Religión en Libertad

No es tan insólito que un Papa hable ante un Parlamento nacional: así lo hicieron Papas recientes

León XIV ha hecho historia: 7 minutos de aplausos en el Congreso de los Diputados en Madrid; pero otros Papas hablaron en otros congresos de países.

León XIV en su histórico discurso en el Congreso de los Diputados en Madrid, España

León XIV en su histórico discurso en el Congreso de los Diputados en Madrid, EspañaEFE/ Ballesteros/ ConElPapa.es

José María Carrera Hurtado

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El 8 de junio, en el marco del viaje pontificio a España, León XIV hizo historia al convertirse en el primer pontífice en visitar las Cortes Generales e intervenir ante congresistas y senadores. También fue histórico por el aplauso casi unánime que duró 7 minutos, varios minutos más que el que se tributó unos años antes a la Princesa de Asturias, el más largo que se recuerda.

El Vaticano había mostrado interés en acudir al Parlamento español, lo que fue respondido por las Mesas de las Cortes con una invitación formal para el Papa en calidad de jefe de Estado.

Los Papas, cuando viajan, a menudo organizan discursos para políticos y autoridades. Es menos frecuente, pero no insólito, que sean invitados a hablar ante la sede de la soberanía nacional o los parlamentos o congresos nacionales. 

El Papa León XIV en el Congreso de los Diputados en Madrid durante su visita a España, ante diputados y senadores

El Papa León XIV en el Congreso de los Diputados en Madrid durante su visita a España, ante diputados y senadoresEFE/ Ballesteros/ ConElPapa.es

Hay quien considera insólito o inaudito que un Papa de Roma se dirija ante un Congreso lleno de cargos electos. Pero, aunque no es muy frecuente, ha sucedido unas cuantas veces ya, sin escándalo ni alboroto para nadie.

Precedentes con Benedicto XVI

  • Bundestag (Alemania, 2011): el Papa Benedicto, en su país natal, hizo un discurso histórico sobre la ley natural y los fundamentos éticos del Estado.
  • Westminster Hall (Reino Unido, 2010): ante parlamentarios y líderes civiles habló sobre la relación entre fe, razón y vida pública.

Precedentes con Juan Pablo II

Fue el Papa que más parlamentos ha visitado. Entre los más destacados:

  • Parlamento de Polonia (Sejm y Senado, 1999): era la primera vez que un Papa hablaba ante el Parlamento de su país natal.
  • Parlamento Europeo (1988): aunque no era un parlamento nacional, sentó un precedente importante. 
  • Parlamento de Italia (2002): fue la primera intervención de un Papa ante las dos Cámaras italianas reunidas en sesión conjunta.
  • Parlamento de la República Checa (1990): en el contexto muy especial de la transición democrática tras la caída del comunismo el año anterior.

Precedentes con el Papa Francisco

Francisco intervino ante varios parlamentos, con un estilo muy orientado a la justicia social y la cultura del encuentro:

  • Congreso de los Estados Unidos (Washington D.C., 2015): fue la primera vez que un Papa se dirigía al Congreso estadounidense, y resultó muy aplaudido.
  • Parlamento Europeo (Estrasburgo, 2014): habló sobre la dignidad humana y el papel de Europa.
  • Parlamento de Kenia (Nairobi, 2015): hizo un llamamiento contra la corrupción y por el desarrollo integral.
  • Parlamento de Japón (Dieta Nacional, 2019): reflexionó sobre paz, desarme nuclear y dignidad humana... dos años antes de que la invasión rusa de Ucrania llevara al mundo al rearme.

Juan Pablo II en el Parlamento Europeo (1988)

En 1988, durante su viaje apostólico a Francia, Juan Pablo II, recordó en el Parlamento Europeo la estrecha relación entre el continente europeo y la fe cristiana. “El mensaje de la Iglesia se refiere a Dios y al destino último del hombre, cuestiones que al más alto nivel han impregnado la cultura europea. ¿Cómo podríamos concebir Europa privada de esta dimensión trascendente?, planteó entonces el pontífice. Al abordar dos visiones opuestas como son la del creyente y la del agnosticismo o ateísmo, recordó igualmente que “la obediencia a Dios es fuente de la verdadera libertad”, y que esta “no es nunca libertad arbitraria y sin fin, sino libertad para la verdad y el bien”.

