Alumnos de El Prado construyen iglesias para 500 personas en aldeas perdidas de Costa de Marfil
El Voluntariado Internacional del Colegio de Fomento El Prado es líder en generosidad.
"Hemos construido un comedor escolar y un mercado, y hemos renovado un colegio", comenta Fumanal.
Los alumnos de bachillerato del Colegio de Fomento El Prado (Madrid) tienen la oportunidad cada año de participar en el Voluntariado Internacional, un proyecto que busca fomentar el espíritu solidario en los jóvenes.
Se trata del broche final a su formación de servicio a los demás que han recibido desde 1º de Primaria. Un voluntariado que se lleva a cabo en la localidad de N`Debó, situada a unos 20 kilómetros de Yamoussoukro, en Costa de Marfil. Una zona muy pobre que carece de recursos básicos para vivir.
El subdirector del colegio, Jerónimo Fumanal, habla con Religión en Libertad sobre este proyecto que está cambiando tantos corazones, tanto de allí como de aquí.
-La mirada del ser humano, como ocurre con su corazón, necesita ser educada conforme a su propia naturaleza. Nacemos para amar y ser amados. La adolescencia es tiempo de sedimentación de cuanto se aprende en la infancia, pero es también un tramo tormentoso que todo ser humano ha de cruzar.
»Gastar semanas de la adolescencia aprendiendo a mirar con ojos nuevos es indispensable si queremos educar a los hijos en el arte de la felicidad. No hay para cada uno más felicidad que esa que generas en los demás. El camino es la donación.
»En el Voluntariado Internacional la mirada de los adolescentes sobre los demás y sobre los acontecimientos es purificada de egoísmos. Aprenden para toda la vida a mirar con ojos nuevos.
El voluntariado se lleva a cabo en N`Debó (Costa de Marfil).
-El Voluntariado Internacional está abierto a todos los alumnos. Participan todos los que desean ayudar a los más pobres, a los que no tienen cobertura social y están abandonados a su suerte.
»Es un voluntariado serio en términos de contacto con la realidad: convives con el dolor, la pobreza, el hambre y, a veces, la desesperanza. Este voluntariado es bueno para todos los que vivimos en la anestesiante sociedad del bienestar. Hay, por tanto, un único criterio de selección: afán de servir y ayudar.
Fumanal es subdirector del Colegio de Fomento El Prado.
-Los alumnos del Colegio El Prado reciben formación previa al Voluntariado para aprender a trabajar mejor al llegar a Costa de Marfil, también para disponer su corazón mejor al impulso madurativo de esas semanas, y para conocer y seguir las medidas de prudencia en relación a salud, interculturalidad y seguridad. Tenemos diversas sesiones de formación sobre estos aspectos de nuestro voluntariado.
»La referida a salud la imparte el doctor Pablo Barreiro, especialista en Enfermedades Tropicales del Hospital Carlos III. La ONG Cooperación Internacional, con quienes organizamos nuestro voluntariado, nos asesora permanentemente desde su amplia experiencia en las acciones de solidaridad que lleva a cabo en diversos países.
»La capellanía del colegio acompaña a los alumnos ofreciendo guía espiritual para amar a los pobres siguiendo el ejemplo de Jesús de Nazaret. En definitiva es el Mandamiento Nuevo del Señor el que nos lleva hasta los pueblos pobres de los alrededores de Yamoussoukro.
Hasta el momento han construido cinco iglesias en N’Debo.
-Tanto el viaje desde Madrid hasta Yamoussoukro (con escala en Estambul), como los desplazamientos durante las tres semanas, así como la convivencia diaria se realizan en un clima de tranquilidad acompañado de un protocolo de seguridad no negociable.
»Ningún alumno sale de los espacios de alojamiento o de trabajo sin permiso expreso del director del voluntariado. Los desplazamientos son siempre grupales y con presencia de los profesores. Ningún alumno camina solo por la calle ni consume alimentos que no proceden de la cocina del voluntariado.
»Llevamos nuestro propio médico en el voluntariado, y tenemos un acuerdo con el centro médico Walé para acudir allí si fuera necesario recibir atención médica mayor. La Prefectura de Policía de Yamoussoukro recibe la lista de personas que conforman el voluntariado, así como las embajadas marfileña en Madrid y española en Abidjan. Los jefes de los pueblo en que trabajamos garantizan la seguridad de las personas y de las actividades que realizamos.
-Procuramos responder a las necesidades que plantea cada comunidad local. El factor común a todas, y número uno en sus prioridades, es la construcción de una iglesia en cada pueblo. Habitualmente se reúnen a rezar bajo seis u ocho postes clavados en tierra que sostienen un plástico para protegerse del duro sol y de la lluvia.
»Hasta el momento hemos construido cinco iglesias en N’Debo, Aguibrí, Kpangbassoú, Bezró y Mahounoú-Nanafoué: dos pequeñas (una para 60 personas y otra para 90), y tres grandes (dos para 350 y una para 400 personas).
