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Cómo vencer la tentación: 4 claves que Cristo nos enseñó

Oración, verdad, confianza y adoración: los principios que Cristo nos enseñó para prepararnos espiritualmente.

Jesús en el desierto antes de ser tentado por el diablo, modelo de preparación para todo cristiano.

Jesús en el desierto antes de ser tentado por el diablo, modelo de preparación para todo cristiano.CANVA.

José María Carrera Hurtado

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Desde hace años, el sacerdote Oblato de la Virgen María y misionero -actualmente en Filipinas- Nnamdi Moneme escribe en su blog y portales como Catholic Exchange sobre espiritualidad, evangelización y lucha ascética. El último de sus artículos aborda de lleno la cuestión al profundizar y ofrecer orientación sobre 4 formas de prepararse para enfrentar las tentaciones basándose en el ejemplo de Cristo.

Sobre las tentaciones sufridas por el Señor, destaca que dos cosas son claras al respecto: que sabía que sería tentado por el diablo y que se preparó para ese momento.

“Jesús hizo ciertas cosas y tuvo ciertas disposiciones para prepararse, y todo lo que hizo se convierte en un ejemplo divino para nosotros sobre cómo actuar. Se preparó para enseñarnos que nosotros también enfrentaremos ciertas tentaciones y que debemos prepararnos para ellas”, comenta.

Desacostumbrarse a elegir lo inmediato y placentero

El artículo, con un marcado tono alentador, comienza remarcando cómo las oraciones y ayunos con que Cristo se preparó para resistir la tentación “intensificaron su deseo y determinación de cumplir la voluntad del Padre. Si el santo Hijo de Dios se preparó para las tentaciones con oración y ayuno, ¿cómo podemos nosotros, pecadores, esperar vencer las tentaciones sin oración y abnegación?”, se plantea.

Como a los grandes santos, los actos de mortificación y ayuno también fortalecen nuestra voluntad de obedecer a Dios y resistir las tentaciones. Al ayunar, entrenamos nuestra voluntad para negarnos placeres legítimos, preparándola así para rechazar la tentación. No podemos esperar rechazar las tentaciones cuando nuestra voluntad se inclina a elegir lo placentero e inmediato, agrega el sacerdote misionero.

Conocer, amar y actuar según la verdad

El Oblato de la Virgen María explica cómo, incluso durante la tentación para paliar su hambre convirtiendo las piedras en panes, el Señor también “consumía la palabra, la mantenía viva en su corazón y vivía de ella. Estaba completamente arraigado en la verdad de quién es ante el Padre y en lo que el Padre deseaba de él en cada momento”.

Siguiendo su ejemplo, el sacerdote recuerda a los fieles que, en su preparación para la tentación, necesitan cimentarse “en la verdad inmutable de la palabra de Dios, creer en la verdad sobre quién es Dios y lo que su amor exige de nosotros en cada momento”. Sin embargo, no ayuda la actitud del relativismo moral y subjetivismo presente, que hacen de la verdad algo cambiante, algo basado en los sentimientos o la opinión pública. “¿Cómo podemos esperar superar las tentaciones si respondemos a las cuestiones morales diciendo: "¿Quién soy yo para juzgar?"?”.

En este sentido, recuerda que el diablo es el padre de la mentira y que, por ello, su forma de atacarnos es haciéndonos dudar de la verdad de las palabras de Dios. La incertidumbre o la duda sobre la verdad divina es una puerta para que el enemigo entre en nuestras vidas, explica, de modo que “la manera de vencer sus tentaciones es ser firmes en las verdades que creemos y estar dispuestos a actuar conforme a ellas, sin importar cómo nos sintamos al respecto”.

Reconocer la dependencia total de Dios

En este caso, deteniéndose en la tentación al Señor para que se arrojase al vacío desde el templo, el sacerdote Moneme relata cómo Cristo se negó a «probarse a sí mismo» mediante semejante artimaña pública porque sabía que su Padre haría un milagro aún mayor al resucitarlo.

Basándonos en su ejemplo, explica que es necesario prepararse para la tentación confiando y dependiendo de Dios en todos los aspectos de nuestra vida: finanzas, salud, relaciones, carrera, pruebas, tentaciones, vida espiritual…

Tenemos la victoria asegurada si confiamos en Dios siempre y en todo, negándonos a ponerlo a prueba de ninguna manera, especialmente en las ocasiones de tentación. El diablo nos domina en las áreas de nuestra vida donde no confiamos en Dios. Nuestra victoria sobre las tentaciones solo es posible cuando tenemos una confianza universal e inquebrantable en Dios”, comenta.

Servir y adorar únicamente a Dios

También basándose en la tentación en que Satanás le pide postrarse a cambio del poder, remarca que el Señor estaba “plenamente comprometido con la oración y el servicio a Dios mucho antes de ser tentado”, incluso desde niño, cuando dijo que le era “necesario” ocuparse de los asuntos de su padre.

Del mismo modo, explica, también nosotros nos preparamos para las tentaciones cuando nos comprometemos plenamente a adorar y servir solo a Dios, sin importar el costo ni las consecuencias.

“Debemos renovar y profundizar nuestra santa resolución de servir a Dios por su gracia, sin importar nuestros fracasos pasados ni nuestras dificultades presentes. No podemos enfrentar las tentaciones cuando nuestro servicio y adoración a Dios están condicionados de alguna manera”, subraya. 

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