La historia de una mujer corriente que muchos consideran un ejemplo de santidad hoy
La periodista Clara Martínez presenta la biografía de Soledad Pérez de Ayala, una mujer madrileña cuya vida ordinaria —marcada por la fe, la familia y la enfermedad— se convirtió en un testimonio extraordinario de santidad vivida en lo cotidiano.

"Su biografía muestra cómo vivió la llamada a la santidad sin artificios, con coherencia", dice la autora.
La historia de Soledad Pérez de Ayala podría parecer, a primera vista, la de tantas mujeres de nuestro tiempo: hija, esposa, madre de tres hijos y profesora universitaria.
Sin embargo, quienes la conocieron descubrieron en ella algo poco común: una fe profunda, una caridad delicada y una alegría serena que nacían de su íntima unión con Dios. Su vida, marcada en los últimos años por una dura enfermedad, dejó una huella inesperadamente fecunda en quienes la trataron.
Ahora, su libro biográfico Un Padrenuestro que se las trae (Monte Carmelo), escrito al alimón por el Padre Manuel Iglesias González SJ y la periodista Clara Martínez, recoge ese testimonio que muchos ya consideraban luminoso: el de una santidad vivida sin estridencias, en medio de las tareas y las pruebas de cada día.
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En esta entrevista, Clara Martínez explica cómo surgió el libro, qué rasgos definieron a Sole y por qué su figura continúa inspirando hoy a tantas personas.
-Soledad Pérez de Ayala (Madrid, 1966–2011) fue una persona profundamente normal y profundamente extraordinaria: fue mujer, hija, hermana, esposa, madre de tres hijos, profesora universitaria y congregante mariana. Su vida —aparentemente corriente— estuvo marcada por una fe madura, una verdadera alegría, una entrega generosa y una profunda unión con Dios y con la Virgen.

»Su biografía muestra cómo vivió la llamada a la santidad de los bautizados en su vida cotidiana, sin artificios, con coherencia, delicadeza y una sorprendente confianza en Dios durante el cáncer que padeció y terminó provocando su fallecimiento. Su testimonio ha inspirado a cientos de personas, convirtiéndola en un modelo actual de santidad en la vida corriente.
-Sole era una persona muy querida por todos los que la conocían. Al enfermar, los distintos testimonios que ofreció resultaron de enorme ayuda para muchas personas. Desde el mismo día de su muerte observamos un deseo creciente de conocerla mejor.
»Por ello, a finales de 2017 en la Congregación mariana del Mater Salvatoris a la que Sole perteneció, hicimos la estampa con su oración de intercesión. En 2019 impartimos dos charlas sobre ella y, al seguir apreciando un progresivo interés por continuar profundizando en su figura, comenzamos a editar una serie de boletines para difundir su biografía.
»El siguiente paso fue la creación de la página web soledadperezdeayala.matersalvatoris.org como medio para difundir su vida, su testimonio ante la enfermedad y facilitar su devoción privada.
»Finalmente, y de una manera muy natural, como respuesta lógica a la evidente inquietud por seguir ahondando en su figura, desde la Congregación en 2022 pedimos al P. Manuel Iglesias, SJ −que fue el director espiritual en los primeros años de la Congre− que escribiera su biografía, y cuál fue nuestra sorpresa al ver que accedió sin dudarlo ni un instante. Tenía 87 años.

