¿Qué piensan los católicos de Rusia tras 4 años de guerra? Habla el vicario general de Moscú
El padre Kirill Gorbunov explica cómo viven los rusos, y los católicos rusos, una guerra que se alarga en Ucrania...

Unción de los enfermos en Moscú, en la jornada interparroquial del enfermo, en 2026
Los católicos en Rusia son muy pocos, una minoría frágil y diminuta en un país enorme (unos 800.000, el 0,5% de los 143 millones de habitantes). Muchos son descendientes de polacos, alemanes, lituanos y ucranianos. Hace tres décadas, con la caída del comunismo, se levantaron las limitaciones al culto, aunque la mayoría de templos confiscados por los soviéticos no se les han devuelto.
Los católicos rusos, como todos los otros rusos, sufren limitaciones serias a la libertad de expresión y reunión, y sufren también la presión incesante de la propaganda del régimen de Putin. En Rusia, por ejemplo, no se permite usar la palabra "guerra" para hablar de 4 años de muertes, bombas, tanques y misiles en Ucrania. Se permite hablar de "conflicto", "conflicto armado" o "situación ucraniana".
Es difícil encontrar un portavoz católico ruso que hable con libertad de la guerra de Ucrania, pero Jean-Charles Putzolu, en Vatican News, lo hace con el sacerdote Kirill Gorbunov, vicario general de la diócesis de la Madre de Dios en Moscú. Es hábil y veterano como portavoz de la Conferencia Episcopal de Rusia (que, como suelen recordar, cabe en un monovolumen; el país tiene cuatro diócesis). El arzobispo católico de Moscú es el italiano Paolo Pezzi.
El periodista menciona el inicio del quinto año de "conflicto a gran escala" y pregunta por el sentimiento del pueblo ruso.
Kirill Gorbunov ante todo quiere recordar que los católicos en Rusia no sólo son pocos, sino que son vistos "con cierta sospecha, como una Iglesia de extranjeros, como una Iglesia que no pertenece realmente a la cultura rusa". Es una forma de decir que debe hablar con cuidado.
Después declara que "la gente en Rusia, incluidos los católicos, tienen la misma actitud que nosotros ante el conflicto. Debe terminar. Todas las innumerables vidas perdidas durante este conflicto hablan por sí solas. La violencia habla por sí sola, y el deseo es que esto llegue a su fin. Esta conclusión debe ser una paz justa y duradera; esa es la esperanza y la expectativa de los católicos rusos".
¿Cuánto saben los rusos tras 4 años de muertes?
El periodista plantea que la cifra de muertos tras cuatro años habrá influido en la percepción del "conflicto" que tienen los rusos.
La pregunta tiene sentido: Ucrania anunció esta semana que Rusia ha perdido 1.266.000 tropas en estos cuatro años de guerra, de las que un tercio habrían muerto. Rusia no da sus propias cifras de bajas. Pero la URSS en Afganistán perdió 50.000 hombres entre muertos y heridos, EEUU en Corea tuvo unas 140.000 bajas, y unas 200.000 en Vietnam, China en Corea perdió quizá 500.000. Las pérdidas rusas son, con mucho, las mayores sufridas por una gran potencia desde la Segunda Guerra Mundial. Además, la guerra ha matado a 15.000 civiles ucranianos (entre ellos casi 800 niños) y 41.000 civiles han sido heridos, según Naciones Unidas. ¿Tienen idea de esta magnitud los rusos de a pie?
"Puedo hablar por las personas con las que me encuentro y que me hablan como sacerdote. Por un lado, existe la posición de la negación. Muchas personas, lamentablemente, prefieren simplemente reprimir esta realidad, no prestar atención a lo que ocurre y decir: ‘Bueno, no podemos influir en esto. No podemos hacer nada al respecto. Mejor fingimos que no pasa nada. No prestemos atención’. Y después surge la expectativa de que todo vuelva a ser como antes, que las cosas sean normales de nuevo. Pero eso es imposible", responde el portavoz católico.
Cuando el Papa Francisco ya en 2014 habló de una "Tercera Guerra Mundial librada por partes", dice Gorbunov, "creo que eran palabras proféticas: él veía venir algo terrible". Y añade: "Como sacerdote, tengo que decirle a la gente: 'no pueden ustedes simplemente fingir que no pasa nada'".