»El próximo mes de junio levantaremos la sexta iglesia en un lugar llamado N’Gbekro. El Obispo de Yamossoukro nos pidió el pasado mes de noviembre que, si es posible, hagamos las iglesias con capacidad para 500 fieles para poder acoger a todos al ritmo del crecimiento de la Fe. La iglesia de N’Gbekro ya está diseñada para 516 fieles.
»También hemos construido un comedor escolar y un mercado, y hemos renovado un colegio en Grand Morié y un comedor escolar en Bezró. Ahora valoramos construir otro mercado y un espacio formativo y de ocio para los jóvenes de Mahounoú-Nanafoué.
-Al impartir los contenidos del plan de formación previo al voluntariado explicamos a fondo que a Costa de Marfil no vamos a hacernos selfis con los niños marfileños ni a pasar allí una vacaciones exóticas.
»Está completamente prohibido llevar teléfono móvil, música, dispositivos electrónicos de ocio, etc., de modo que todos procuramos poner nuestra atención en el trabajo que hacemos, dejando los caprichos y las distracciones en Madrid. Si algún alumno o su familia no son capaces de encajar prescindir del teléfono móvil, sencillamente no participa (es una actividad voluntaria como indica su nombre). Sin móvil, desaparece mucho de la mentalidad de turismo.
»Con el trabajo duro, desaparece lo poco que podría quedar de espíritu materialista. Trabajamos de sol a sol levantando edificios, y dando de comer a diario a muchos cientos de niños. El pasado verano iniciamos también un programa para alimentar a los ancianos que no pueden salir de casa.
Está completamente prohibido llevar teléfono móvil.
-Cada año realizamos un viaje de prospección a la zona de donde recibimos peticiones de ayuda. Actualmente tenemos una lista de espera que causa pena por lo que significa en términos de necesidad. Nos buscan para que vayamos a sus pueblos. En las reuniones previas con los jefes de los pueblos y sus respectivos consejos, acordamos las prioridades y procuramos asumir las particularidades de cada zona y de cada comunidad local.
»Aprovechamos para explicarles que nosotros vamos en primer lugar para aprender de ellos a mirar la vida con ojos nuevos, y a vivir el mensaje de Jesús de Nazaret. Lo entienden no sólo los católicos, sino también las diferentes confesiones cristianas, los musulmanes y los animistas.
»Como ejemplo pongo el mercado que construimos a petición de las mujeres Nanafoué (un subgrupo de la tribu Baulé) en la localidad de Mahounoú-Nanafoué el pasado mes de julio. Están agradecidísimos por el impacto sobre la economía local.
-El impacto siempre es personal, como personales son los frutos de hacer un voluntariado serio en los meses de junio o julio, cuando tienes 16 ó 17 años, y podrías marcharte a la playa o quedarte en la tumbona de la piscina de tu urbanización. La mayoría experimenta una transformación profunda que despierta el afán de plenitud donde antes quizá sólo había afán de logros (calificaciones, deporte, vida social, dinero, forma física, popularidad…).
»La plenitud es un factor muy singular. Es ella quien nos alcanza: nosotros nunca la alcanzamos. La plenitud nos alcanza cuando nos decidimos a dar ese cambio vital consistente en olvidarte de tu felicidad, para dedicar tus mejores esfuerzos a generar felicidad en los demás.
»Las personas pobres son una interpelación vital que te pone contra las cuerdas: o cierras los ojos para no verlos o cambias de vida. La mayoría de los alumnos cambia de vida, y comienza un proceso de maduración que les saca de la frivolidad del consumismo occidental. Cada alumno es una anécdota viva a su vuelta del voluntariado.
»Quizá las mejores reacciones son la cadena de llamadas para volver al voluntariado como monitor, y la participación asidua en voluntariados en Madrid a lo largo del año, y la comprensión de la responsabilidad ética en la tarea profesional cuando analizamos datos de producción de materias primas procedentes de países pobres, etc. Y por encima de todo, ese reavivarse la Fe a la luz de la palabras de Jesús cuanto hicisteis a uno de estos, mis hermanos más pequeños, a Mí me lo hicisteis.
-El colegio ha ganado hondura y sentido de alteridad con el Voluntariado Internacional. En El Prado siempre hemos procurado vivir las Obras de Misericordia propias de la vida cristiana, pero concretar su expresión en seis semanas en zonas de pobreza de las afueras de Yamoussoukro transforma lo que sólo eran buenas intenciones en el dolor purificador que exige toda vivencia de amor verdadero.
-Cada alumno se paga completamente los gastos de su viaje y estancia. Los donativos se destinan exclusivamente a las necesidades sociales. Evitamos intermediarios en la consecución de servicios para disponer enteramente del dinero recibido. Nos pasamos todo el año buscando apoyo económico de particulares y empresas para hacer frente a todo el trabajo que cada año nos espera. Algunas empresas nos ayudan con generosidad ofreciendo el servicio profesional a que se dedican, o donando bienes de consumo.