La periodista Clara Martínez recoge en un libro el testimonio de Soledad.
-Este libro está escrito al alimón, pero no de la manera habitual. Y es que en él han trabajado cuatro manos, sí, pero no simultáneamente sino sucesivamente: como he comentado, el P. Manuel Iglesias empezó a escribir el libro, pero falleció el 21 de diciembre de 2022 dejándolo inacabado.
»En 2024 me propusieron a mí completarlo. Yo retomé su trabajo, revisando todo el material que utilizó, las entrevistas que realizó a los familiares y amigos de Sole, todos los testimonios que fue recibiendo de ellos −que son muchísimos y aportan al libro una profundidad decisiva−, sus notas personales… Finalmente, en 2025 conseguí terminar el libro con la máxima fidelidad y respeto que pude al trabajo precedente realizado por el padre.
»Así que la historia de este libro es original, pues tiene dos autores que no han trabajado juntos, al menos físicamente. Pero sí en el plano espiritual, porque tengo que decir que me he encomendado tanto al padre, le he preguntado tantas veces cómo habría querido él completar su relato, que creo que me ha inspirado para culminar la obra de manera coherente.
-Sobre todo la caridad, la bondad y la humildad. Tenía una capacidad excepcional para acoger al prójimo, escucharle, servirle sin ponerse en el centro. Su sonrisa —recordada por todos— era un reflejo de lo que albergaba en su interior: paz, coherencia, serenidad, dulzura, orden en la caridad. Era culta, inteligente, discreta, alegre y extraordinariamente generosa. Todos estos rasgos suyos nacían de su profunda unión con Dios.
-Un papel fundamental. El hogar en el que creció fue su primera escuela del Evangelio, con unos padres cristianos íntegros, que educaron a sus cinco hijos enseñándoles a amar como Cristo. Más tarde su matrimonio con Paul y el nacimiento de sus hijos Sol, Juan y Cristina fortalecieron aún más en ella su sentido de misión, su vocación: amar, servir, acompañar, educar, exigir con firmeza pero con suavidad.
-Fue determinante. Sole se consagró a la Virgen en 1985, con 18 años, y esa consagración −que es un don completo de uno mismo para toda la vida y la eternidad− hizo que la Virgen la acompañara siempre… hasta la Cruz.
»Preparaba actividades en la Congre, contagiaba su amor a Dios y a la Eucaristía en las reuniones, cuidaba la vida espiritual de las más jóvenes… Muchas congregantes la tenían como modelo. Ella vivía el lema de la Congre, "A Jesús por María" de manera natural, encarnaba auténticamente nuestra llamada a ser «las manos visibles de la Virgen en la tierra»; hacía que pareciera realmente fácil ser un cristiano coherente.

Soledad con sus hijas cuando eran pequeñas.
-Sole escribió un comentario al Padrenuestro que está publicado en el libro y que denota que para ella no era una plegaria más: sabía que es la oración que nos enseñó el mismo Jesús como forma de orar, y la convirtió en su itinerario vital. La meditó frase a frase y, con ocasión de su enfermedad, supo darle su verdadero sentido incluso en la parte más exigente para ella: "Hágase tu voluntad así en la tierra como en el Cielo".
-La enfermedad transformó su vida, pero sobre todo su corazón. Sufrió muchísimo y tuvo mucho miedo. De hecho, es precioso ver en el libro cómo Sole reconoció muchas veces el miedo, el dolor, la angustia que experimentaba… Pero todo ello no la paralizó, sino que le llevó a levantar la mirada hacia Dios, a tener una unión muy íntima con Él hasta el punto de comprender la profundidad de una certeza: que era hija de Dios.
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»Entonces entendió el verdadero sentido de su vida, el Principio y Fundamento ignaciano, que no era resignarse con su cruz ni vivir dignamente la enfermedad −aunque lo pareciera− sino ser amada por el Señor, amarle ella y transmitir su amor en la aceptación de la enfermedad, Su voluntad.
-Hablar de Sole es hablar de riqueza. Por lo tanto, de su biografía se pueden sacar tantas enseñanzas como lectores tenga el libro. Pero creo que su vida es sobre todo un recordatorio de que los cristianos hemos nacido para ser santos. Por tanto, la santidad no es una rareza ni un lujo: es posible para todos.
»Sole demuestra que se puede ser santo con una vida corriente siendo hija, esposa, madre, profesora, congregante. Que se puede vivir con alegría en el dolor, con serenidad en el miedo, con fortaleza espiritual en la enfermedad siendo físicamente muy débil, con esperanza ante la muerte. Su legado es una invitación a vivir con Dios en lo pequeño, en lo diario, en lo escondido. Y a descubrir que la felicidad verdadera nace de reconocerse hijo de Dios −lo más grande que se puede ser− y vivir esta filiación con un amor entregado.