí. De modo que con las interpretaciones de los expertos tenemos otro problema. ¿Qué corriente debemos seguir? ¿Qué interpretación o interpretaciones nos parecen más fiables y rigurosas? Esto sin mencionar que las interpretaciones de los eruditos forman una amenazante montaña de libros, artículos, traducciones, tesis doctorales, etc.
Mi propósito es sugerir un camino lento pero, a mi modo de ver, seguro para sumergirse en el verdadero pensamiento de Santo Tomás. Pero antes de describirlo debo hacer dos observaciones.
- La primera es que en la comprensión de un autor es siempre absolutamente necesario convivir muchos años con sus obras. Desgraciadamente no hay mejor camino que este. Después de un largo periodo de familiarizarse con su vocabulario , con su modo de expresión y con las circunstancias de su tiempo, de intimar con sus razonamientos, surge poco a poco una verdadera comprensión.
- La segunda es que a un filósofo o teólogo se le puede criticar, pero no antes de conocer a fondo su pensamiento. Se corre el peligro de criticar en el vacío un pensamiento que no es el del autor criticado. Despreciar a un filósofo sin haberlo leído detenidamente es una prueba de insustancialidad si no de chabacanería.
Ahora viene mi propuesta.
- 1) En primer lugar aconsejo, sin la menor duda, la lectura de los capítulos que dedica Frederick Charles Copleston a Santo Tomás en su Historia de la Filosofía. Yo creo que no hay mejor modo de comenzar la aproximación al pensamiento tomasiano. Además de tener un conocimiento profundo de su obra (baste decir que fue el tema de su tesis doctoral), el autor lo expresa de un modo comprensible y además anima y estimula a seguir profundizando.
- 2) Después sería conveniente una buena biografía. Es muy interesante y documentada la de Jean-Pierre Torrell, por ejemplo. En la vida de Santo Tomás descubrimos sucesos verdaderamente providenciales, como el ingreso en la orden de predicadores, la influencia de San Alberto Magno, la aparición de traducciones de Aristóteles o su amistad con algunos papas.
- 3) En un momento posterior, sugiero que leamos algunas obras de Eudaldo Forment; por ejemplo, la traducción que realizó de El ente y la esencia, una de las primeras obras de Santo Tomás. La introducción a esta obra es de lo mejor que yo he leído para situar correctamente al autor. Eudaldo Forment es uno de los mejores conocedores de Santo Tomás en lengua española. No hay que olvidar que ha seguido la estela de la llamada Escuela Tomista de Barcelona, que está formada por Ramón Orlandis Despuig (1873-1958), Jaume Bofill (1910-1965) y Francisco Canals (1922-2009). Una de las aportaciones más valiosas de Eudaldo Forment es que ha descrito con mucha claridad la gran síntesis filosófico-teológica de Santo Tomás. Es decir, ha destacado la profunda deuda que tiene con San Agustín y con la tradición platónica. De tal manera que la suya es una síntesis entre aristotelismo y agustinismo. Mejor aún, es la integración de Aristóteles en la tradición agustiniano-platónica. Es mérito de Santo Tomás haber distinguido el pensamiento de Aristóteles de sus erróneas interpretaciones como en el averroísmo. Asimismo haber distinguido el verdadero pensamiento de San Agustín de las interpretaciones erróneas de cierto agustinismo escolástico.
- 4) Posteriormente, en el proceso de aproximación a su pensamiento, sugiero que se lean las obras de Étienne Gilson, sobre todo El tomismo, también diversas obras de Josef Pieper o Cornelio Fabro. El conocimiento de un filósofo o teólogo es un largo camino que probablemente lleva una vida entera. Hay que huir de los atajos fáciles. Del mismo modo que no hay caminos reales a la geometría, tampoco hay caminos reales al conocimiento de Santo Tomás.