»En este momento estamos buscando donantes de lentejas, garbanzos y judías, para la comida de los niños. También estamos buscando donaciones pequeñas y grandes para cubrir los costes de los materiales de construcción que empleamos. El Patronato del Colegio, que se dedica a dar soporte mediante becas de estudios a las familias que atraviesan momentos difíciles, también nos ayuda.
»También recibimos apoyo de la Asociación de Alumni del colegio. La ONG Avanza nos apoya cada año con generosidad aportando materiales. Varias farmacias aportan medicinas que son un tesoro para quienes no pueden pagarlas.
-El cambio en los corazones y en la mirada de los hijos congela momentáneamente el abrazo de los padres al recibirlos de vuelta a casa. Hay una transformación en los alumnos que recuerda el mensaje de Cristo vosotros sois la sal de la tierra y la luz del mundo. Si abrazas a un hijo y su vida da sabor a la tuya, y su corazón da luz a tu corazón, sabes que algo grande está cambiando en su vida. Eso es educar.
Cada alumno se paga completamente los gastos de su viaje y estancia.
-Los voluntarios no pueden llevar teléfono móvil al voluntariado, pero recogen los contactos de tantos amigos que hacen en Costa de Marfil. Se pasan el año en contacto con sus amigos marfileños. Además, cuando nos volvemos a casa al término de las seis semanas de trabajo en Yakro (Yamoussoukro), comienza un voluntariado a distancia.
»Se trata de la campaña de escolarización de niños que hemos conocido durante las semanas compartidas con tantas familias pobres. Buscamos donaciones para escolarizar a niños y niñas que no saben leer ni escribir, que nunca se han sentado en un aula ni han vestido un uniforme de cole.
»Pagamos su escolarización, y van por primera vez al colegio. Les compramos el uniforme, los cuadernos, el estuche, los libros, y los dejamos en manos de sus profesores. Intentamos reunir fondos para cubrir la escolarización para toda la Educación Primaria de 200 niños y niñas. Es un momento emocionante para sus padres. Estamos desarrollando también durante el año un proyecto de cultivo de quinoa y guandul (frijol de palo) en los pueblos que ya conocemos.
-Lo más difícil es contemplar la miseria en que viven miles y miles de familias, normales y buenas como las nuestras, y no poder hacer más por lograr un mundo más justo. Más allá, gracias a Dios, no hemos sufrido nada grave. Sí hay episodios de enfermedad, particularmente las diarreas del viajero y las picaduras, pero contamos con ellas antes de viajar.
»Cuando aparece alguna Mamba verde o negra, o una Cobra, o una familia de escorpiones negros junto a tus botas, te llevas un buen susto y tienes que seguir el protocolo con serenidad. Estoy persuadido de que la oración de las familias y de los amigos de los voluntarios nos protege bien.
Los alumnos se pasan el año en contacto con sus amigos marfileños.
-La adolescencia es la edad para creer y dilatar el corazón: el resto de la vida se cree y se ama con ese corazón dilatado por la entrega a los pobres.
-En los próximo meses de junio y julio de 2026, más de 120 alumnos del Colegio El Prado, de entre 16 y 18 años, realizarán su Voluntariado Internacional en Costa de Marfil. Allí cambiarán sus corazones. Se enfrentarán al reto de dar de comer a diario y bien a 1.500 niños y niñas pobres.
»Trabajarán de sol a sol levantando muros, moviendo hormigón, haciendo losas, enfoscando paredes, armando pilares y vigas. Jugarán y bailarán con cientos de niños y niñas desbordados de ilusión por la llegada de sus amigos de España. Llorarán al dar el último abrazo al despedirse de quienes limpiaron su mirada con la sencillez de su fragilidad y su pobreza...
Se enfrentan al reto de dar de comer a diario a 1.500 niños pobres.
»Quiero animar de corazón a cuantos habéis leído esta entrevista, a ser parte de algo grande; a no quedaros en meros observadores. Cualquier familia puede acompañarnos en junio y julio en nuestra comunidad de WhatsApp mediante este link. Por favor, ayúdanos también con tu donativo a dar de comer bien a estos niños y niñas, o a construirles una iglesia, un colegio, un mercado o lo que necesiten.
»Ayúdanos a escolarizar a quienes nunca han ido a un colegio. Es una oportunidad de hacer el bien, garantizando que tu donativo no pasa por las manos de ningún intermediario: va directo a los estómagos de estos niños, o los materiales de construcción, o a las matrículas escolares. Os lo agradezco en nombre de tantas familias muy necesitadas a las que podéis aliviar.
Cómo colaborar:
- Donativos: Transferencia a la cuenta corriente del programa.
- Titular: COOPERACION INTERNACIONAL. IBAN. ES28 2100 2123 1802 0041 6194
- Se puede solicitar la desgravación fiscal mediante correo a finanzas@ciong.org indicando el nombre, dos apellidos, DNI y Código Postal.