Cardenales y obispos de Irak, Rabat y Baréin piden volver «a la paz y a la diplomacia» cuanto antes
Los cardenales Sako y López Romero, y el obispo Berardi, inician en sus diócesis campañas de oración por la paz.
"La guerra no es una solución, insiste, es la diplomacia la que puede ayudar a resolver los problemas", dice Sako.
El cardenal Sako, patriarca de los caldeos de Irak, acaba de compartir su preocupación ante los riesgos de una guerra regional a gran escala y ha invitado a los demás líderes religiosos del país a alzar la voz en favor de la paz.
Al igual que muchos países de Oriente Medio, Irak lleva una semana en el punto de mira de los misiles, cohetes y drones iraníes, en respuesta a los bombardeos israelíes y estadounidenses sobre la República Islámica.
"Tememos una escalada"
La ciudad de Erbil, capital autónoma del Kurdistán iraquí, ha sufrido numerosos ataques, pero todo el país ha sido blanco de los mismos: desde los campos petrolíferos de Basora, en el sur, hasta el aeropuerto de Bagdad.
Ante el riesgo real de que el conflicto se extienda a toda la región, el patriarca de Bagdad de los caldeos no oculta su preocupación. "Como patriarca, estoy muy preocupado por la situación porque nadie sabe adónde llevará esta guerra. Y nosotros vivimos el mismo escenario en 2003", explica Sako a Radio Vaticano.
Aunque las milicias chiitas proiraníes en Irak no se han movilizado mucho en el conflicto por el momento, el patriarca caldeo recuerda los riesgos que pesan sobre la sociedad iraquí, donde los chiitas representan casi el 60 % de la población.
"Tenemos miedo porque somos vecinos de Irán y muchos iraquíes son chiitas. Hay un sentimiento doble". "Tememos una nueva escalada que nos lleve a una guerra regional a gran escala", prosigue el cardenal Sako, al constatar los ataques que también han afectado a los países del Golfo, Turquía o Azerbaiyán.
"La guerra no es una solución, insiste, es la diplomacia la que puede ayudar a resolver los problemas". El líder de la Iglesia caldea también observa con gran aprensión el destino de las comunidades cristianas, en particular en la llanura de Nínive, de donde muchos han tenido que huir ante las persecuciones de la organización Estado Islámico.
"Los cristianos estamos muy preocupados porque, si empiezan a atacar la llanura de Nínive, donde hay 50.000 cristianos, estas personas abandonarán sus hogares y, esta vez, no volverán", señala el patriarca.
"He pedido a los cristianos que el domingo recen por la paz durante todas las misas en las iglesias; que se preocupen, sean prudentes y no pierdan el ánimo ni la esperanza", prosigue el cardenal Sako, que también cuenta con la voz de otros líderes espirituales en Irak para reducir la tensión.
"He pedido a los líderes religiosos que alcen su voz por la paz, por la fraternidad", explica. "Como hizo el Papa Francisco durante su visita a Irak y su encuentro con Al Sistani".
Condena a la "guerra preventiva"
Las comunidades católicas de Marruecos también han alzado la voz contra la escalada bélica en Oriente Próximo en un comunicado inusual firmado por sus principales líderes, entre ellos el cardenal español Cristóbal López Romero, arzobispo de Rabat.
El cardenal salesiano Cristóbal López Romero, arzobispo de Rabat.
El texto denuncia abiertamente "la inmoralidad" de la guerra preventiva y rechaza el uso de la violencia como método para resolver los conflictos entre Estados.
"Expresamos nuestro profundo desacuerdo con el concepto de guerra 'preventiva', en razón de su inmoralidad y su injusticia", señala el comunicado conjunto de las diócesis de Rabat y Tánger y de la prefectura apostólica de El Aaiún, la capital del Sáhara Occidental ocupada por Marruecos.
El texto insiste en que "rechazamos con toda la fuerza del Evangelio el recurso a la violencia y a la guerra como método de resolución de los conflictos entre pueblos o naciones”.
El documento está firmado por Cristóbal López Romero, cardenal y arzobispo de Rabat; y los también españoles Emilio Rocha Grande, obispo de Tánger; y Mario León Dorado, prefecto apostólico de El Aaiún.
Los tres responsables católicos subrayan además su "profunda solidaridad con las víctimas de la guerra", recordando que las consecuencias de los conflictos no son simples daños colaterales sino "personas muertas, heridas o mutiladas, niños y adultos sin distinción".
Recuerdo de la fragilidad
A casi una semana del inicio de los conflictos bélicos en la zona del Golfo, el Vicario Apostólico de Bahréin, el obispo Aldo Berardi, ha publicado una nota deseando paz y serenidad para todos.
"Musulmanes y cristianos hemos iniciado este camino juntos, recordándonos la fragilidad de nuestras vidas –algo que la guerra hace aún más evidente-, la caducidad de nuestra existencia en esta tierra y, por tanto, la necesidad de volvernos con todo el corazón a Dios, ayunando y arrepintiéndonos por nuestras culpas y por los pecados del mundo".
"Que este camino de Ramadán y Cuaresma, que hemos comenzado juntos, nos una también en estos momentos difíciles marcados por el conflicto, trabajando incansablemente en la búsqueda de caminos que conduzcan a la paz, con el deseo de volver a tiempos de serenidad, tanto para el pueblo del Reino de Bahréin en particular como para toda la región de Oriente Medio. A través del ayuno y la oración constante y sincera, que brota de corazones necesitados de consuelo y ayuda, podemos interceder ante el único Dios, el Dios de nuestro patriarca Abraham, para el restablecimiento de la paz".
"Somos constructores de paz, como nos recuerda Jesucristo en el Sermón de la Montaña, y pedimos a Dios que inspire caminos de unidad para que el estruendo de los misiles cese y podamos, de una vez por todas, vivir en comunión en una tierra -Oriente Medio- tan a menudo marcada, por desgracia, por la división. Deseo también expresar mi sincera gratitud a todos aquellos que, con responsabilidad y dedicación, defienden nuestras fronteras y salvaguardan la seguridad del Reino".
Vaticano
Clamor del Papa en el Ángelus: «Que cese el estruendo de las bombas y callen las armas»
Religión en Libertad
"Que el Reino de Bahréin, que siempre se ha distinguido como una nación donde prevalecen la armonía, el respeto mutuo y la tolerancia, continúe brillando como un faro de convivencia y esperanza en esta región; y que Dios Todopoderoso bendiga a su pueblo, preserve su estabilidad y le conceda el don duradero y precioso de la paz".