Vídeo viral en el que un sacerdote abraza a un abuelo en plena misa tras la muerte de su nieto
La imagen, que tuvo lugar en Brasil, supera el millón de reproducciones en X.
El cura, lejos de apartarlo, lo recibe en sus brazos y lo sostiene en un abrazo largo, sincero, cargado de contención.
El abrazo entre el sacerdote Carlos Henrique y un abuelo en plena misa, el pasado 18 de enero, en la parroquia de San Francisco de Asís, en Monte Castelo, Tubarão, municipio del estado brasileño de Santa Catarina, se ha convertido en una de las escenas más conmovedoras que circulan por redes sociales.
El vídeo, que ya supera el millón de reproducciones en X, muestra a un sacerdote deteniendo la ceremonia para consolar a un hombre que acababa de perder a su nieto.
La grabación comienza con el abuelo caminando hacia el altar, visiblemente destrozado. Sin decir una palabra, se aferra al sacerdote con desesperación, buscando alivio en medio del dolor.
El cura, lejos de apartarlo, lo recibe en sus brazos y lo sostiene en un abrazo largo, sincero, cargado de contención. En el templo, el silencio era casi palpable, como si la comunidad respirara al mismo tiempo en ese instante de duelo compartido.
En pocas horas, miles de usuarios reaccionaron con mensajes de apoyo, destacando la empatía del sacerdote y la fragilidad del abuelo. Muchos describieron el momento como un recordatorio de que, cuando las palabras no alcanzan, el consuelo puede tomar la forma de un abrazo.
El gesto del cura no fue casual. Conocía al abuelo desde hacía diez años, y el hombre incluso colaboraba como ministro de la comunión en la parroquia. Esa cercanía hizo que el abrazo tuviera un peso aún mayor para la comunidad.
A través de las redes sociales, el cura explicó lo ocurrido: "La celebración transcurría con normalidad. De repente, cuando estábamos concluyendo las oraciones de la liturgia eucarística previas al momento de comulgar, vi a una persona que se dirigía hacia el altar. Le distinguí y era el señor Marcos, que venía hacia el presbiterio. En un primer momento, me quedé asustado, sorprendido por su actitud, pero luego ya fui consciente de que necesitaba apoyo".
El hombre "estaba llorando mucho. Así que dejé a Cristo, paré la comunión y fui a abrazarlo sin saber lo que había pasado, pues él no conseguía hablar. Lo abracé, lo acogí. Fue después de la misa cuando supe que había perdido a su nieto, y de una forma trágica, triste, con apenas 20 años. Por eso pedí para él la fuerza de Dios".
Mientras el vídeo se viralizaba, la historia detrás de esas imágenes se hacía más evidente: un abuelo devastado, un sacerdote que no dudó en interrumpir la misa y una comunidad entera que, en silencio, se unió al dolor de una familia.