6 consejos prácticos de Munilla para mejorar de verdad la comunicación entre padres e hijos
En su ponencia para el II Congreso Nacional de Concapa, el obispo propuso un «pacto familiar» frente a los poderosos enemigos de la familia.
Invitó a ver “películas que no solo entretengan, sino que provoquen preguntas, que tengan conflicto moral, decisiones difíciles en las que se plantea el sentido de la vida”.
En los últimos meses, diversas fuentes han alertado de fenómenos como el distanciamiento familiar voluntario o de padres, hijos y familias que rompen todo lazo comunicativo. Un fenómeno que, pese al silencio generalizado, parece tener un elevado componente espiritual que, lejos de abordarse, estaría siendo ignorado. Y en opinión del obispo José Ignacio Munilla, esto no lleva sino a “diagnósticos superficiales” que no permiten comprender lo que verdaderamente ocurre.
Con motivo del II Congreso Nacional de Concapa celebrado en Alicante el pasado 18 de abril, el obispo ofreció una amplia batería de reflexiones y consejos prácticos de cara a una mejor comunicación a través de una tesis tan contundente como contracultural: que la crisis de la comunicación en familia tiene una de sus grandes causas en el olvido de la comunicación con Dios.
Quien no tiene comunicación con Dios, dijo, difícilmente sabrá escuchar de verdad a su esposo, esposa e hijos. Por el contrario, “una familia que se une para rezar está construyendo un lenguaje común, más profundo que cualquier palabra, y aprendiendo a mirarse como Dios mira. Y eso es otro nivel de comunicación”.
De entre los muchos aspectos que abordó a lo largo de su ponencia, destacaron especialmente sus orientaciones para un mejor diálogo de padres e hijos desde el horizonte vocacional, en sus propias palabras, “para ayudarles a descubrir la vocación que Dios ha pensado para ellos”.
Seleccionamos 6 consejos prácticos del obispo para ponerla en práctica:
Dar a conocer la historia de la familia
En primer lugar, el obispo mencionó la importancia de que los hijos conozcan la identidad e historia de la familia, desde cómo se conocieron los padres a los aniversarios o fechas cruciales hasta la historia de los antecesores. “Hacerlo es muy importante: genera identidad familiar, conciencia e historia compartida”, expresó.
Compartir intereses, preocupaciones y aficiones
Como segundo pilar de la comunicación con los hijos, destacó que no compartir penas y alegrías termina aislando a los integrantes de la familia y, en último término, llevándolos a tener una doble vida.
En una familia, dijo, “lo lógico es que cada uno sepa las preocupaciones del otro. Y si no creamos ese clima, en que lo natural sea que cada uno sepa de los demás, sus preocupaciones y retos, ¿qué comunicación va a haber?”, planteó. Un ejercicio que, lejos de limitarse a las preocupaciones, también implica a los hobbies y aficiones. “Compartirlas entre padres e hijos creará un vínculo bonito, profundo y potente”, agregó.
Que los padres ayuden a interpretar la historia y el presente
Otra de los deberes que los padres podrían descuidar es el de introducir a los hijos en la interpretación de la historia o de los grandes sucesos del presente. Especialmente, en un momento marcado por “una tendencia cultural en la que se tiende a `pasar de todo´ o a ser manipulado”.
“Estamos en ese momento y hay un doble riesgo, o de desconexión de la realidad o de verse arrastrado por una serie de ideologías, por una cultura contemporánea wokista que te arrebata tus raíces históricas para manipular tu lectura de la realidad. Que tus padres te ayuden a hacer una lectura compartida de la historia y del presente es super importante”, subrayó.
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O aprenden por sus padres o por internet
Otro de los temas que no pueden faltar para una buena comunicación entre padres e hijos es el de la educación afectiva. “Si no lo hablamos nosotros con nuestros hijos, lo hará internet… O alguien que los quiera menos que nosotros”, advirtió. Lejos de ser un mero complemento, el obispo asegura que se trata del “núcleo de la vida”, pues supone educar el corazón, tener criterios claros y adquirir un juicio moral de los abusos, pornografía, aborto, anticoncepción, relaciones prematrimoniales y homosexuales, la crisis de identidad sexual… De no hacerlo, advirtió de que es altamente probable que los hijos terminen por asumir “el criterio del mundo”.
Para prevenirlo, advirtió de un error cada vez más frecuente entre las familias. “Hay muchos padres que, queriendo educar a sus hijos en la sexualidad, no saben cómo o por donde empezar, se sienten desbordados y delegan. La alternativa es un claro llamado a los padres: formarse para vivir mejor la sexualidad en el plano de Dios y poder educar a los hijos. Esto es algo clave”, incidió.
El cine, “oro comunicativo” para la familia
Entre sus pautas finales para potenciar y mejorar la comunicación entre padres e hijos, el obispo se refirió al cine en familia como “una herramienta con capacidad educadora para aprender a comunicarse en temas de fondo”. Hasta el punto, dijo, que bien usado en el seno de la familia puede suponer “oro comunicativo”. Especialmente al elegir “películas que no solo entretengan, sino que provocan preguntas, que tiene conflicto moral, decisiones difíciles en las que se plantea el sentido de la vida”.
A la hora de abordar esta hipotética jornada de cine en familia en el calendario, Munilla propuso además que la predisposición al elegir título sea “ver una película con mis hijos, no para mis hijos”. Del mismo modo, invitó a los padres a superar la tentación de dar una lección literal a los hijos y, en lugar de ello, buscar el método pasivo y ayudarles a pensar, entre otros métodos, con preguntas: “Qué personaje les ha llamado más la atención, qué habrían hecho en su lugar, qué parte les ha incomodado más y otras preguntas que ayuden a pensar”.
Las nuevas tecnologías y la importancia del pacto familiar
En último término, abordó las redes sociales como “un enemigo poderosísimo de la comunicación” en familia que debe llevar precisamente a un pacto y apuesta en familia sobre su uso.
Según Munilla, debe haber un pacto sobre cómo se utilizan, donde entrar, dónde se quedarán los móviles por la noche… Pero también remarcó su llamado a educar en la virtud para enfrentar dicho enemigo: “Hay que saber educar en la austeridad, pero también en el buen uso, nuestra lucha no solo tiene que ser para que no se use más de lo debido, sino también para que se utilice bien”.