En último término, previno sobre un contexto en el que la visión cristiana habría dado paso a unos “mesianismos políticos que desembocan casi siempre en las peores tiranías”: “Allí donde el hombre no se apoya ya sobre una grandeza que le trasciende, corre el riesgo de entregarse al poder sin freno de lo arbitrario y de los seudo absolutos que lo destruyen”.

Benedicto XVI en Berlín (2011)

Benedicto XVI habló ante el Bundestag (el Parlamento Federal alemán, la institución), en el edificio del Reichstag, que es la sede física donde se reúne habitualmente. 

En su discurso al Parlamento Federal de Alemania en 2011, Benedicto XVI recordó que el “criterio y motivación” de los políticos “no deben ser el éxito y mucho menos el beneficio material”, sino “el compromiso por la justicia y las condiciones básicas para la paz”. En este sentido, subrayó que “servir al derecho y combatir el dominio de la injusticia” son “el deber fundamental del político”. Un deber “particularmente urgente” en un contexto en el que el hombre comenzó a ostentar “un poder hasta ahora inimaginable, la capacidad de destruir el mundo”.

Puso objeciones a absolutizar el principio de la mayoría, especialmente “en cuestiones fundamentales del derecho en las que está en juego la dignidad del hombre”.

En su discurso, el pontífice de origen alemán llegó a catalogar como un deber de los fieles la defensa de la genuina identidad europea, que explicó así: “La cultura de Europa nació del encuentro entre Jerusalén, Atenas y Roma; del encuentro entre la fe en el Dios de Israel, la razón filosófica de los griegos y el pensamiento jurídico de Roma. Este triple encuentro configura la íntima identidad de Europa. Con la certeza de la responsabilidad del hombre ante Dios y reconociendo la dignidad inviolable de cada hombre, este encuentro ha fijado los criterios del derecho; defenderlos es nuestro deber en este momento histórico”.

Y en el Westminster Hall (2010)

Durante su viaje apostólico al Reino Unido, Benedicto XVI se dirigió igualmente a las autoridades en el Westminster Hall, escenario dedicado a visitas de Estado y eventos ceremoniales de gran importancia.

El pontífice recordó públicamente la figura de Santo Tomás Moro, especialmente “la integridad con la que fue fiel a su conciencia, incluso a costa de contrariar al soberano de quien era un buen servidor, pues eligió servir primero a Dios”.

Hablaba también a las autoridades de todo el mundo cuando remarcó que “la religión no es un problema que los legisladores deban solucionar, sino una contribución vital al debate nacional”. En este marcó, afirmó sentirse preocupado ante la creciente “marginación” de la religión cristiana, “incluso en naciones que otorgan énfasis a la tolerancia”.

“Hay algunos que desean que la voz de la religión se silencie, o al menos que se relegue a la esfera meramente privada. Hay quienes esgrimen que la celebración pública de fiestas como la Navidad deberían suprimirse según la discutible convicción de que ésta ofende a los miembros de otras religiones o de ninguna”, denunció.

Francisco en el Parlamento Europeo (2014)

El Papa Francisco también protagonizó alguno de los discursos recientes más destacados en organismos supranacionales, como fue el del Parlamento Europeo en 2014. Estuvo cargado de alusiones al bien común, recordando que si el derecho particular no se ordena al bien más grande, termina por transformarse en fuente de conflictos y de violencias.

Habló también de la soledad como “una de las enfermedades más extendidas en Europa”, pero también de un “descarte sin reparos […] cuando la vida ya no sirve” -al bien de consumo-, como sucede con “enfermos terminales, ancianos abandonados o los niños asesinados antes de nacer”.

Abogó también por una mayor justicia y caridad –“No se puede tolerar que millones de personas mueran de hambre, mientras toneladas de alimentos se desechan cada día de nuestras mesas”- pero también condenó las “crueles violencias” contra los cristianos perseguidos, “comunidades y personas expulsadas de sus propias casas y patrias; vendidas como esclavas; asesinadas, decapitadas, crucificadas y quemadas vivas, bajo el vergonzoso y cómplice silencio de tantos”. 

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