Los que dudan de la bondad de Dios
Por el contrario, hay otras personas para las que "el conflicto ocupa toda su mente. No pueden ver otra cosa más que esta horrible realidad. Pierden la esperanza, caen en la desesperación y se preguntan si Dios —ya comenzaron a preguntárselo durante la pandemia— es realmente bueno, si permite que sucedan estas cosas. Y ahora lo cuestionan aún más: ¿es realmente cierto lo que la Iglesia enseña sobre Dios como misericordioso, bueno y bondadoso, si pasan estas cosas? Entonces, por supuesto, debemos mirar la historia de la salvación. Debemos atender a lo que dice la Escritura. Y la Escritura siempre dice que cuando suceden estas cosas es porque la copa de la injusticia está desbordando y algo debe cambiar. Nuestras vidas deben cambiar. No solo las vidas de los políticos, de los partidos o de los países, sino la vida de cada persona".
Comenta también el caso de "muchas familias ruso-ucranianas, hay muchas especialmente entre los católicos, y estas familias ahora están divididas o incluso destrozadas. Esto es una fuente de gran sufrimiento para las personas, que de algún modo tienen que aprender a sobrellevarlo".
Sobre la información que tienen los rusos de a pie, Kirill Gorbunov no habla de restricciones y control de los medios específica en Rusia, sino más "en general".
"Diría que la narrativa en Rusia es muy parecida a la de todos los demás países directa o indirectamente involucrados en este conflicto. La narrativa dice que la verdad está de nuestro lado: nosotros tenemos la razón y los otros están equivocados. Y, como puedo seguir las noticias en distintos idiomas —inglés, alemán e italiano—, veo que más o menos la narrativa es la misma en todos lados: que el otro, el enemigo, es el culpable. No se trata solo de que haya hecho algo mal; se le considera generalmente como una persona mala, de una cultura mala, con una naturaleza humana distorsionada, incapaz de vivir en paz o de ser razonable. Hay una duda profunda sobre la posibilidad de convivir en paz con el otro lado. Diría que esta narrativa se presenta en todos los bandos actualmente", considera.
El testimonio de las mujeres ucranianas con el Papa
"Lo importante del mensaje de la Iglesia es que justamente esta es la actitud que debemos superar. Me conmovió profundamente, por ejemplo, cuando escuché sobre la reunión de mujeres ucranianas con el Papa León, y ellas dijeron: "No podemos culpar a los rusos por este conflicto, porque nosotros mismos no sabemos cómo nos comportaríamos, cuál sería nuestra actitud si viviéramos en la misma situación, en el mismo clima informativo, en el mismo entorno de información. Si escucháramos las mismas noticias, las mismas ideas, no podríamos culparlos por el punto de vista que tienen", añade... señalando de una forma sutil la importancia del "clima informativo".

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"Este es el punto de partida: entender que las personas, lamentablemente, están limitadas por lo que ven y por lo que saben, y desde ahí debemos avanzar para ver cómo podemos movernos hacia la paz, empezando por conocernos más profundamente", apunta.
Evitar las divisiones en comunidades frágiles
"Vivo en Moscú, en la parroquia más grande de la Iglesia rusa, la parroquia catedral, así que tal vez no sea tan visible; pero en una parroquia católica rusa normal, que suelen ser muy pequeñas, estas divisiones [sobre la guerra] pueden ser desastrosas para la comunidad. Por eso es fundamental aceptar al otro, poder rezar juntos pese a las diferencias de visión o de opinión, y comprender que Dios es más grande que lo que nos divide. Su amor es mayor, su plan de salvación es mayor, y esto vale para todos nosotros. No somos distintos. Él no nos mira con ojos diferentes ni con actitudes distintas. Quiere salvarnos a todos. Todo esto es muy, muy importante: no basta con aceptarlo como idea, hay que tomarlo en serio y mirar a los demás con los ojos de Dios", insiste.
- Desde España es posible ayudar a las víctimas y desplazados a través de Cáritas Española, que colabora con las dos Cáritas ucranianas (la latina y la grecocatólica). La cuenta es: Caixabank ES31 2100 5731 7502 0026 6218. Hay una web para donativos AQUÍ.